Incumplimiento contractual en película Caleuche
09.11.2012
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09.11.2012
Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta
(“Alturas de Machu-Picchu”, Pablo Neruda)
A mi regreso a Chile en 1990, luego de una estadía de tres años en Mozambique, descubro un país que comenzaba a despertar del oscurantismo cultural. Todo aquello asociado al imaginario chileno era considerado inculto o ignorante. Como artista sentí la responsabilidad de hacer mi trabajo e, inspirada por la obra del artista plástico africano Malangatana Nguyén, a quien tuve el honor de conocer, me di a la tarea de recopilar a lo largo de Chile la cosmogonía popular, transmitida oralmente de generación en generación.
Las creencias y leyendas, las que pertenecen a la memoria, a la época del hombre antiguo, cobran rostro y nace la serie Iconografía de Mitos y Leyendas de Chile. Las descripciones mágicas que encarnan las figuras míticas, reales o irreales, pasan a integrar un verdadero museo para el patrimonio cultural de Chile y del mundo.
En 1999 viajé a exponer dicha serie al Memorial de América Latina en Sao Paulo, Brasil, patrocinada por el Ministerio de Relaciones Exteriores. Años más tarde, la misma obra fue presentada como la exposición Bicentenario de La Corte Suprema de Chile, en el Palacio de Justicia.
Coincidiendo con las actividades que organizaba el consulado de Chile en Sao Paulo en ese periodo, el señor Jorge Olguín promocionaba su película de terror Sangre Eterna. Este director tomó contacto conmigo a través del agregado cultural, señora Luz Leiva, y me habló sobre su nuevo proyecto. Agregó que regresaba de una cumbre de dibujantes en Holanda, a la procura de un artista capaz de crear un mundo imaginario y poder dar forma a sus ideas. Luego de conocer mi trabajo y experiencia en el tema, el año 2004 fui contratada como diseñadora conceptual de su nueva película Caleuche (estrenada este 8 de noviembre), por la productora Angel Films Ltda., representada por la señora Verónica Cid, madre del mentado director de cine.
Jorge Olguín me hizo entrega de un guión (escrito por su esposa Carolina García) carente, a mi juicio, de ideas y contenidos. Trabajé concienzudamente durante dos años dando forma a ese proyecto, aportando ideas, dibujos y pinturas, como consta en una publicación de espectáculos del diario La Tercera, fechado el domingo 30 de abril de 2006 y en las múltiples reinscripciones que se hicieron del mismo guión en el Registro de Propiedad Intelectual.
La carpeta con mi trabajo gráfico le sirvió al señor Olguín para conseguir financiamiento para el proyecto y difundir la película durante ocho años. Pese al auspicio que recibió del BancoEstado, Capel, Land Rover, entre otras muchas otras, como Chilefilms, su socio (dicho por el mismo Jorge Olguín públicamente en varias entrevistas televisivas), mantiene intacta la deuda contractual conmigo.
Lo que me resulta más irritante es el silencio de todos los involucrados, tanto el de los artistas que viven de su trabajo, la mayoría gente sencilla que hace su labor esperando un mínimo reconocimiento y temen denunciar estos hechos, aduciendo lo limitado del medio en que se desenvuelven, temiendo las consecuencias de hacerse oír en una sociedad de aplauso mutuo (como la nuestra), y por otro lado, la desfachatez del señor Olguín, que se vanagloria en los medios públicos sobre su “profunda investigación en el tema mitológico”, silenciando mi aporte, que creo significativo, y desconociendo los créditos que él mismo se había comprometido formalmente a valorar, argumentando que ahora está trabajando con una nueva productora.
Así como antes hablé por las bocas de nuestros ancestros, despertando la magia de mi país, ahora vengo a denunciar estos abusos cometidos en mi contra, incumpliendo lo acordado y presumiblemente en contra de otros artistas que esperan temerosos las consecuencias de decir la verdad.
* Marcela Donoso Concha, pintora chilena