FICHAS DE BAUTIZO, SOLICITUDES DE DINERO A BRASIL Y NÓMINAS DE MIEMBROS EN CÁRCELES CHILENAS
Los documentos internos del Primer Comando de la Capital que muestran cómo operaba la célula que trató de instalar en Chile
01.10.2026
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FICHAS DE BAUTIZO, SOLICITUDES DE DINERO A BRASIL Y NÓMINAS DE MIEMBROS EN CÁRCELES CHILENAS
01.10.2026
Este jueves comenzó la audiencia en que la Fiscalía Regional Metropolitana Sur busca formalizar a 19 de los presuntos integrantes de la célula que el Primer Comando de la Capital (PCC), la organización criminal más peligrosa de Brasil, intentó asentar en Chile. CIPER accedió a documentos internos de la organización que permiten reconstruir cómo operaba el PCC en Chile. Entre ellos hay fichas de bautizo de sus integrantes, registros conocidos como “tabuleiros”, en los que diariamente se dejaba constancia de los miembros que se reportaban ante la organización, y formularios internos para solicitar ayuda económica a la sede central en Brasil. El PCC envió dinero a Chile para cubrir el funeral de un familiar de uno de sus integrantes, comprar celulares al interior de cárceles, pagar arriendos y abogados de sus miembros. El operativo que permitió desarticular esta célula se activó tras cruzarse con las pesquisas por el homicidio del carabinero asesinado en Renca en agosto pasado. Uno de los acusados por ese crimen, Francisco Rivera Galaz, figura entre la veintena de chilenos identificados por el Ministerio Publicó que juraron lealtad al PCC.
Desde 2022, la Fiscalía Metropolitana Sur y la Policía de Investigaciones (PDI) siguieron en silencio los movimientos de una célula que el Primer Comando de la Capital (PCC), la poderosa organización criminal brasileña, intentó instalar en Chile. La investigación permitió establecer que el PCC reclutó al menos a 24 personas en nuestro país. Además, detectó dos operaciones fallidas destinadas a instalar en Chile sus redes de tráfico de drogas, uno de los principales negocios del PCC. La primera buscaba que integrantes de la organización vendieran droga en el país, mientras que la segunda tenía como objetivo utilizar Chile para traficar estupefacientes a otros países.
Los integrantes del PCC en Chile mantenían comunicación diaria con la estructura central en Brasil. Una de las principales evidencias de ese vínculo son los llamados “tabuleiros”, planillas en las que la organización registra a sus integrantes, sus reportes y, cuando están presos, el recinto penitenciario donde se encuentran. En el caso de esta primera estructura chilena -que fue desbaratada este lunes 28 por la fiscalía-, estos reportes se realizaban tres veces al día: entre las 9:00 y las 10:00, las 16:00 y las 17:00 y las 21:00 y las 22:00.
Este jueves 1 de octubre comenzó la audiencia en la que se busca formalizar a 19 de los presuntos integrantes del PCC neutralizados en el operativo del lunes 28, procedimiento dado a conocer por CIPER (lea artículo de CIPER: Así operaba la célula del Primer Comando de la Capital que cayó en Chile: reporte diario a Brasil, “bautismos”, “sintonías” y “generales”).
El despliegue del Ministerio Público se activó luego de que la indagatoria sobre esta primera célula del PCC en Chile se cruzara con las pesquisas por el asesinato del carabinero Alejandro Ortiz, ocurrido en Renca a fines de agosto. Esto porque Francisco Rivera Galaz, uno de los acusados del homicidio, fue identificado como parte de la veintena de chilenos que se integraron al PCC (lea ese artículo). La organización criminal habría dispuesto la ayuda de su amplia red para evitar la caída de Rivera Galaz, lo que habría activado el operativo que consiguió desarticular esta célula chilena, aunque Rivera continúa prófugo.
Tal como reveló CIPER, el PCC cuenta con una estructura altamente organizada. El ingreso se concreta mediante un “bautizo”, ceremonia en la que un integrante actúa como “referencia” y respalda al postulante, quien debe responder 11 preguntas y estudiar el estatuto del PCC, documento que tiene 50 artículos, 45 de los cuales consisten en normas disciplinarias.

Arma incautada en allanamientos a presuntos integrantes del PCC durante operativo realizado por el Ministerio Público (Fuente: Policía de Investigaciones).
La organización se dedica principalmente al tráfico de droga a gran escala, al contrabando -especialmente de cigarrillos- y a los asaltos con botines de alto valor, por lo que refuerza a sus integrantes identificar posibles blancos, como casas de cambio, transportes de valores y bancos. En 2017, por ejemplo, ejecutó el mayor robo de la historia de Paraguay: US$40 millones a una empresa de valores.
Uno de los hallazgos de la indagatoria es que el grupo proporciona ayuda financiera a sus miembros, para lo que disponen de un formulario que deben llenar los interesados que se envía a la sede central en Brasil. De hecho, el PCC ya ha enviado dinero a Chile con estos fines. Entre las peticiones figuran solicitudes para ayudar con dinero a un “hermano” recién salido de prisión, para comprar celulares dentro de cárceles y para contratar abogados. Incluso, para ayudar con el costo del funeral de un familiar de un integrante.
El PCC se concibe a sí mismo como una organización enfrentada al sistema carcelario, al Estado y a la policía, así lo detallan sus comunicados internos. Su discurso identifica al Estado como principal enemigo y, a la vez, establece reglas para evitar la muerte de civiles ajenos a sus objetivos: prohíbe ataques en lugares concurridos, obliga a cancelar una “misión” si existe riesgo para inocentes e instruye no matar por motivos “frívolos”.
Estas características en su forma de operar son una de las principales diferencias del Primer Comando de la Capital con otras organizaciones criminales latinoamericanas. El PCC, por ejemplo, no habría ejecutado un quíntuple homicidio durante una fiesta clandestina, como sí lo hizo el Tren de Aragua en Lampa, en julio de 2024. Porque fue tras ese evento, que el Ministerio Público levantó evidencia que permitió desbaratar a la principal estructura económica del Tren de Aragua, que lavó y sacó del país más de $75 mil millones (lea el artículo de CIPER: «Abonantes» y «presta-cuentas»: así operaba la red del Tren de Aragua que lavó $75 mil millones en la que cayó un ejecutivo del Banco Santander)
Entre los antecedentes que muestran cómo operaba la estructura del PCC en Chile figura al menos un “tabuleiro”, fechado el 24 de noviembre pasado. Se trata de un registro mediante el cual la organización pasa lista a sus integrantes, quienes deben reportarse tres veces al día. El sistema permite verificar quiénes están cumpliendo con esa obligación y detectar a quienes han desaparecido de los canales de comunicación. La siguiente imagen muestra parte de un “tabuleiro” llenado en Chile:

Extracto de “tabuleiro” fechado el 24 de noviembre de 2025. El registro está redactado en portugués. CIPER mantiene en reserva los nombres y números de celular consignados en el documento.
En el “tabuleiro” al que tuvo acceso CIPER aparecen 23 integrantes que se encontraban en prisión: tres en Colina 1, seis en Colina 2, cuatro en la ex Penitenciaría de Santiago, tres en Puente Alto, uno en el CET Metropolitano, uno en Valdivia, cuatro en Rancagua y uno en Arica. El documento consigna, además, los pabellones en los que se encuentran los internos y las “facciones enemigas” presentes en cada recinto. En Rancagua y Colina, por ejemplo, identifica al Tren de Aragua como una “facción enemiga”.
El “bautizo” se realiza principalmente de manera presencial, pero en el caso de aspirantes que provienen de fuera de Brasil también se puede efectuar por videollamada grupal, en la que participan el “padrino”. Durante el rito, el postulante debe responder preguntas sobre los objetivos del PCC, pasa saber si los conoce y los comparte. También se le entregan instrucciones sobre sus obligaciones, principalmente acatar lo que se les pide sin hacer preguntas.
El proceso de ingreso se inicia antes del “bautizo”, con un cuestionario que se aplica al postulante en el que se consulta, entre otras cosas, si consume pasta base o crack (lo que está prohibido), si tiene familiares “vinculados al crimen”, si alguna vez ha matado por dinero o trabajado como guardia de seguridad y a qué se dedica su pareja. Sobre este último punto, la organización establece que no se permite integrantes que trabajen “100% legalmente”. De hecho, durante años para ser aceptado fue requisito haber pasado por la cárcel y haber sido condenado. Esa regla cambió en 2025 y desde entonces se permite el ingreso de personas sin antecedentes penales.


Listado de preguntas realizadas a los nuevos integrantes de la organización en la ceremonia de bautismo.
El bautizo incluye la creación de una ficha personal, en la que se ingresan datos como nombre, apodo, delitos, centro de reclusión y padrinos. En esa ficha se le asigna al nuevo “hermano” un código alfanumérico, que es utilizado como mecanismo de identificación interna y en las comunicaciones de la organización, para evitar mencionar sus nombres. Vea a continuación parte de una fecha creada para un delincuente chileno:

Ficha de integrante del PCC reclutado en Chile. El registro incluye las unidades penitenciarias por las que han pasado.
De acuerdo con los antecedentes de la indagatoria, la PDI logró recopilar al menos 22 fichas de integrantes del PCC en Chile.
Como CIPER ya había contado, tras el “bautismo” la ficha de los nuevos “hermanos” pasa al “Libro Blanco”, que es el registro central de la organización y se asume que tienen la obligación de responder a los llamados sin hacer preguntas. Quienes no cumplen pueden pasar al “Libro Negro”, con consecuencias que pueden llegar incluso a la muerte.
Según actas de reuniones de la organización, entre las prohibiciones para los integrantes, además de consumir crack o pasta base, figuran matar sin permiso de la jerarquía, prestar dinero con intereses y tener relaciones con personas del mismo sexo.
Como CIPER dio a conocer en un reportaje publicado el pasado 28 de septiembre, el PCC se organiza en niveles conocidos como “Sintonías” y nombra “generales de país”, cargos que van ocupando distintos integrantes y que tienen entre sus funciones recoger información sobre los miembros locales, mantener comunicación con los mandos internacionales y coordinar tareas como reclutar nuevos integrantes.
En la “Sintonía chilena”, los primeros generales fueron los brasileños conocidos como “Baleado” y “Samuel”, ambos brasileños. Ellos tenían entre sus funciones recoger información de los integrantes chilenos y enviarla a la “Sintonía de América”. El cargo recayó posteriormente en Lucas de Oliveira, también brasileño, hasta su detención en julio último por un robo en un lugar no habitado. Su reemplazante, de acuerdo con escuchas telefónicas, sería el primer general chileno.
La organización también tiene una estructura denominada “Sintonía de Ayuda”, que moviliza recursos para apoyar financieramente a sus integrantes. Quienes solicitan ayuda económica deben llenar un formulario, el que se envía directamente a Brasil. Las solicitudes son recibidas por la “Sintonía de Ayuda” y enviadas a la “Sintonía General”. Si la ayuda es autorizada, el sistema funciona como una especie de subsidio y se transfiere el monto en criptomonedas.
Desde Chile, por ejemplo, se envió un formulario de solicitud de ayuda —redactado en portugués— para un “hermano” que requería recursos porque recién había salido de prisión y atravesaba dificultades “financieras”, por lo que necesitaba recursos para alquilar una vivienda para su familia. La siguiente imagen muestra parte de ese formulario:

Extracto de formulario de ayuda enviado por integrante de la organización en Chile a la sede central en Brasil.
También hay un caso en que un integrante chileno informó a la sede central del PCC que uno de sus familiares fue asesinado, por lo que la organización le ofreció cubrir los gastos funerarios, además de ordenar a otros miembros que buscaran al responsable del crimen ordenó a uno de sus. Las boletas de la funeraria fueron enviadas a la “Sintonía de Ayuda”, desde donde se solicitó autorización a la “Sintonía General”, la que habría aprobado el envío del dinero.
A través de esta primera estructura en Chile, el PCC intentó realizar al menos dos operaciones de tráfico de drogas de alto nivel en el país, pero no se concretaron. Una de ellas buscó utilizar un puerto chileno para sacar del país una carga de “Ice”, nombre utilizado para referirse a la metanfetamina cristalina o a ciertas variedades de hachís de alta pureza.
Desde marzo pasado, además, la policía cuenta con antecedentes sobre un plan del PCC para instalar puntos de venta de drogas administrados por sus propios integrantes. En uno de los intentos por traficar droga estuvo involucrado uno de los imputados formalizados este jueves, quien fue detenido durante el operativo el pasado lunes 28 de septiembre, instancia en que se le incautó un arma de fuego. Esa información se sumó a tres operativos realizados por la PDI y el OS7 de Carabineros en noviembre de 2022 y enero y octubre de 2023, que permitieron desarticular organizaciones vinculadas a miembros del PCC en Chile, dedicadas principalmente al tráfico de drogas y armas.
En total, en esas operaciones fueron identificadas al menos 32 personas, entre integrantes de la estructura del PCC y otros sujetos que operaban junto a ellos. En esos procedimientos se incautaron 6.127 gramos de cocaína, 758,7 gramos de clorhidrato de cocaína y 76,21 gramos de cannabis. Según la indagatoria, el PCC también exploró la posibilidad de ejecutar robos de alto valor en Chile. Pero, hasta ahora, ninguno de esos planes se ha concretado.