EL RECINTO AHORA LICITARÁ EL SERVICIO Y DECLARÓ COMO “GASTO OPERACIONAL” LO INVERTIDO
Hospital de La Florida desecha su proyecto de ficha clínica digital y se pierden más de $4.200 millones invertidos
06.03.2026
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EL RECINTO AHORA LICITARÁ EL SERVICIO Y DECLARÓ COMO “GASTO OPERACIONAL” LO INVERTIDO
06.03.2026
En 2021, el Hospital Clínico Eloísa Díaz de La Florida inició un proyecto de registro clínico electrónico propio. Ese tipo de plataforma digital, donde se ingresan las fichas clínicas de los pacientes, es ofrecido por un puñado de proveedores y a precios elevados. El hospital decidió desarrollar su propio proyecto –denominado HELO– sin encargarlo a una empresa privada. La idea era que el producto pudiera ser usado por cualquier recinto de salud estatal. Pero, tras casi cuatro años de trabajo, la nueva dirección del hospital decidió frenarlo por plazos incumplidos, falta de planificación e “incertidumbre” sobre su fecha de término y costo final. Los $4.228 millones ya invertidos fueron declarados como gastos operacionales y la dirección optó por licitar el servicio. La decisión causó controversia al interior de un recinto que enfrenta una dura situación económica, con falta de insumos y deudas que se han saldado con el presupuesto 2026.
La escasez de recursos en el Hospital Clínico Eloísa Díaz de La Florida es un drama cotidiano. Según relatos de funcionarios del hospital, cada día deben suspender cirugías por falta de insumos, además de exámenes y otras intervenciones menores. En ese contexto, la dirección del hospital tomó una decisión que desató polémica dentro del recinto: a fines de 2025 desechó su proyecto de registro clínico (ficha electrónica), tras casi cuatro años de trabajo, y catalogó como “gasto operacional” más de $4.200 millones que se han invertido en la iniciativa.
El registro clínico electrónico es crucial para el funcionamiento de un recinto de salud. Es la plataforma digital donde se almacenan las fichas de los pacientes, las órdenes médicas, la gestión de camas, los ingresos por urgencias y las indicaciones para enfermería, entre muchas otras gestiones vitales.
Desde su inauguración en 2013, el hospital ha estado funcionando con el registro electrónico Thalamus, de la empresa española Indra. Pero, tras casi una década de uso sin adquirir las actualizaciones disponibles, en 2021 la dirección del recinto determinó que Thalamus debía ser cambiado. Según funcionarios consultados por CIPER, la plataforma es lenta, se cae constantemente y no permite visualizar exámenes, entre otros defectos, además de ser engorrosa y obligar a los usuarios a inducciones muy largas. Los funcionarios lo rebautizaron como “Ta Malus”.
Tras ese diagnóstico, a la dirección del hospital le quedaron dos opciones: hacer una licitación para contratar un nuevo sistema con algún proveedor del mercado o desarrollar su propia plataforma, como ya lo han hecho otros hospitales. Esa última opción fue la que tomaron en 2021, bajo la dirección de Rubén Gennero, quien lideró el hospital entre 2020 y 2024.
Este proyecto de ficha clínica digital propia fue bautizado como HELO y quedó bajó la tutela del departamento de Transformación Digital del establecimiento. La primera etapa contemplaba una extensa recopilación y estudio de las necesidades del hospital y todos sus procesos, para que la plataforma se construyera en función de eso y también apuntó a un objetivo que iba más allá del recinto de La Florida: que HELO se transformara en un bien de uso público, para que cualquier recinto de salud pública pudiera ocuparlo.
Sin embargo, a mediados de 2025 y tras casi cuatro años de trabajo, la nueva dirección del hospital decidió paralizar el proyecto. En entrevista con CIPER, el director, Enrique Ayarza, quien arribó al hospital en diciembre de 2024, explica esa decisión y confiesa que nunca estuvo de acuerdo con el desarrollo de una ficha clínica propia, porque ese no es el objetivo principal de un hospital. “El giro del negocio de un hospital no es el desarrollo propio (de una tecnología), sino que el giro es atender a la población”, asegura.

Enrique Ayarza
Fuente: https://www.hospitallaflorida.cl/equipo-directivo/
A pesar de tener una opinión formada, Ayarza explica que no quiso tomar la decisión sin antes revisar de manera objetiva el avance del proyecto. Para eso, afirma, solicitó una auditoría interna y otra externa. CIPER tuvo acceso a esos documentos.
En la auditoría interna, el análisis se centró en el gasto de los recursos invertidos hasta julio de 2025 y las conclusiones fueron duras. El documento cuestiona, entre otras cosas, la forma en que se contrató a la principal proveedora que apoyó el desarrollo de la plataforma: Apiux, acusando que existió una fragmentación de compras, porque la compañía prestó el mismo servicio a través de varios tratos directos, ampliaciones de contrato y una licitación, algo que está prohibido por la normativa de compras públicas.
La auditoría externa fue encargada al Centro Nacional de Sistemas de Información en Salud (CENS) y se enfocó en las fortalezas y debilidades técnicas del proyecto. Sus resultados no son tajantes: se reconocen avances importantes, con módulos ya implementados o con un 100% de avance que son bien evaluados, pero identifica falencias relevantes en la planificación del proyecto, con metas poco claras y deficiencias administrativas. Entre sus conclusiones más relevantes están las proyecciones de costos: el proyecto podría requerir la inversión de otros $1.500 millones, o más si los plazos se alargan.
El director Ayarza asegura que tomó la decisión de finiquitar HELO luego de esas auditorías, pero el proyecto se paralizó en julio de 2025, cuando esos análisis estaban comenzando. Luego, en octubre de 2025, los $4.228 millones invertidos fueron declarados como gasto operacional y se comunicó oficialmente que el proyecto se cerraba y que, en su lugar, se realizaría una licitación.
En ese momento —octubre de 2025— los resultados de las auditorías aún no habían sido entregados a la dirección, pues estuvieron disponibles recién en diciembre. CIPER comprobó que el director Ayarza, entre mayo y julio de ese año, sostuvo al menos dos reuniones por Ley de Lobby con proveedores de servicios informáticos para centros de salud: InterSystems y Dedalus.
La primera audiencia realizada en mayo, fue con la empresa estadounidense Intersystems, una de las compañías más grandes del rubro. Llegó a Chile hace más de 16 años y su presencia en la red pública de salud ha crecido exponencialmente. Hoy mantiene al menos 34 contratos vigentes con distintos recintos de salud. Incluso, exautoridades del sector consultadas por CIPER la miran con atención por el avance que ha tenido en los últimos años.
En 2008, cuando Enrique Ayarza ejercía como director del Servicio de Salud Metropolitano Occidente, el hoy director del Hospital de La Florida cerró un contrato por US$11 millones con InterSystems, para que su plataforma TrakCare fuera implementada en todos los hospitales del servicio. Ese contrato terminó con multas millonarias y acusaciones de incumplimiento que originaron sumarios, investigaciones de Contraloría e incluso el envío de los antecedentes al Ministerio Público, según consignó La Tercera en 2013. Ese año, cuando se cumplía la fecha en que el sistema debía estar instalado, el entonces director del servicio de salud involucrado, Juan Kehr, informó que la implementación de InterSystems no superaba el 45%.
“Yo fui el primero que le puso una multa muy fuerte por incumplimiento de una parte”, recuerda Ayarza en entrevista con CIPER.
La segunda reunión por Ley de Lobby sostenida por Ayarza fue con la empresa Dedalus. Esa audiencia ocurrió el 14 de julio de 2025, solo cuatro días antes de que el Comité Estratégico del Hospital de La Florida acordara detener el desarrollo de la plataforma HELO.
Ayarza justifica esa decisión acusando que existía “incertidumbre” respecto al costo final del proyecto y a cuánto tiempo se necesitaba para que estuviera operativo. Pero, reconoce que por ahora no es posible determinar cuánto le costará al hospital la contratación de una ficha clínica digital privada.
“Estamos evaluando el costo de la nueva licitación. Esperamos que sea harto menos que lo que se ha estado gastando en el sistema de los informáticos acá, pero no tengo un número”, reconoce el director.
En agosto de 2024, cuando Rubén Gennero dejó la dirección del hospital, el proyecto HELO ya tenía enemigos. Ese mes, la Contraloría General de la República recibió una denuncia anónima que acusaba malgasto de recursos y pocos avances. La polémica escaló cuando los gremios del hospital acusaron enriquecimiento ilícito, pues según ellos el dinero del proyecto se estaba ocupando para fines personales de algunos funcionarios, pero el director Ayarza lo descarta.
“La opinión de algunos gremios era que se había ido la plata a intereses personales, un tema que analizado por todos lados, no se ve por ninguna parte. Eso fue lo primero que nos inquietó y que había que despejar. Lo discutible es que se haya invertido más o menos, pero eso siempre va a ser discutible”, reconoce el director.
Por otra parte, los defensores de HELO que conversaron con CIPER, bajo la reserva de su identidad por temor a represalias, aseguran que no había razones para frenarlo. También insisten en que las auditorías, especialmente la interna, no consideraron descargos ni explicaciones y se basan en información errónea. Para ellos, finiquitar HELO es tirar a la basura el esfuerzo de años y ven con suspicacia el beneficio que esto implicaría para los proveedores que liciten. Para esas empresas, dicen, el proyecto HELO era una amenaza, pues afectaría su negocio si quedaba como bien de uso público.
“Todos opinan en estas cuestiones. Todos son entrenadores de fútbol y yo también tenía mi opinión como un entrenador nuevo, pero me pareció que lo que correspondía era formarme la convicción con la mayor objetividad posible”, afirma Ayarza.
Según documentos que están en poder de la Contraloría, a los que CIPER tuvo acceso, cuando se decretó el cierre, el equipo de HELO había alcanzado a implementar cuatro de los nueve módulos que debía desarrollar: Admisión, Gestión de Camas para pacientes hospitalizados, Referencia y Contrarreferencia (para derivaciones en la red de salud) y el Portal del Paciente (que permite revisar información como exámenes o documentos clínicos y que registraba más de 1.200 visitas mensuales).
Además de los mencionados anteriormente, tres módulos alcanzaron a desarrollarse en su totalidad, pero no llegaron a implementarse: Atención de Hospitalizados, Farmacia Ambulatoria y el visualizador de historia clínica “Timeline”. A ellos se suman dos submódulos en las mismas condiciones. El resto del sistema quedó inconcluso: el módulo de Urgencia alcanzó un 58% de avance, mientras que el de Agenda y Atención Ambulatoria no llegó a desarrollarse.

Foto: Sebastián Beltrán Gaete / Agencia UNO
CIPER también tuvo acceso a la auditoría interna encargada por Ayarza, que evaluó los gastos asociados al proyecto HELO hasta julio de 2025. Ese análisis puso especial atención en los pagos realizados a Apiux Tecnología SPA, la empresa contratada para trabajar junto a los funcionarios del departamento de Transformación Digital del hospital. Por ese rol, según la auditoría interna, Apiux recibió más de $2.476 millones entre 2022 y julio de 2025, lo que representa casi el 90% de los pagos a proveedores externos para el proyecto. El trato con Apiux fue duramente cuestionado en el informe, pero no por la cantidad de dinero, sino por la forma en que se realizó la contratación.
Según la auditoría, el hospital hizo una licitación pública en enero de 2022 para contratar ese servicio, pero el concurso fue declarado desierto, porque el único proveedor que cumplió con los requisitos para postular resultó ser un 88% más caro de lo presupuestado por el hospital.
Tras esa licitación fallida, la institución optó por contratar directamente a Apiux, argumentando que el servicio era indispensable. Luego, ese primer contrato fue ampliado y renovado en varias ocasiones, hasta que en junio de 2023 Apiux ganó la nueva licitación. Sin embargo, de acuerdo a la auditoría, después de ese concurso público el hospital volvió a contratar a la misma empresa por trato directo y sumó nuevas ampliaciones de contrato.
El informe advierte que los tratos directos con un mismo proveedor y para un mismo objetivo, antes y después de concretar la licitación definitiva, podrían dar cuenta de una fragmentación de la compra, práctica prohibida por la normativa que rige las compras públicas, pues se utiliza para evitar que el gasto sea revisado por Contraloría. Además, la auditoría detectó falencias administrativas, como respaldos insuficientes en el primer trato directo y descoordinaciones internas en el registro y control de las órdenes de compra.
Otro apartado de la auditoría interna aborda el pago de horas extras a ciertos funcionarios asociados al proyecto HELO que cataloga como “exuberantes”, destacando el caso de una funcionaria, quien registra un pago total de poco más de $5 millones en horas extras durante el año 2024. Consultada por CIPER, la trabajadora aludida señaló que “dichas horas se ejecutaron en estricto cumplimiento normativo”, pues cuentan con la aprobación formal del hospital, están respaldadas por el sistema de asistencia y además por “el cumplimiento efectivo de las tareas encomendadas”. La funcionaria señaló también que todos los documentos necesarios “ya fueron entregados oportunamente a la Unidad de Auditoría Interna para su respectiva aclaración” y que el monto señalado en el informe “corresponde a la sumatoria total anual del año 2024, y no a un evento aislado o mensual”.
El mismo informe también alertó sobre casos de funcionarios que podrían haber presentado superposición de horas, al mantener contratos con el hospital y paralelamente con empresas contratadas para el proyecto HELO. Sin embargo, el análisis incluido en la auditoría no comprueba esas irregularidades, sino que recomienda investigar la situación de tres funcionarios que podrían haber incurrido en la falta.

Foto: Sebastián Beltrán Gaete / Agencia UNO
Además de la auditoría interna, según explica el director Ayarza, el hospital encargó un análisis técnico a una institución externa, para evitar posibles sesgos. Con ese objetivo, el hospital hizo un trato directo con el Centro Nacional de Sistemas de Información en Salud (CENS) por poco más de $26 millones.
“El CENS trabaja con todas las universidades que están metidas en el tema y tiene un prestigio bien ganado. Nosotros les planteamos que necesitábamos una visión externa que nos diera luces de si (HELO) valía la pena”, explica Ayarza.
Ese análisis del CENS fue entregado a la dirección en diciembre de 2025. El informe final, al que CIPER tuvo acceso, identifica una serie de falencias y también fortalezas respecto al proyecto HELO. Entre los aspectos negativos, el CENS indica que hace falta una definición clara de “objetivos, metas, plazos y alcances del proyecto de desarrollo de software”, que las métricas de desempeño son “escasas” y la documentación técnica es “incompleta, comprometiendo la trazabilidad y el mantenimiento futuro del sistema”. Sin embargo, reconoce que la documentación técnica que existe “es de buena calidad, detallada y extensa”.
En algunos puntos, el informe entregado por el CENS resulta contradictorio: critica la falta de metas claras, pero más adelante reconoce que «la información entregada por el equipo de desarrollo permitió precisar claramente las metas establecidas”. También identifica como una debilidad la “falta de planificación”, pues “no se identificó una fecha formal de término del desarrollo” y que la planificación solo incluye fechas tentativas para los módulos de Hospitalización, Urgencias y Admisión. Sin embargo, más adelante en la misma página afirma que existe “una planificación detallada y realista para los módulos ya desarrollados”, que son los mismos que se mencionan anteriormente.
Entre las conclusiones del informe, las más importantes apuntan a que el costo extra para completar el proyecto HELO podría llegar a los $1.500 millones o incluso más, si los plazos se extienden, un punto que el director Ayarza resalta al momento de justificar su decisión: “Lo que se ve es que esto (HELO) va a extenderse más y va a requerir más desarrollo, más tiempo y más inversión. Y eso es incertidumbre total”.
Los funcionarios que respaldan el proyecto HELO acusan que el análisis del CENS no incorporó sus explicaciones y miran con desconfianza la última parte del informe, donde el centro recomienda los servicios de tres proveedores privados: Intersystems, Rayen e Indra. En ese apartado, el CENS indica que, a su juicio, esas empresas “podrían responder a las necesidades institucionales” e incluye varios párrafos donde destaca los aspectos positivos de las tres compañías. De todas maneras, en el mismo acápite aclara que “esta mención no implica, en ningún caso, una recomendación técnica o comercial ni una selección definitiva de una solución tecnológica”.
Por ahora, los gremios del hospital esperan los resultados de la investigación de Contraloría, mientras continúan lidiando con las consecuencias de la falta de recursos. Para este año el panorama parece no mejorar: en una respuesta por correo electrónico a CIPER, la dirección confirmó que está saldando cuentas pendientes con el presupuesto de 2026.