A palos con la prensa. Agresiones policiales contra reporteros que documentan el uso de la fuerza
14.09.2026
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14.09.2026
Los autores de esta columna documentan las agresiones sufridas por dos periodistas en la cobertura de manifestaciones y actos conmemorativos en Santiago durante septiembre de 2026. A partir de estos casos y de cifras del Observatorio del Derecho a la Comunicación, sostienen que las agresiones policiales contra la prensa son recurrentes y que persisten vacíos regulatorios pese a la existencia de protocolos e iniciativas de formación policial aún poco conocidos o implementados. Concluyen que «en 2022, un grupo de parlamentarios presentó un Proyecto de Ley de protección a periodistas y personas trabajadoras de la comunicación, pero hace más de dos años que esta iniciativa no presenta avances en su tramitación y hasta la fecha el Ejecutivo no compromete recursos financieros para crear un mecanismo de protección».
Imagen de portada: carabineros reduciendo manifestantes el 3 de septiembre / gentileza de Aliosha Márquez Alvear
Este viernes 11 de septiembre, Juan González, reportero gráfico de la agencia internacional de noticias Reuters, fue sometido a una cirugía para reparar una fractura de clavícula que sufrió producto de la acción de un funcionario policial mientras González cubría manifestaciones en el centro de Santiago el 3 de septiembre recién pasado. La intervención lo dejará de baja laboral durante varias semanas y con un tiempo de rehabilitación que está por verse.
González cubrió la marcha estudiantil para la agencia, como tantas otras coberturas que ha realizado en los 10 años que lleva como colaborador habitual de Reuters. Cuenta que “portaba una cámara fotográfica, credencial de prensa y equipo de protección personal”. Las fotografías compartidas por otros colegas y un video grabado por el equipo de la Señal 3 de La Victoria así lo muestran (ver video a continuación gentileza de reportero M.D.).
A eso de las 11.20 horas, Juan describe que funcionarios de Carabineros “corrían hacia manifestantes en las proximidades del GAM. Un funcionario de Carabineros realizó una detención de una manifestante”. En las imágenes de ese día, se escuchan sirenas, se ven carros policiales lanzando agua y se advierte numerosa presencia policial: “En ese momento en que me encontraba con mi cámara enfocando, un funcionario policial llegó por detrás y me empujó. Por la fuerza del empujón, caí al suelo golpeando mi hombro izquierdo contra el suelo”.
Las imágenes facilitadas por distintos gráficos presentes en el terreno, que inmediatamente actuaron con diversos gestos de solidaridad y apoyo concreto con su colega, muestran la secuencia de la caída. En ninguna de las imágenes disponibles hasta ahora y tenidas a la vista es posible identificar las etiquetas con los nombres de los efectivos policiales: ni de quién redujo en el suelo a González ni del resto que los rodeó.
Aliosha Márquez Alvear, fotógrafo también, recuerda que esa mañana llegó poco antes de los incidentes. “Yo he hecho clases y Juan fue alumno mío, muchos años atrás, y nos saludamos” cerca de la Alameda con Portugal. “Empezamos a fotografiar”, recuerda Aliosha. “Voy por la Alameda a la altura del GAM, por la vereda norte, y me llamó mucho la atención cómo Carabineros estaba haciendo las detenciones, las acciones para anular a las personas. Veo estas detenciones y me aproximo a la escena, empiezo a fotografiar”.
Cuando avanzan los carros lanzaaguas y se satura el ambiente con gas, Aliosha sigue fotografiando y, a la altura de Pío Nono, se va a editar y despachar sus fotos. Es entonces cuando advierte que la secuencia que fotografió era la secuencia en que un efectivo policial empuja a Juan, éste cae al suelo y, debido a la caída, se fractura la clavícula.
Con la adrenalina, Juan alcanzó a ponerse a resguardo y despachar sus fotos. Sin embargo, y debido a que el dolor se volvía insoportable, llamó a su colega, Carlos Santibáñez, fotoperiodista cubriendo las manifestaciones. Carlos recuerda que, a eso de las 11 y media de la mañana, estaba despachando sus fotos cuando recibió la llamada de Juan: “Me dijo que necesitaba ayuda, que le había pasado algo en el hombro”. Se encontraron cerca de donde estaba la estatua del general Baquedano. “Lo ayudé a ordenar su equipo. Se veía muy mal”. Santibáñez acompañó a González al servicio de urgencias del Hospital Dr. Alejandro del Río (ex Posta Central), en las cercanías de los lugares de la marcha y la acción policial.
Allí, recuerda Juan, “me atendieron por una contusión en el hombro izquierdo, de pronóstico grave y con diagnóstico de fractura de clavícula izquierda”. “Hasta ahora”, agrega González, la investigación “está en las manos de la sección de derechos humanos de la PDI”, quienes ya recibieron la denuncia, recopilaron los antecedentes y están a la espera de que la Fiscalía Metropolitana Centro-Norte indique las diligencias a seguir. “Por mi lado”, agrega Juan, “estoy enfocado en la operación y la rehabilitación”. Como colaborador freelance habitual para la agencia Reuters, Juan cuenta, aliviado, que “ellos se están haciendo cargo de todo”, los costos de la cirugía y la rehabilitación posterior.
Juan cree que es importante visibilizar agresiones como la que él sufrió porque “espero que no le vuelva a ocurrir a nadie más”. Compartimos el video con el fotógrafo: “Lo vi una vez y no quiero verlo de nuevo. Volver a recordar. Es un poco autodestructivo. Ojalá se pueda hacer algo. Que no sigan ocurriendo este tipo de cosas”. Con el apoyo del Observatorio del Derecho a la Comunicación (ODC), Juan solicitó la activación del Protocolo de protección a personas defensoras de Derechos Humanos que incluye el seguimiento y persecución de agresiones a la prensa. Este instrumento fue creado en 2024 en el marco de la Comisión Coordinación del Sistema de Justicia Penal, pero apenas es conocido.
Carlos Santibáñez también coincide en que no debemos normalizar estas agresiones. Durante su cobertura del estallido social, en 2019, Carlos estuvo entre los numerosos reporteros, fotógrafos y camarógrafos agredidos por efectivos policiales (ver acá y acá). “Me golpearon. Mucho. Quedé traumado”.
A Aliosha le sorprendió la forma en que la policía actuó ese 3 de septiembre en que Juan resultó fracturado. “A mí no me pasó nada”, cuenta, “pero me llamó mucho la atención cómo estaban haciendo las detenciones. No había visto… ese día, despaché algunas fotos de ese momento, de otra detención, una secuencia corta, de carabineros haciendo esa anulación, tirándose encima” (agencias Aton y UNO capturaron esto). Las escenas le recordaron a Aliosha una investigación de la agencia Associated Press publicada en 2024 sobre las consecuencias mortales del uso de ese tipo de tácticas de parte de la policía estadounidense. “Las formas de realizar una detención”, recuerda el reportero gráfico, “si no tienen cuidado, pueden generar un daño terrible. En el caso de Juan, fue sacarlo de escena”. Cuando Aliosha advirtó que lo que había grabado era a Juan, lo llamó y le compartió las fotos.
Otro corresponsal de agencia internacional de noticias dice que, durante el último lustro, la prensa internacional ha sido bien golpeada, simbólica y físicamente; varios profesionales han sido agredidos. Ya lo advertía Javier Martin, periodista de la agencia española EFE y veterano de -literal- docenas de batallas periodísticas en África y Medio Oriente antes de recalar en Chile. Cuando era presidente de la Asociación de Corresponsales Extranjeros, en 2024, Martin ya advertía sobre los numerosos riesgos a los que la prensa estaba expuesta y sobre la absoluta falta de formación de los organismos de seguridad chilenos y de las autoridades políticas, en general, en materia de rol de la prensa, del periodismo y del control de orden público cumpliendo estándares internacionales de respeto a los derechos fundamentales.
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El domingo 6 de septiembre de 2026, en tanto, Benjamín Lillo, reportero y director del medio de comunicación Señal 3 La Victoria, pasó alrededor de 9 horas detenido, dos de ellas esposado. Como en años anteriores, Benjamín se encontraba cubriendo la tradicional Romería al Cementerio Central para recordar a las víctimas de la dictadura como parte del equipo de la pionera televisión comunitaria. Benjamín y su equipo tienen experiencia en este tipo de coberturas: van equipados con máscaras de gas, con una credencial de prensa y un chaleco con el logo del canal que todo el mundo identifica.
Alrededor de las 13 horas de ese día, en la zona del acceso principal al Cementerio, Benjamín observa que funcionarios de Control de Orden Público (COP) de Carabineros tomaron detenida a una brigadista de salud. En los registros difundidos por Señal 3 La Victoria, se aprecia cómo Benjamín se aleja de la multitud y se sitúa en un lateral de la calle para registrar el traslado de la detenida sin obstruir la labor policial.
Benjamín describe que “en ese instante en el que estoy grabando su detención, funcionarios de Carabineros me toman por la espalda diciendo que estaba obstruyendo la detención… yo solamente estaba grabando, en ningún momento me interpuse”. A pesar de identificarse como prensa, varios funcionarios lo trasladaron a un vehículo policial, donde fue esposado. Antes de llevarlo a Comisaría de Conchalí lo llevaron al CESFAM “Dr. Lucas Sierra”, en Conchalí, a constatar lesiones. Allí, según el testimonio de Benjamín, “me toman los signos vitales esposado y, cuando me sacan, me quitan las esposas para continuar con la constatación de lesiones… en total (estuve) unas dos horas y media esposado”.
A las 22 horas, tras 9 horas detenido, Benjamín fue puesto en libertad y, en las afueras de la Comisaría de Conchalí, hizo unas declaraciones en las que resume lo ocurrido. En la Comisaría indicó explícitamente a todos los funcionarios que era trabajador de prensa. Lillo cuenta que los funcionarios “no se ponían de acuerdo por los motivos de la detención, si era atentado contra la autoridad, desórdenes públicos”. En síntesis, el director de la Señal 3 de La Victoria no tiene claro de si los policías registraron cargos y si el fiscal presentará una acusación en su contra. Al cierre de este artículo, no había novedades sobre esto.
Al salir de la comisaría, Benjamín recordó que este tipo de acciones no son nuevas: “Esto se está volviendo cotidiano”. En manifestaciones previas, asegura, “a colegas les quitaron teléfonos y los tiraban lejos”. Benjamín es muy crítico con la acción de los efectivos policiales: denuncia que casi todos los integrantes del equipo de Señal 3 La Victoria han sufrido hostigamiento y violencia policial; incluso, interpuso una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Las lesiones y detenciones de Juan y Benjamín no son hechos aislados: Según los datos del Observatorio del Derecho a la Comunicación, las agresiones a la prensa se han vuelto recurrentes. Al respecto, es especialmente preocupante que el principal agresor a reporteros que cubren protestas sean funcionarios policiales, como han documentado los informes del ODC y de distintos organismos internacionales, como la Relatoría para la Libertad de Expresión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
En este contexto de mayor fragilidad en el ejercicio del periodismo en la cobertura informativa pública resulta alarmante la escasez de medidas que protejan el trabajo periodístico de a pie. En 2022, un grupo de parlamentarios presentó un Proyecto de Ley de protección a periodistas y personas trabajadoras de la comunicación (Boletín N° 14964-24), pero hace más de dos años que esta iniciativa no presenta avances en su tramitación y hasta la fecha el ejecutivo no compromete recursos financieros para crear un mecanismo de protección. Desde 2023 se ha realizado un programa piloto con Carabineros de Chile que busca establecer un módulo de formación permanente en el trato y protección a la prensa.
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Consultamos por escrito, vía correo electrónico, a la Dirección de Derechos Humanos y Protección a la Familia de Carabineros si acaso tienen antecedentes de los casos de González y Lillo, si es que se iniciaron sumarios internos para investigar los hechos. Además, preguntamos qué información tienen sobre casos similares previos y si Carabineros ha implementado políticas para capacitar a sus efectivos en el rol que tiene la prensa en la cobertura de manifestaciones públicas de manera sostenida o si esos esfuerzos han sido puntuales.
Pero al cierre de la edición de este artículo, no habíamos recibido respuesta. Al menos supimos que Juan González salió bien de la cirugía de osteosíntesis; esto es, una placa y tornillos que permitirán volver a fijar su clavícula.