¡No se necesitan buenos profesores!
30.03.2026
Hoy nuestra principal fuente de financiamiento son nuestros socios. ¡ÚNETE a la Comunidad +CIPER!
30.03.2026
Señor Director:
Hoy quisiera invitar a detenernos un momento y mirar con más humanidad a quienes día a día sostienen nuestras aulas: los docentes de Chile, detrás de cada clase, de cada cuaderno revisado y de cada palabra de aliento, hay personas que también sienten, que se cansan, que se frustran y que, muchas veces, continúan pese al desgaste silencioso que llevan consigo.
Ser profesor no es sólo enseñar contenidos, es escuchar, contener, motivar y, en ocasiones, ser el único apoyo emocional que un estudiante encuentra, esa entrega constante, profunda y muchas veces invisible, tiene un costo; un costo que hoy se refleja en altos niveles de estrés, ansiedad y agotamiento emocional que no siempre reciben la atención que merecen.
¿Cuántos docentes terminan su jornada sintiendo que no fue suficiente? ¿Cuántos se llevan a casa no solo trabajo, sino también las preocupaciones de sus estudiantes? ¿Cuántos siguen adelante, viendo que su propia salud emocional se va debilitando?
Hablar de educación de calidad sin hablar del bienestar de quienes educan, es una contradicción. No podemos exigir vocación infinita en condiciones finitas, no podemos seguir normalizando el cansancio como parte del oficio, y el silencio como respuesta al malestar.
Es momento de empatizar, de escuchar, de actuar y de comprender que cuidar a nuestros docentes, es también cuidar a nuestros niños, niñas y jóvenes. Que detrás de cada aprendizaje significativo hay un profesor que necesitó, primero, sentirse apoyado, valorado y contenido.
¡No se necesitan buenos profesores! En realidad, para este sistema que tenemos hoy, se necesitan profesores…. ¡Profesores que estén bien!