Fondos Generacionales: una misma trayectoria para horizontes distintos de pensión
19.09.2026
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19.09.2026
El autor de esta columna analiza el nuevo Régimen de Inversión de los Fondos de Pensiones y el reemplazo de los multifondos por fondos generacionales, que asignan una misma trayectoria de riesgo según el año de nacimiento, sin distinción de sexo. Comenta que ese diseño ignora diferencias relevantes entre mujeres y hombres —edad de jubilación, densidad de cotización, remuneración y expectativa de vida— que dejan a las mujeres más expuestas al riesgo de mercado en los momentos críticos de su trayectoria previsional. Concluye que «la discusión no debería ser si diferenciar o no, sino cómo hacerlo con la precisión que la propia reforma ya hace posible. No una misma trayectoria para horizontes distintos, sino trayectorias distintas para cada horizonte».
Imagen de portada: Sebastián Beltrán / Agencia Uno
El nuevo Régimen de Inversión de los Fondos de Pensiones, publicado por la Superintendencia de Pensiones el 1 de septiembre, confirmó uno de los principales cambios de la reforma previsional: el reemplazo de los multifondos por fondos generacionales. El nuevo esquema agrupará a los afiliados según su año de nacimiento y establecerá para cada generación una trayectoria de inversión (glide path) que reduce el riesgo a medida que envejece. Esto implica que cuando la jubilación está lejos, hay más tiempo para arriesgarse a obtener mayores retornos. Cuando se acerca la fecha de jubilación, el riesgo debe bajar, porque proteger el patrimonio conseguido importa más.
El nuevo esquema define diez fondos: un Fondo Inicial (hasta 35 años), ocho Fondos Intermedios en tramos de cinco años, y un Fondo de Consolidación (desde los 75). Cada afiliado se asigna según su año de nacimiento y avanza cada cinco años, sin poder elegirla ni modificarla. Es la misma ruta para todos, sin distinción de sexo. Este diseño deja abierta una pregunta: ¿deberían una mujer y un hombre de la misma edad seguir exactamente el mismo glide path cuando sus edades de jubilación son diferentes?
El sistema que estamos reemplazando respondía, aunque imperfectamente, que no. Bajo la asignación por defecto, hombres y mujeres permanecían en el Fondo B hasta los 35 años, pero las mujeres pasaban del C al D a los 51 y los hombres a los 56. Supongamos una trayectoria completa desde los 27 años, edad promedio de ingreso al sistema según la Superintendencia de Pensiones (julio 2026). Desde ahí, una mujer que jubila a los 60 tiene un horizonte de ahorro de 33 años, y un hombre que jubila a los 65, de 38. La transición por los multifondos habría sido la siguiente:
Un mayor peso en el Fondo B implica, en promedio, mayor retorno, pero también mayor riesgo. Un mayor peso en el Fondo D implica lo contrario, retornos más bajos, pero más seguros. Aquí aparecen dos ideas. La primera es que el tiempo que toma recuperarse de una caída de mercado no depende solo de la cercanía a la jubilación, sino del tipo de activo que se sostiene, porque una acción necesita más tiempo para recuperarse que un bono de gobierno. La segunda es la proporcionalidad. Los mismos nueve años representan 27,3% del horizonte de la mujer y 23,7% del horizonte del hombre, así que la misma cantidad de años protege de forma distinta a cada uno.
No es fácil generalizar si esa combinación resultó favorable o desfavorable para las mujeres. Depende de cómo se comportaron los fondos en los años que le tocó a cada una. Lo indiscutible es que, en la práctica, hombres y mujeres enfrentaban perfiles de riesgo distintos.
Las diferencias no son solo de horizonte. También son de recorrido, es decir, durante cuántos años cotiza, con qué frecuencia y con cuánto dinero. Según el Informe de Género sobre el Sistema de Pensiones y Seguro de Cesantía de la Superintendencia (agosto de 2026), entre quienes se pensionaron en 2025 las mujeres habían cotizado en promedio 16,3 años frente a 25,7 años de los hombres, con una densidad de cotización de 49,2% para ellas y 64,3% para ellos, y llegaron al retiro con un saldo promedio de 576 UF frente a 1.414 UF en ellos. El informe atribuye esto a que las mujeres tienen un menor período de acumulación, lagunas previsionales más frecuentes, y a menores remuneraciones. A diciembre de 2025, la remuneración imponible promedio de los hombres cotizantes fue de $1.456.444, frente a $1.282.550 en las mujeres. En otras palabras, la cotización mensual promedio de la mujer sería 11,9% menos que la del hombre.
A eso se suma la esperanza de vida. Una mujer que se pensiona a los 60 tiene una expectativa de vida adicional de 31 años, frente a 21,8 años para un hombre que se pensiona a los 65. Las mujeres llegan antes al retiro, con un menor patrimonio acumulado, y deben financiar un retiro más largo. El año de nacimiento no alcanza a representar ninguna de esas diferencias.
Los Fondos Generacionales representan un avance importante respecto de los multifondos A, B, C, D y E, debido a que cada generación permanecerá ahora en un fondo cuya composición cambia gradualmente, y no de golpe. Sin embargo, el Régimen de Inversión definitivo establece una trayectoria común para quienes tienen la misma edad, la cual no determina por sí sola expectativa salarial, densidad de cotización ni año de jubilación.
Este diseño replica lo que la literatura financiera define como target date funds (fondos de fecha objetivo), lanzados al mercado por Wells Fargo Investment Advisors en 1994 y patentados en 1998 por sus creadores, Donald Luskin y Lawrence Tint. Se masificaron tras la Pension Protection Act de 2006, que los habilitó como alternativa por defecto en EE.UU. La lógica es simple: en vez de que cada persona elija un fondo, este se ajusta al riesgo según cuánto falta para la fecha en que retirará sus fondos. El problema es que en Chile el glide path no se ajusta por esa fecha de retiro de fondos, sino por el año de nacimiento. Supone implícitamente que todos los nacidos el mismo año retiran en el mismo momento y con la misma urgencia de proteger su capital, aunque la edad legal de jubilación difiera entre mujeres y hombres.
En el plano internacional, NEST, en Reino Unido, construye el glide path a la fecha que declara cada afiliado para jubilarse. En Australia, la Regulation 9.47 de las Superannuation Industry (Supervision) Regulations 1994 permite a los fondos Lifecycle MySuper incorporar, además de la edad, el saldo acumulado, la tasa de contribución, el salario y el género del afiliado, un reconocimiento legal de que el sexo puede ser un criterio legítimo de diseño.
Los target date funds buscan administrar el riesgo de secuencia de retornos, que ocurre cuando una caída de mercado sucede justo antes de retirar los fondos y deja menos tiempo y cotizaciones para compensar la pérdida. Por eso reducen la exposición a activos de crecimiento a medida que se acerca la fecha de retiro de cada persona. El problema es que el glide path chileno se construye según la edad y no según la fecha real de retiro, lo que deja a la mujer más expuesta a ese riesgo que al hombre en dos momentos. Diez años antes de jubilar, una mujer de 50 años está en la Etapa 4 y un hombre de 55 en la Etapa 5, a la misma distancia de su propio retiro. El mismo problema se agrava al jubilar. Ella lo hace a los 60, en la Etapa 6, y él a los 65, en la Etapa 7. En ambos momentos ella está en un fondo más riesgoso que él, y si el mercado cae justo entonces, ese patrimonio ya depreciado reduce de forma permanente el capital invertido, sin posibilidad de esperar una recuperación.
Si ambos optan por retiro programado, el riesgo se acentúa para los dos, porque al dejar de cotizar ya no entra capital nuevo que compense una caída. Sin embargo, el punto de partida no es el mismo. Ella pasa de la Etapa 6 a la 7, y él, de la 7 a la 8, así que la misma caída de mercado encuentra a su cartera en una posición más riesgosa que la de él.
Mujeres y hombres no solo llegan a la jubilación en momentos distintos. También realizan recorridos distintos. Las mujeres cotizan con menos frecuencia (densidad baja) y con montos inferiores, y además tienen una expectativa de vida mayor. Ninguna de esas diferencias depende del año de nacimiento, y sin embargo es lo único que hoy determina cómo se invierten sus ahorros.
Los fondos generacionales deberían, en un primer paso, diferenciarse por sexo, logrando que la mujer esté igual de expuesta al riesgo que el hombre en el momento equivalente de su propia trayectoria, sea al retirar sus ahorros o durante los primeros años de retiro programado. Eso exige calibrar el riesgo proporcionalmente al horizonte de cada quien y al tiempo de recuperación óptimo del fondo al momento del retiro.
Los Fondos Generacionales permiten ir incluso más lejos: la función objetivo detrás de cada fondo podría optimizar directamente la pensión esperada a la fecha de jubilación, restringida por los años cotizados, las lagunas previsionales y el nivel de remuneración de cada persona, entre otras variables. La discusión no debería ser si diferenciar o no, sino cómo hacerlo con la precisión que la propia reforma ya hace posible. No una misma trayectoria para horizontes distintos, sino trayectorias distintas para cada horizonte.