Línea 10 del metro, una oportunidad de justicia urbana para Santiago sur
03.09.2026
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03.09.2026
Señor director:
El interés de Metro por modernizar la Línea 4A y extenderla hacia el poniente (proyecto Línea 10), abre una oportunidad histórica de corregir la fragmentación urbana que hay en el sector sur de Santiago, una zona de bajos ingresos y con una precaria calidad de vida urbana.
Hasta 2003 el bandejón de Américo Vespucio Sur presentaba árboles en varios tramos y se podía cruzar sin mayor dificultad de un lado al otro. Con la llegada de la autopista Vespucio Sur y la Línea 4A del metro, hace ya 20 años atrás, el bandejón pasó a ser una gran barrera de cemento, asfalto y rieles, que a pesar del indudable beneficio de integración global y local que dan, su diseño en trinchera y superficie alteró abruptamente el paisaje urbano local.
Además, perjudicó el tránsito peatonal entre ambos lados de la avenida, relegándolo a pasarelas, que suelen ser focos de inseguridad; en suma, se consolidó un entorno urbano nada amigable para los habitantes de San Ramón, La Granja y La Florida, comunas con un nivel de calidad de vida urbana medio bajo o bajo según el ICVU 2025.
Sin embargo, he aquí lo interesante de este momento. Desde hace un tiempo que Metro ha optado por desarrollar sus nuevos proyectos ferroviarios en túnel, y si también se tiene en cuenta que pronto expirará la primera concesión de la autopista Vespucio Sur, a mi parecer se podría hacer un 2×1 acá, es decir, soterrar la línea de metro y la autopista, con tal de rediseñar el bandejón como se hizo en Las Condes sobre la autopista Vespucio Oriente, que tiene un sendero, vegetación sustentable, árboles, ciclovía, zonas de juegos infantiles y bancas para sentarse.
Es momento de entender que el diseño de la infraestructura de transporte no solo debe pensarse bajo criterios de eficiencia, sino también de equidad, sobre todo al tratarse de un espacio público, cuyo diseño impacta en la calidad de vida de las personas. Un vecino de San Ramón tiene el mismo derecho a disfrutar de un bandejón-parque continuo, bien equipado y cuidado que un vecino de Las Condes o Vitacura. Ya es hora de mejorar los criterios de diseño que usa la institucionalidad para tener ciudades chilenas menos desiguales, donde el desarrollo llegue a todos al garantizar un estándar urbano que dignifique a cada persona sin importar cuánto dinero tenga en su bolsillo.