DOCUMENTOS SE INCORPORAN A LA PLATAFORMA “PAPELES DE LA DICTADURA”
Cables reservados de Itamaraty: Brasil exigió negocios al régimen militar a cambio de apoyo durante conflicto con Argentina
09.09.2026
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DOCUMENTOS SE INCORPORAN A LA PLATAFORMA “PAPELES DE LA DICTADURA”
09.09.2026
Durante los años de la dictadura, Brasil aprovechó la vulnerabilidad estratégica de Chile para obtener beneficios comerciales, industriales y políticos. Documentos secretos de Itamaraty muestran que el apoyo diplomático y militar brasileño durante el conflicto con Argentina, a fines de los años 70, estuvo condicionado a concesiones económicas concretas. Brasil presionó al régimen de Pinochet para favorecer a empresas de ese país en proyectos de infraestructura y explotación minera. La exclusión de Odebrecht de la construcción de Colbún-Machicura provocó reclamos diplomáticos y negociaciones compensatorias. Chile ofreció ventajas en la mina El Abra y acceso a información reservada sobre asuntos antárticos para mantener la buena relación.
Créditos imagen de João Baptista Figueiredo: Arquivo Nacional (Brasil)
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Las casi mil páginas de cables secretos de la diplomacia brasileña obtenidos y revisados por CIPER revelan cómo la dictadura de Brasil aprovechó el aislamiento internacional de Augusto Pinochet y la Junta Militar para exigir la entrega de negocios estratégicos a cambio de apoyar a Chile durante las décadas de 1970 y 1980, cuando el país enfrentaba la amenaza de una guerra con Argentina por diferencias limítrofes en el canal Beagle.
Los informes “confidenciales”, “urgentísimos” y “secretos” enviados desde la embajada brasileña en Santiago muestran con detalle el interés de la principal economía sudamericana en concretar negocios en las áreas de defensa, obras públicas y minería, ya sea a través de empresas estatales o favoreciendo a conglomerados privados, como Odebrecht.
Un cable del 21 de enero de 1980 señala, de hecho, que Brasil consideraba prioritario aumentar las ventas de armas a Chile y que tenía “la manifiesta intención de continuar proveyendo a Chile de armamento, como incluso lo hizo en momentos difíciles”. La frase aludía, por cierto, al período en que el Congreso de Estados Unidos prohibió esas ventas debido a las reiteradas violaciones de los derechos humanos durante la dictadura de Pinochet.
A cambio de esta asistencia militar, y de mantener una postura favorable a Santiago en la Organización de Estados Americanos (OEA) y Naciones Unidas, la dictadura brasileña buscó obtener ventajas comerciales concretas. Estas incluyeron el impulso de inversiones conjuntas en la minería del cobre y el uso de puertos chilenos para las exportaciones de Brasil hacia los mercados asiáticos (ver documento).
Los deseos de Brasil enfrentaron, sin embargo, reiterados incumplimientos de parte de la dictadura de Pinochet, lo que derivó en continuos desencuentros diplomáticos.
Esta es la historia.
Uno de los primeros traspiés se produjo en agosto de 1981, cuando la dictadura chilena decidió excluir a la constructora brasileña Odebrecht de una de las mayores obras de infraestructura de la época: la central hidroeléctrica de Colbún-Machicura.
De acuerdo con el Telegrama Secreto 516, el embajador brasileño Raul de Vincenzi solicitó una audiencia con el director general de Política Exterior de Chile, el embajador Fernando Zegers, para abordar esta situación. En la cita, el representante de Brasilia le transmitió al funcionario chileno que lo sucedido representaba un “retroceso” en las relaciones bilaterales.
Según los cables revisados por CIPER, la diplomacia brasileña consideraba que Chile no estaba retribuyendo la solidaridad geopolítica recibida. El mensaje era transparente: si Brasil prestaba asistencia logística, comercial y militar en momentos en que las tropas argentinas se movilizaban en la frontera, Santiago no podía ignorar los intereses de las corporaciones brasileñas en las licitaciones públicas del Estado chileno.

Para contener los reclamos de Itamaraty por el desaire a la constructora brasileña, el diplomático Fernando Zegers habría ofrecido compensaciones económicas y geopolíticas según la versión que quedó consignada en el mismo Telegrama 516. En ese documento se señala que Zegers propuso al embajador brasileño buscar fórmulas para favorecer la participación de Brasil en la explotación de la mina de cobre El Abra. También habría ofrecido entregar documentos internos de carácter confidencial de las reuniones de los miembros consultivos del Tratado Antártico, como un primer paso para apoyar la inclusión de Brasil como miembro pleno de ese bloque multilateral. A la postre, esta sería la única alianza que lograría avanzar y materializarse (vea un artículo de CIPER sobre ese tema).
El embajador de Brasil en Santiago transmitió las concesiones propuestas por Zegers, como consigna la documentación revisada por CIPER. No obstante, recomendó a sus superiores en Itamaraty actuar con prudencia y “no dejar entrever compromisos” de apoyo automático a Chile frente a Argentina, manteniendo así la posición de mediador o árbitro neutral para continuar extrayendo beneficios de ambos lados de la cordillera.
El Telegrama Secreto 00689, fechado el 10 de octubre de 1981, entrega, en tanto, detalles desconocidos de la audiencia oficial que el dictador de Chile concedió al nuevo embajador de Brasil, Jorge Carlos Ribeiro, en el palacio de La Moneda, con motivo de la presentación de cartas credenciales. En lugar de limitarse a los discursos protocolares de la diplomacia tradicional, según este registro, el representante brasileño utilizó el encuentro para exigir el cumplimiento de las concesiones comerciales pactadas ese año. El diplomático planteó que él mismo incluyó en mensajes enviados a Itamaraty la preocupación de su gobierno por el retraso y las trabas en la licitación de la mina El Abra, en la cual participaba el consorcio binacional CHIBRACO, con capitales de Brasil.
Según el cable revisado por CIPER, la reacción de Pinochet fue inmediata y favorable a las exigencias de Brasil. Sin consultar a sus ministros del área económica ni a las autoridades de minería, Pinochet le habría respondido textualmente en portugués al embajador de Brasil: “Muito justo, não há problema” (Muy justo, no hay problema), ordenando flexibilizar los plazos de la licitación a favor de la empresa brasileña. Pero, al final del proceso no se materializó el acuerdo (ver documento).

Augusto Pinochet (Créditos: Ministerio de Relaciones Exteriores).
Pese a estos traspiés e incumplimientos, el diálogo comercial prosiguió, pero sobre todo en el ámbito de la defensa.
El 16 de diciembre de 1981, la embajada de Brasil envió a Itamaraty el Telegrama Secreto 964, donde se resumía una propuesta de inversión conjunta presentada por el jefe del Estado Mayor de la FACH, brigadier Javier Lopetegui, la que consistía en la creación de una empresa binacional dedicada a la producción de planeadores militares (ver documento).
La idea, como refrenda el cable brasileño, fue planteada durante un almuerzo organizado por el propio oficial chileno, quien admitió a los diplomáticos brasileños que la finalidad de la asociación propuesta debía ser el primer paso para futuras compras millonarias de material de vuelo pesado. La idea tampoco fructificó.
Unos meses después, cuando la guerra de las Malvinas ya había estallado, fue la Armada la que intentó construir acuerdos con Brasil. El Telegrama Secreto 822, recibido en Brasilia el 28 de mayo de 1982, desclasifica una desconocida propuesta de negocios presentada por el almirante José Toribio Merino (ver documento).
La iniciativa de este miembro de la Junta Militar era establecer proyectos de inversión conjunta en el estratégico sector pesquero. Según el despacho reservado revisado por CIPER, la industria de Brasil debía proveer los barcos de pesca, los materiales especializados y todo el equipamiento técnico para poner en marcha las operaciones en el mar territorial chileno.
El negocio, según los cables, podía permitir a la Armada, bajo una fachada civil de pesca comercial, estrechar lazos operativos y asegurar la provisión de infraestructura y naves de procedencia brasileña. Por cierto, este proyecto también fracasó.