¿Cómo hacer que vuelvan los becarios? Reenfocando el debate sobre Becas Chile
27.08.2026
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27.08.2026
Los autores de esta columna analizan los datos sobre las razones de los beneficiarios de Becas Chile de no regresar al país. Sostienen que «Chile debe desarrollar nuevos instrumentos que fomenten la inserción laboral de personas con doctorado fuera de la academia. No es casualidad que los países donde se concentra una parte importante de las becas de doctorado (como Reino Unido, España y Estados Unidos) sean también aquellos con mayores niveles de inserción de doctores en la industria. Sin abordar estas cuestiones, insistir únicamente en forzar la obligación de retorno solo presionará aún más el creciente desempleo ilustrado y el subempleo, generando un real desperdicio de capacidades y recursos»
Imagen de portada: Studioroman / Canva
Desde hace varios años, el programa Becas Chile es objeto de debate. El principal foco de controversia ha sido la obligación de las personas beneficiarias de regresar al país y la posibilidad de recurrir a la justicia cuando no cumplen ese compromiso. En esta columna proponemos una mirada distinta: centrar el debate en comprender por qué estos no han vuelto, de modo de proponer políticas más eficaces.
En el artículo ¿Fuga de cerebros? Factores asociados al regreso al país en el Programa Becas Chile para doctorados en el extranjero (2014-2016), publicado recientemente en la revista Calidad en la Educación (Consejo Nacional de Educación), nos hicimos precisamente esta pregunta. Para responderla, reconstruimos la situación laboral de tres cohortes de beneficiarios de Becas Chile en el extranjero —información que ANID no tiene disponible— y obtuvimos una muestra de 705 personas, sobre una población total de 1.098 casos para los años analizados. Al momento de extraer los datos, un 37% se encontraba fuera de Chile.
Una encuesta realizada en 2018 por la Asociación Nacional de Investigadores en Posgrado entregó algunas pistas sobre las posibles causas. Más de tres cuartas partes de las personas que permanecían en el extranjero y no tenían intención de regresar señalaron dos razones principales: no encontrar en Chile un trabajo relacionado con sus estudios y no poder desarrollar su investigación en el país.
A partir de estos antecedentes y de la literatura internacional sobre la denominada “fuga de cerebros”, seleccionamos tres posibles factores asociados al no retorno: el género, considerando que las mujeres podrían encontrar mejores oportunidades laborales en países con menores brechas de género; el área de especialización, dado que algunas disciplinas podrían estar más desarrolladas en otros mercados; y ciertas características de los países de destino, como la flexibilidad laboral o los sistemas de seguridad social.
Los resultados muestran que el factor con mayor impacto en la probabilidad de permanecer en el extranjero es el área de estudio, especialmente durante el posgrado. Quienes se especializan en Ciencias Naturales y en disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) presentan entre un tercio y un cuarto más de probabilidades de no regresar.
La probabilidad de permanecer fuera del país es el doble entre quienes cursaron estudios de Ciencias Naturales y alrededor de 1,5 veces mayor entre quienes pertenecen al área STEM, en comparación con las personas formadas en Ciencias Sociales y Humanidades. Estas diferencias adquieren una nueva dimensión al incorporar el género: son las mujeres de Ciencias Naturales y STEM quienes presentan las mayores probabilidades de permanecer en el extranjero respecto del resto.
En cuanto a las características de los países receptores, el resultado más consistente indica que su nivel de desarrollo incide significativamente en la probabilidad de no retornar. Aunque estos resultados no son concluyentes y las decisiones de volver o permanecer en otro país pueden responder a múltiples factores, el estudio permite extraer tres conclusiones preliminares para el debate actual.
Primero, priorizar los concursos de inserción académica, como los postdoctorados, para incentivar el regreso de personas formadas en Ciencias Naturales y STEM podría incluso producir un efecto neto negativo: no generar cambios significativos en esos grupos y, al mismo tiempo, desincentivar el retorno de quienes provienen de Ciencias Sociales y Humanidades. Esto resulta especialmente relevante porque estas últimas disciplinas concentran el mayor porcentaje de becas adjudicadas y enfrentan una creciente demanda en mercados desarrollados en sectores de alta utilización de IA.
Segundo, durante años la política pública se ha concentrado en el lado de la oferta: aumentar la cantidad de profesionales altamente calificados. Es hora de abordar también la demanda, es decir, los espacios laborales en que estos doctores y doctoras pueden desarrollar sus carreras. Quienes deciden permanecer fuera de Chile están privilegiando países que invierten significativamente más en ciencia, tecnología e innovación. Esto contrasta con la situación nacional, marcada por los recortes masivos anunciados por el Ministerio de Ciencias.
Finalmente, Chile debe desarrollar nuevos instrumentos que fomenten la inserción laboral de personas con doctorado fuera de la academia. No es casualidad que los países donde se concentra una parte importante de las becas de doctorado (como Reino Unido, España y Estados Unidos) sean también aquellos con mayores niveles de inserción de doctores en la industria. Sin abordar estas cuestiones, insistir únicamente en forzar la obligación de retorno solo presionará aún más el creciente desempleo ilustrado y el subempleo, generando un real desperdicio de capacidades y recursos.