Cuando la infraestructura olvida a los niños
18.06.2026
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18.06.2026
Señor director:
A las 7:30 de la mañana, frente a los colegios De La Salle y Teresiano Enrique de Ossó de La Reina, ocurre una escena que se repite en miles de establecimientos educacionales del país. Vehículos que llegan uno tras otro, niños que bajan, familias que se despiden antes de entrar a clases, transporte escolar, peatones y buses compartiendo un mismo espacio.
Es una rutina cotidiana. Pero también un momento en que cualquier error de diseño puede tener consecuencias graves.
Las ciudades se construyen tomando decisiones: dónde poner una calle, dónde instalar un paradero, cómo ordenar el tránsito o qué espacio destinar a los peatones. Son definiciones que parecen técnicas, pero es bueno preguntarse : ¿para quién estamos diseñando la ciudad?
Esa pregunta surge hoy frente al proyecto Américo Vespucio Oriente II (AVO II) en Avenida Ossa. No porque exista oposición a la obra ni a la necesidad de mejorar la conectividad de Santiago. La preocupación es que una infraestructura concebida para mejorar la movilidad termine reduciendo las condiciones de seguridad, hoy ya precarias, de más de dos mil estudiantes que diariamente utilizan este entorno.
El diseño contempla eliminar la vía de servicio existente frente a los establecimientos educacionales. Esa franja cumple actualmente la función de separar el flujo vehicular principal de los espacios donde se produce el ascenso y descenso de estudiantes y el tránsito de familias y peatones.
Lo preocupante es que esta discusión comenzó cuando gran parte de las decisiones ya estaban tomadas.
El Estudio de Impacto Ambiental del proyecto fue evaluado entre 2020 y 2022, durante los años más complejos de la pandemia. Mientras las autoridades analizaban diseños viales y antecedentes técnicos, las comunidades educativas enfrentaban desafíos urgentes, como clases remotas, protocolos sanitarios, incertidumbre sobre el retorno presencial y enormes esfuerzos para mantener la continuidad educativa.
¿Puede sostenerse que ese fue un contexto normal para la participación ciudadana?
La realidad de esos años limitó de manera evidente la capacidad de las comunidades escolares para revisar proyectos de alta complejidad técnica y anticipar sus efectos futuros. Por eso resulta injusto interpretar la ausencia de observaciones en aquel período como una aprobación consciente del diseño finalmente aprobado.
Desde 2023, representantes de la comunidad escolar hemos sostenido reuniones con la concesionaria, la Municipalidad de La Reina y el Ministerio de Obras Públicas. Se han encargado estudios independientes y se han presentado propuestas concretas para compatibilizar el avance de la obra con la seguridad de estudiantes, apoderados y vecinos.
Nunca se ha pedido detener el proyecto. Lo que se ha solicitado es revisar un diseño específico e incorporar medidas efectivas que permitan resguardar adecuadamente a quienes utilizan diariamente este entorno escolar.
A medida que las obras avanzan, vemos con preocupación que el presupuesto estimado o el grado de avance de la construcción terminen, o terminan, transformándose en argumentos para no introducir mejoras.
Las mejores políticas públicas no son aquellas que nunca se corrigen, sino las que tienen la capacidad de escuchar cuando aparecen antecedentes nuevos y de adaptarse cuando una comunidad afectada demuestra que existen problemas insuficientemente considerados.
La seguridad de las personas, y más aun de niños, niñas y adolescentes, no puede transformarse en una variable secundaria dentro de una discusión técnica. La Ley de Garantías y Protección Integral de los Derechos de la Niñez y Adolescencia establece que el interés superior del niño debe ser una consideración primordial en todas las decisiones que les afecten.
¿Estamos dispuestos a aceptar que una obra pública reduzca condiciones de seguridad existentes en un entorno escolar sin agotar todas las alternativas posibles para evitarlo? ¿Si hay un accidente el día de mañana, las autoridades que deben velar por el bien común, asumirán la responsabilidad de no actuar debidamente y a tiempo para enmendar el error del diseño?
Las ciudades se construyen para las personas. Y entre todas las personas que las habitan, los niños y adolescentes deberían ser siempre los primeros en ser considerados.