Los diputados se portan muy mal…
17.06.2026
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17.06.2026
Señor director
El miércoles 10 de junio acompañé a un cuarto medio al Congreso. Casualmente, en la Cámara de Diputados se estaba discutiendo la eliminación del feriado irrenunciable en días de elecciones. Más allá del tema en cuestión, al salir del hemiciclo, lo más comentado por los estudiantes fue, cito, que “los diputados se portan muy mal”.
Aunque por lista había diez diputados ausentes, solo un tercio de los puestos estaban ocupados. La mayoría scrolleaba su celular o revisaba otros asuntos. La discusión era una serie de disertaciones cortas e inconexas, con grados de preparación muy dispares. Después de cada intervención, aplaudían e incluso chiflaban; algo que, según nos explicaron, está prohibido. Los asistentes se paseaban por la sala y se reían a carcajadas. Incluso uno de los diputados se grababa con su teléfono.
La escena se acercaba más a un consejo de curso escolar que a una instancia de deliberación democrática. Los comentarios de los estudiantes eran del tipo “¿para qué voy a preparar la PAES? Mejor me hago diputado y me forro”. O peor aún, “sería diputado, pero tengo demasiada vocación de servicio público”.
¿Qué se puede esperar de un país donde la legislación ocurre en salas casi vacías y sin normas básicas para sostener el diálogo con base en evidencia? ¿Cómo educo a mis estudiantes en la honestidad, la probidad y el sentido del trabajo bien hecho cuando ven estas conductas en sus representantes? En este contexto, se vuelve difícil avanzar hacia una educación ciudadana crítica y propositiva.
La salida pedagógica dejó una lección inesperada: en las próximas elecciones podrán votar. Espero que recuerden que no todo se juega en la presidencia.