El Brasil que Lula tendrá que negociar
27.10.2026
Hoy nuestra principal fuente de financiamiento son nuestros socios. ¡ÚNETE a la Comunidad +CIPER!
27.10.2026
El autor de esta columna sostiene que la victoria de Lula no resuelve la división de Brasil: con un Congreso donde el PL tiene la mayor bancada y un rival que desconoce el resultado, cada acuerdo, desde el comercio con China y Estados Unidos hasta la relación con Chile, tendrá que negociarse. Concluye que «el próximo mandato dependerá de acuerdos parlamentarios, compromisos comerciales y proyectos cuyo valor pueda defenderse dentro de Brasil (…) Ganar le entrega el mandato; construir las condiciones para ejercerlo será el trabajo de cada día».
Imagen de portada: Paulo Pinto / Agencia Brasil
Los brasileños volvieron a elegir a Lula y dejaron la mayor bancada de la Cámara en manos del partido de su adversario. Según el Tribunal Superior Electoral, Lula obtuvo 64.256.232 votos, equivalentes al 51,79 % de los sufragios válidos, frente a los 59.826.041 de Flávio Bolsonaro, un 48,21 %. Su cuarta victoria llega acompañada de una dificultad adicional: el candidato derrotado anunció que desconocía el resultado y que buscaría anular la elección.
La negociación comienza, por tanto, en un terreno más complejo que la distribución de escaños. Lula deberá construir mayorías mientras enfrenta un cuestionamiento a la legitimidad de su mandato. La necesidad de alcanzar acuerdos permanece; la disposición de sus adversarios a hacerlo tendrá que demostrarse. De esa relación dependerá también cuánto de su agenda internacional consigue transformar en decisiones sostenibles.
La abstención descendió del 21,08 % de la primera vuelta a alrededor del 19,2 % en el balotaje, según el TSE. Hubo una mayor participación, pero sería precipitado confundirla con un respaldo uniforme al programa presidencial. Conservar prestaciones sociales, apoyar a Lula o impedir el regreso bolsonarista pueden conducir al mismo voto. Después comienzan las diferencias sobre lo que corresponde hacer con ese voto.
Antes de la elección, el 78 % percibía un país polarizado, según Datafolha. Otro sondeo, realizado entre el 20 y el 22 de octubre, registraba un 49 % de aprobación personal del presidente y un 48 % de desaprobación. Son mediciones diferentes, pero ambas desaconsejan interpretar la victoria como una reconciliación nacional.
El PL tendrá 121 diputados frente a los 88 de la federación PT-PCdoB-PV y contará con 28 senadores. Su fortaleza parlamentaria sobrevive a la derrota presidencial. Lula deberá negociar con fuerzas capaces de modificar proyectos, condicionar presupuestos y disputar la conducción del Congreso.
Flávio cuestionó la decisión judicial que extendió hasta las 19 horas la votación en las secciones que permanecían abiertas, adoptada ante dificultades de transporte electoral. El presidente del TSE reconoció problemas operativos derivados de esa medida. Esos antecedentes deben examinarse institucionalmente; su existencia no demuestra por sí misma que corresponda anular el resultado.
La impugnación puede encarecer los acuerdos: un dirigente que presenta la elección como ilegítima dificulta que sus aliados pacten con el vencedor sin exponerse a reproches de su propia base. Sin embargo, tampoco corresponde atribuir una conducta única a todo el Congreso. Sus actuales presidentes, Hugo Motta y Davi Alcolumbre, felicitaron a Lula y pidieron superar la división. Esa diferencia deja espacio para negociar, aunque todavía no asegura votos.
Una negociación con China permite identificar dónde aparecerán los conflictos. Entre enero y septiembre de 2026, el país asiático compró productos brasileños por US$84.680 millones, un aumento interanual del 12 %. En julio, Lula y Xi Jinping coincidieron en acelerar las tratativas para un entendimiento Mercosur–China que contemplara flexibilidades. Los exportadores interesados en vender más y los fabricantes expuestos a mayores importaciones llegarán a esa discusión con cuentas diferentes.
El enfoque de Helen Milner permite seguir ese conflicto sin atribuir a Brasil una preferencia única. La cooperación internacional también depende de los intereses domésticos y de las instituciones que distribuyen atribuciones. Aquí importa quién obtiene acceso a mercados, quién pide protección y quién puede influir en las condiciones del acuerdo.
Reuters documentó la preocupación por la industria brasileña y la posibilidad de un entendimiento parcial. También identificó obstáculos regionales: la proximidad de Javier Milei con Washington y los vínculos diplomáticos de Paraguay con Taiwán. Son dificultades distintas, que requieren respuestas específicas. Un acuerdo limitado podría ofrecer avances mientras otras diferencias permanecen abiertas.
Lula tendrá que construir apoyos para esas condiciones. Una declaración favorable al comercio apenas inicia el trabajo político: después llegan las excepciones, los plazos y los sectores que solicitan resguardo.
Con Estados Unidos existen reclamos concretos. El balance del Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios del 24 de julio estimó que las sobretasas combinadas del 37,5 % alcanzaban productos equivalentes al 16,5 % de las exportaciones brasileñas hacia ese mercado, calculadas sobre 2024. La cifra mide exposición comercial bajo esas medidas, no una caída efectiva de las ventas.
Las conversaciones ya tienen un mecanismo: el 30 de septiembre ambos gobiernos anunciaron un grupo de trabajo para abordar las tarifas. La controversia incluye, además, comercio digital y pagos electrónicos, materias incorporadas en la acción estadounidense basada en la Sección 301. Lula intentará reducir obstáculos con Washington mientras profundiza su relación con Pekín. Cada negociación encontrará sectores brasileños con prioridades diferentes.
José Antonio Kast llamó a Lula el 25 de octubre para felicitarlo y planteó continuar una agenda de integración económica y combate al crimen organizado. El gesto reconoce al interlocutor con quien Chile deberá trabajar durante los próximos años, pese a la cercanía política del mandatario chileno con el bolsonarismo.
La incomodidad ideológica puede entenderse desde esa cercanía. Mi lectura es que una victoria de Flávio habría facilitado una mayor convergencia política entre ambos gobiernos. La continuidad de Lula mantiene en Brasil un proyecto distinto y obliga a Kast a administrar esa distancia. El llamado expresa disposición diplomática; difícilmente borra las diferencias entre ambos.
Existen antecedentes de esa tensión. En marzo, CNN Brasil informó que Lula había considerado una descortesía diplomática la invitación de Flávio y Eduardo Bolsonaro a la investidura de Kast. El episodio mostró cómo las afinidades partidarias pueden interferir en una relación que exige continuidad estatal.
Para Chile hay intereses reconocibles. Según la SUBREI, entre enero y septiembre de 2026 Brasil recibió exportaciones chilenas de salmón por US$773 millones y fue el segundo destino de este producto nacional. La relación involucra actividades cuyos empleos y ventas necesitan acceso estable al mercado brasileño.
También está el Corredor Bioceánico Vial, que vincula a Brasil, Paraguay, Argentina y los puertos del norte chileno. Su desarrollo requiere coordinación fronteriza, aduanera y logística entre gobiernos diferentes. Chile puede ganar oportunidades de servicios e integración, pero deberá trabajar para concretarlas.
La cooperación contra el crimen organizado anunciada por Kast deberá traducirse, asimismo, en mecanismos verificables. La prueba de esta relación estará en sostener trabajo conjunto cuando aparezca una diferencia política. Felicitar al vencedor abre la conversación; gobernar exige mantenerla.
El Nuevo Banco de Desarrollo permite examinar los BRICS desde sus resultados. Su primer proyecto brasileño, aprobado en 2016 y ejecutado mediante el BNDES, recibió US$300 millones del banco. Comprendió 277 aerogeneradores y cerca de 595.000 paneles solares. La evaluación independiente encontró resultados positivos y debilidades en la definición de impactos sociales y comunitarios. Es un antecedente para ampliar cooperación y corregir su ejecución.
La diversificación monetaria tiene otro ejemplo. En octubre de 2024, el banco aprobó un préstamo de 1.425 millones de renminbis para modernizar las redes eléctricas de CPFL Paulista, en São Paulo. El contrato se firmó el 27 de marzo de 2025. Fue su primer préstamo denominado en moneda china para un proyecto fuera de China. Su conveniencia también requiere examinar cómo se administra el riesgo cambiario cuando los ingresos se generan en reales.
Al mismo tiempo, el crédito de hasta US$500 millones autorizado por el Senado en julio de 2026 para fondos de desarrollo de la Amazonía, Centro-Oeste y Nordeste contempla intereses vinculados a la SOFR. La autorización establece condiciones y desembolsos previstos; no acredita que todos los recursos hayan sido transferidos. La diversificación financiera convive con instrumentos en dólares.
La fiscalización de las plataformas también seguirá abierta. El 22 de octubre, el TSE exigió explicaciones a Meta y X sobre inteligencia artificial, distribución de contenidos, anuncios y remoción de publicaciones. Posteriormente ordenó reportes cada seis horas sobre el alcance de publicaciones de Nikolas Ferreira y Pablo Marçal durante la víspera y la jornada electoral. Estas decisiones documentan actuaciones de fiscalización; no permiten atribuir por sí solas un efecto electoral a las plataformas.
En Digital Empires, Anu Bradford examina cómo las prioridades regulatorias generan conflictos entre Estados y compañías. Brasil ofrece un terreno concreto para esa discusión. Lula podría impulsar nuevas exigencias de transparencia, pero deberá atender también los riesgos para la libertad de expresión señalados por Artigo 19. Las garantías tendrán que servir igualmente a sus adversarios.
El próximo mandato dependerá de acuerdos parlamentarios, compromisos comerciales y proyectos cuyo valor pueda defenderse dentro de Brasil. Lula tiene experiencia para negociarlos, pero enfrenta una oposición fortalecida y un candidato derrotado que desconoce su victoria. Ganar le entrega el mandato; construir las condiciones para ejercerlo será el trabajo de cada día.