La eterna deuda con la salud de la niñez institucionalizada
20.08.2026
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20.08.2026
Señor director:
Me generó un profundo impacto el reciente informe de la Contraloría que denuncia graves deficiencias en la atención de salud de niños y niñas institucionalizados en la Casa Nacional del Niño, dependiente de Mejor Niñez. Mi conmoción no surge de lo inédito de las conclusiones, sino de constatar que, tras la profunda crisis del Sename, la firma de convenios de colaboración entre los ministerios de Justicia y Salud, y el cambio cosmético de la institucionalidad, todo sigue igual.
La Contraloría informó ayer que “no se utilizan los registros institucionales obligatorios para el control de las atenciones de salud y la gestión de medicamentos de los NNA”. Asimismo, no existe una gestión clínica real ni respecto de la atención médica ni de la administración de fármacos. Esto resulta gravísimo, pues las exigencias de calidad parecen caer al mínimo cuando es el propio Estado quien asume acciones de gestión del cuidado en contextos en los que carece de la competencia y de la estructura técnica necesarias.
Como enfermera que trabajó en Casa Nacional del Niño y en la Dirección Nacional del Sename, mi diagnóstico hace doce años era el mismo que el de hoy: sigue sin existir una gestión sanitaria acorde con las exigencias legales, administrativas y de calidad que son obligatorias para cualquier centro de salud en Chile. Las llamadas «enfermerías» en las residencias de Sename pasaron a llamarse «unidades de salud», pero siguen operando sin supervisión técnica en procedimientos críticos como la administración de fármacos, la atención de urgencias, el manejo de agitaciones psicomotoras o el seguimiento de condiciones de salud crónicas. Es importante saber, como ciudadanos y garantes de derechos, cuánto gasta Mejor Niñez en la ejecución de acciones de salud (prestación de servicios y compra de fármacos), qué formación tiene el personal a cargo de estas unidades, así como quiénes redactan los lineamientos emanados del nivel central. Lissette nos alertó y no se ha querido escuchar.
Ante esto, me sigo preguntando: ¿dónde está el Ministerio de Salud, con toda su estructura y experticia, para asumir finalmente la administración y la supervisión técnica de las unidades de salud de Mejor Niñez? ¿Dónde está el seguimiento de estos niños y niñas al ingresar a la red de salud, considerando el riesgo máximo que implica la institucionalización para su desarrollo integral?
Mientras las carteras no sanitarias sigan asumiendo de manera improvisada funciones para las cuales no son competentes, continuaremos acumulando informes periódicos que solo confirman una dolorosa realidad: los niños y niñas siguen sin estar primero.