ORGANIZACIÓN CRIMINAL TRASNACIONAL MÁS GRANDE DE BRASIL RECLUTÓ A UNA VEINTENA DE CHILENOS
Así operaba la célula del Primer Comando de la Capital que cayó en Chile: reporte diario a Brasil, “bautismos”, “sintonías” y “generales”
28.09.2026
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ORGANIZACIÓN CRIMINAL TRASNACIONAL MÁS GRANDE DE BRASIL RECLUTÓ A UNA VEINTENA DE CHILENOS
28.09.2026
Tras el homicidio de un carabinero en Renca el pasado 27 de agosto, la policía identificó a Francisco Rivera Galaz, quien sigue prófugo, como uno de los autores del asesinato. Su rastro también figuraba en una investigación de la fiscalía y la PDI que, desde 2022, seguía la instalación en Chile de una estructura de la organización criminal brasileña Primer Comando de la Capital (PCC). Esa indagatoria culminó este lunes 28 con allanamientos y detenciones que desbarataron esta primera célula chilena del PCC. CIPER confirmó que las pesquisas se iniciaron con datos aportados desde Brasil tras la incautación de registros de chilenos fichados por la organización. Los antecedentes dan cuenta de una compleja organización: sus miembros ingresan en un “bautismo”, se les abre una detallada ficha de sus actividades, se les asigna una clave para identificarse, se reportan diariamente a Brasil, sus líderes se denominan “generales” y pueden pedir apoyo económico a la sede central para pagar abogados o sostenerse cuando recién salen de la cárcel.
Créditos imagen de portada: Policía de Investigaciones.
El asesinato de un carabinero en Renca, ocurrido el pasado 27 de agosto, causó conmoción. El funcionario se encontraba de franco cuando fue baleado. Dos días después, Carabineros difundió los nombres de tres sujetos sindicados como autores materiales del crimen. Entre ellos estaba Francisco Javier Rivera Galaz. CIPER reveló que el nombre de Rivera también aparecía en una investigación que durante años ha seguido la pista a la instalación de una estructura chilena del Primer Comando de la Capital (PCC), la organización criminal brasileña que se cuenta entre las más peligrosas de Latinoamérica (vea ese artículo de CIPER). Esa célula chilena del poderoso grupo brasileño -cuyas redes se han extendido por casi toda América- fue desbaratada en la madrugada de este lunes 28 por el trabajo conjunto de la Fiscalía Regional Metropolitana Sur y la PDI.
Según los antecedentes recopilados, Rivera es parte de una veintena de chilenos que recibieron el “bautismo” en que se jura lealtad al PCC. Al interior de la organización, Rivera Galaz es conocido como “Sagitario” y, como ocurre con todos los miembros o “hermanos” que están inscritos en el llamado “Libro Blanco” del PCC, se le asignó una clave alfanumérica a través de la cual se le asignaban tareas para mantener bajo reserva su identidad.
En el operativo desarrollado en la madrugada del lunes 28, la PDI detuvo a cinco personas vinculadas a esta estructura y allanó unidades penitenciarias en distintos puntos del país donde estaban recluidos otros 13 integrantes.
Las operaciones del PCC se extienden por más de 20 países y su principal negocio es el tráfico de drogas, el contrabando y los asaltos con botines millonarios. Su funcionamiento está lejos de ser improvisado. La organización tiene jerarquías, códigos internos, mecanismos de financiamiento para sus miembros, procedimientos de ingreso y sistemas de registro para controlar a sus integrantes. Según InSight Crime, en junio pasado Estados Unidos la designó como organización terrorista extranjera.
La investigación del Ministerio Público chileno ha tenido un alcance mayor. En julio de 2025, autoridades estadounidenses detuvieron a Adinazio Vinicius Dias Barbosa, brasileño identificado como “general” del PCC. Lo capturaron mientras transportaba nueve fusiles con sus respectivos cargadores, que serían enviados de contrabando a Paraguay y luego a Brasil. Según información confirmada por CIPER, su captura fue posible gracias a antecedentes obtenidos en Chile.

Arma incautada en allanamientos a presuntos integrantes del PCC durante operativo realizado por el Ministerio Público (Fuente: Policía de Investigaciones).
Una de las formas de mantener la lealtad de sus integrantes, es que el PCC cuenta con mecanismos para apoyarlos con dinero cuando enfrentan dificultades económicas: existe un formulario interno para solicitar ayuda económica, el que se remite a la sede central en Brasil, donde es analizado por una comisión que autoriza la entrega de dinero, lo que se concreta a través de transferencias de criptomonedas. Quienes conocen la indagatoria señalan que la organización ha enviado ayuda financiera a sus integrantes en Chile. Los recursos se han utilizado para comprar celulares dentro de recintos penitenciarios, contratar abogados particulares y apoyar a “hermanos” que recién salen de la cárcel.
El PCC opera bajo un estricto mecanismo de supervisión integrado por mandos medios. Está organizado en niveles que se denominan “sintonías” y sus líderes se comunican con los “hermanos” mediante aplicaciones como WhatsApp, en las que difunden mensajes denominados “salves”. Además, en cada país donde tiene presencia se designan “generales” que dirigen esa estructura nacional y se exige a todos los integrantes reportarse diariamente a la sede central de Brasil para dar cuenta de sus actividades.
Esos reportes quedan registrados en un “tabuleiro”, una planilla donde se consigna quiénes se reportaron y en qué unidad penitenciaria se encuentran, si es que se trata de reclusos. En el mismo documento se registran las “facciones neutras” y “facciones enemigas” recluidas en esos mismos recintos. En Chile, según fuentes que conocen la investigación, el Tren de Aragua suele aparecer en estos registros como facción enemiga.
Un informe enviado por el Ministerio Público del Estado de Sao Paulo a Chile, fechado el 6 de junio de 2022, describe también cómo se concreta el ingreso a la organización. El proceso incluye una ceremonia conocida como “bautizo”, tras la cual el nuevo integrante queda inscrito en fichas de identificación llamadas “Catastro”. Esos registros se incorporan al “Libro Blanco”, donde figura la totalidad de los miembros de la estructura. Las fichas incluyen el nombre completo, un apodo, la edad, las prisiones por las que ha pasado y el código alfanumérico que lo identifica dentro de la organización.
El PCC también mantiene un “Libro Negro”, donde se registra a quienes incumplen sus reglas, entre ellas la obligación de reportarse diariamente. Aparecer en ese registro puede tener consecuencias extremas, incluida la ejecución.
La pista que permitió reconstruir la primera célula del PCC en Chile apareció en Brasil. En 2021, la denominada “Operación Solis” permitió incautar 507 kilos de cocaína base y diversos dispositivos electrónicos. En uno de ellos, la policía encontró una planilla elaborada por el PCC en agosto de ese año, con listas y fichas de bautismo de integrantes de la organización en distintos países, entre ellos un grupo de chilenos.
En 2022, el Departamento de Inteligencia Antinarcóticos de la PDI recibió un informe reservado del Ministerio Público de Sao Paulo que alertaba sobre la presencia de diez integrantes del PCC en Chile. Siete ya estaban identificados: Brian Eujenio Córdova, alias “Brayan”; José Luis Casonins Miranda, alias “Cocha”; Juan Nataly Santander, alias “Pelado”; Eduardo Videla Martínez, alias “Nacho”; Álvaro Año Parada, alias “Toto”; Lucas De Oliveira Santos Casonis, alias “Negrito Lucas”, único brasileño del grupo; y Robinson Romo Varas, alias “El Chapo”. El informe también mencionaba a otros tres integrantes, que no fueron identificados, pero respecto de los cuales se conocía sus apodos: “Nano”, “Guatón Izaque” y “Luisito”.
Al menos cinco de los diez sujetos identificados en el informe elaborado por las autoridades brasileñas, fueron “bautizados” como hermanos de la organización mientras se encontraban recluidos en alguna cárcel.
Según conocedores de la indagatoria, para ser bautizado y convertirse en “hermano”, un integrante del PCC debe actuar como “referencia” y avalar al postulante, explicando cómo lo conoce y por qué considera que sería un aporte. Además, otros dos miembros deben apadrinarlo, aunque no es necesario que lo conozcan previamente. El proceso de ingreso incluye un cuestionario destinado a conocer los antecedentes del postulante. Los nuevos “hermanos” también deben conocer un estatuto de 50 artículos, 45 de ellos sobre medidas disciplinarias.

Este lunes 28 de septiembre el ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau; el fiscal regional metropolitano sur, Héctor Barros, y el jefe nacional Contra el Crimen Organizado de la PDI, Erick Menay, entregaron detalles de la investigación que permitió desbaratar la célula del PCC en Chile (Créditos: CIPER Chile).
Tras su creación en una prisión de Sao Paulo en 1993 –luego de una masacre en la que las fuerzas de seguridad brasileñas mataron a más de 100 presos tras un motín–, el Primer Comando de la Capital no ha parado de extender sus redes. En 2025, intentó establecer una tregua con el Comando Rojo (Comando Vermelho), organización nacida en las cárceles de Río de Janeiro, pero el acuerdo no prosperó. La estructura mantiene vínculos con la mafia turca Sarallar y con la mafia italiana ’Ndrangheta.
Según los antecedentes recopilados por el Ministerio Público del Estado de Sao Paulo, la organización se estructura en unidades denominadas “sintonías”. Entre ellas están la “Sintonía del Progreso”, que maneja el tráfico de drogas; la “Sintonía del Tabaco”, que administra el contrabando de cigarrillos, y la “Sintonía Externa”, que agrupa a los integrantes de otros países. También existe la “Sintonía Disciplinar”, encargada de hacer cumplir las normas de la organización; la “Sintonía Final”, dónde se toman las decisiones definitivas, y la “Sintonía de los Estados y Países”, que reúne información sobre los integrantes que operan fuera de Sao Paulo y de Brasil.
La organización también designa “generales de país”, cargo que tienen entre sus funciones recopilar y mantener al día información sobre los miembros locales, llevar la comunicación con los mandos internacionales y coordinar tareas como el reclutamiento. En Chile, los primeros generales identificados por los investigadores fueron dos brasileños, aunque ahora el cargo aparentemente estaría en manos de un chileno.