Intervención de Rosa Devés en homenaje a la Vicaría de la Solidaridad
10.04.2026
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10.04.2026
La siguiente es la intervención de la rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés, en el homenaje que se realizó el miércoles 8 de abril a la Vicaría de la Solidaridad, que este año festeja su cincuentenario. La ceremonia fue un acto ecuménico que se realizó en la Catedral Metropolitana e incluyó la «Cantata de los Derechos Humanos», interpretada por la Orquesta Sinfónica Estudiantil del Departamento de música de la Casa de Bello, y el grupo Tempo Sur.
Puedes ver aquí el video del acto y la cantata completa.
Puedes leer aquí una nota de la misma Vicaría de la Solidaridad.
Imagen de portada: gentileza Universidad de Chile
Con profunda emoción me dirijo a ustedes, en representación de la Universidad de Chile, para honrar la historia de la Vicaría de la Solidaridad a 50 años de su fundación.
A pesar del paso del tiempo, los principios y propósitos que le dieron vida nos interpelan con renovada urgencia. Vivimos tiempos en que la negación del otro y la relativización de los Derechos Humanos vuelven a abrirse paso, con un lenguaje que naturaliza la exclusión y el olvido. La paz es quebrantada en distintas partes del mundo y el juego de poderes ignora derechos y aniquila vidas humanas sin compasión.
En el Boletín Informativo “Paz y Justicia” de noviembre de 1978, dedicado al Simposio Internacional que conmemoró los 50 años de la Declaración Universal de los DDHH, el Padre Esteban Gumucio fue entrevistado respecto a la Cantata de su autoría y dijo: “Para escribir la cantata me inspiré en los humildes, en los pobres, en los humillados, en los perseguidos. Durante estos años me ha tocado ver tanta violencia; ver gente desaparecer, morir torturada. He experimentado muy viva y cercanamente la violencia que conculca los DDHH”.
Con esa valentía de origen para exponer el dolor y la injusticia nos encontraremos hoy al volver a escuchar la cantata. También con esa valentía actuó la Vicaría para defender la vida, resistiendo con valor y demostrando que la dignidad humana es irrenunciable; y gracias a esa experiencia de coraje y consistencia fue capaz de hacer brotar la esperanza. Hacer brotar la esperanza desde el dolor requiere de una fuerza espiritual que solo podemos alcanzar en comunidad.
“La paz en su frente tenía una historia de humilde grandeza” dice uno de los versos de la Cantata.
Ese bello verso, que describe a Abel, puede leerse también como una representación de la propia Vicaría y de su labor incansable por la dignidad de todas las personas y los derechos humanos. Porque la Vicaría supo llevar la paz en su frente y, sin duda, tiene una historia de humilde grandeza.
Agradecemos profundamente a quienes nos han invitado a ser parte de esta conmemoración a través de la puesta en escena de la Cantata de los Derechos Humanos del Padre Esteban Gumucio y el maestro Alejandro Guarello hoy presente, interpretada por nuestros estudiantes de la Facultad de Artes, bajo la dirección del profesor Miguel Ángel Castro con la colaboración del grupo Tempo Sur.
Muy especialmente, agradecemos al Cardenal Chomalí y en su nombre a todas y todos quienes han hecho posible que la Universidad de Chile se sume a este homenaje, porque nos permite reiterar nuestros valores y ser más profundamente “de Chile”. Gracias por ampliar su comunidad e incluirnos.
Es emocionante que los jóvenes de hoy canten nuevamente a los jóvenes de ayer, muchos de los cuales están hoy aquí presentes, y especialmente a esos otros que perdieron la vida defendiendo sus ideales. Estoy segura de que la interpretación de la Cantata y el Homenaje a La Vicaría acompañará a nuestras y nuestros estudiantes lo largo de sus vidas. Y es así como educamos. Porque ¿qué puede ser más importante que aprender a sentir el dolor de otros y otras como propio y comprender que en nuestras acciones reside la posibilidad de reparar injusticias?
«Una ciudad yo quisiera construida en libertad, un mundo ancho y abierto donde podamos amar”, escribió el Padre Esteban Gumucio, legándonos un anhelo de libertad e igualdad que perdura.
Que esta Cantata sea hoy no solo un homenaje, sino también un compromiso, con la verdad, con la justicia y con la paz que, sembrada con humildad y valentía, siga creciendo entre nosotros.