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Comentarios (5)

Charly | 01.04.2026
Esta mezcla de sincretismo puede parecer positiva en algunos aspectos para la iglesia evangélica, pero también tiene un lado oscuro. Los cristianos comienzan a ideologizarse —especialmente hacia la derecha y, últimamente, hacia posturas más extremas—, lo que genera profundos conflictos dentro de la comunidad. El problema se agrava cuando pastores o líderes llevan candidatos a los templos, transformando el púlpito en una trinchera política, en lugar de un espacio para anunciar el evangelio. Así, la iglesia se desvía de su propósito divino y abre la puerta a la manipulación, el engaño y las agendas de poder. Jesús fue claro cuando dijo a Poncio Pilato: “Mi reino no es de este mundo”. Por algo el Señor nunca buscó el reconocimiento de los políticos de esa época con los romanos, ni con los líderes religioso de esa época, con esto dejó en evidencia que estas alianzas no pertenecen al Reino de Dios, sino a los reinos terrenales. La historia de la humanidad demuestra el enorme daño que se ha causado cuando se usa el nombre de Dios para someter a los pueblos y ejercer control político.
Alejandro Orellana C. | 30.03.2026
Felicitaciones por el articulo. Es claro y preciso. La importancia de vivir en democracia, hace que todas las comunidades tenga espacio, donde todos puedan convivir. El mundo Evangelico representa mas de un 20% , real, de la poblacion en el pais, sin contar los niños, y menores de 18 años. Por lo tanto, reconocer , apoyar, respetar, darles espacios, le hará bien al pais, a la comunidad, a las familias.
Edson | 30.03.2026
Es super positiva está mirada sobre el proceso de visibilización y participación de los evangélicos en la vida pública chilena. Desde una perspectiva cristiana, este camino no solo responde a una búsqueda de reconocimiento, sino también a una responsabilidad ética, contribuir al bien común con principios como la justicia, la solidaridad y la verdad. Ser cristiano en la esfera política implica asumir un compromiso activo como ciudadano, promoviendo una sociedad más digna y humana, donde la fe no se imponga, pero sí inspire un servicio coherente y responsable hacia los demás.
Daniel Araya | 30.03.2026
El mundo evangélico desde sus orígenes ha estado dividido, desde la Reforma Protestante han existido matices en aspectos teológicos, como bien comenta el autor. En Chile, la fragmentación se ha llevado a cabo producto de diferencias entre sus lideres. Hasta el momento la Política los ha unido, a los lideres, ejemplo de esto es la imagen de la portada del articulo. Sin embargo, no ocurre lo mismo en las congregaciones o comunidades, donde se aprecia una notable diferencia en la apreciación política entre jóvenes y ancianos, lo mismo ocurre entre sectores rurales y urbanos. La mayoría de las iglesias o congregaciones evangélicas, hablo desde mi experiencia, conviven en su interior aceptando estas diferencias sin permitir que la política se superponga a la Fe.
Emiliano | 28.03.2026
Soy arreligioso pero me parece importante que todos los credos tengan cabida y representación en el país, ahora como ellos quieren respeto también deben respetar a las otras minorías como los homosexuales por dar un ejemplo
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