El 27 de enero pasado, el OS7 de Carabineros encontró 26 cajas con documentos de Ángela Vivanco y su pareja, Gonzalo Migueles, en una bodega del conservador de Bienes Raíces de Puente Alto, Sergio Yáber. El asistente que Vivanco tenía en la Suprema, Ricardo Sáez, ya había declarado que, cuando ella fue destituida, algunos archivadores fueron al conservador. Del total de cajas, se incautaron solo dos con material de aparente interés investigativo, lo que incluye documentación contable. Además, escuchas telefónicas a las que accedió CIPER evidencian que la exjueza mandó mensajes para que Yáber se comunicara con su abogado y que el conservador de Chillán, Yamil Najle, se contactara con ella. Consultado por CIPER, el defensor de Vivanco declinó referirse a las llamadas “pinchadas”, pero dijo que los archivos incautados no son relevantes.
Solo horas después de que Ángela Vivanco fuera detenida en su casa el 26 de enero de 2026 y llevada por efectivos del OS7 hasta el cuartel de esa unidad, a la espera de la audiencia de formalización, algunos carabineros acudieron hasta el Conservador de Bienes Raíces (CBR) de Puente Alto. Buscaban archivadores con documentos privados de Vivanco y de su pareja, Gonzalo Migueles. Según había declarado recientemente el asistente que ella tuvo en la Corte Suprema, el abogado Ricardo Sáez, esos documentos habían sido trasladados a una bodega del conservador de Puente Alto, Sergio Yáber, cuando ella fue destituida del máximo tribunal (vea una nota de La Tercera sobre el testimonio de Sáez).
Los policías encontraron lo que estaban rastreando: 26 cajas apiladas en bodegas que el conservador Sergio Yáber mantenía en uno de los inmuebles de su servicio. Yáber está imputado en la arista del consorcio bielorruso, al igual que Vivanco y Migueles, causa que surgió del caso Hermosilla. Así quedó establecido en un informe policial sobre esa diligencia, al que CIPER tuvo acceso:
“Procediendo a las 12:22 horas a efectuar la revisión de la dependencia, instancia en la cual el personal a cargo de la diligencia identificó un total de 26 cajas de color café de propiedad de Ángela Vivanco Martínez y Víctor Gonzalo Migueles Oteiza, las cuales al ser registradas se evidenció que mantenían diversos libros, archivadores con información de procesos judiciales y otros archivadores con documentación personal”, dice el informe sobre el hallazgo, realizado el 27 de enero último.
Fotografía con las 26 cajas contenida en el informe del OS7.
En el mismo informe se señala que solo en dos de las 26 cajas había información de interés investigativo, la que, según el registro consistía en lo siguiente:
Archivador color café, marca Fulton, lomo color amarillo, con la escritura «Docs. Facultad cuentas personales 2009-2015», con documentación en su interior.
Un archivador color verde, marca Colón, lomo color naranjo, con la escritura «Pagos y documentos 2015-2018», con documentación en su interior.
Un archivador color café, marca Auca, lomo color naranjo, con la escritura «Cuentas pagadas 24-09-18 abril 2022», con documentación en su interior.
Según se indicó en la solicitud de esta diligencia, firmada por el fiscal Marco Muñoz, la fiscalía había tomado conocimiento de que podía haber material de Vivanco Y Migueles en la bodega de Yáber gracias a la declaración del exasistente de Vivanco, Ricardo Sáez, cuyo testimonio, adjunto a la solicitud, fue entregado un día antes de la incautación.
En su declaración, Sáez dijo lo siguiente:
“Respecto a los comprobantes de compras de dólares, esos se los entregaba a ella junto con los dólares. Respecto a los comprobantes de pagos de cuentas, esos iban a un archivador especialmente destinado para ellos que teníamos para ello, el cual decía ‘cuentas en el exterior’ y donde se registraban todos los gastos que ella me encargaba”, dijo el abogado, agregando que esos archivadores fueron llevados a su casa “cuando dejó su oficina en la Corte Suprema”. Pero, había otros archivadores: “Eso fue llevado a una bodega en Puente Alto que tenía el Conservador de Bienes Raíces Sergio Yáber” (lea la declaración completa de Sáez).
El fiscal Muñoz solicitó en su instrucción tomar declaraciones en el lugar, para saber las razones por las que Migueles y Vivanco dejaron 26 cajas en esa bodega.
CIPER, además, tuvo acceso a los audios de dos “pinchazos” realizados a los teléfonos de Gonzalo Migueles y de Yamil Najle, respectivamente. Najle es conservador de Chillán y también se le investiga en la arista del consorcio bielorruso.
La primera interceptación es una llamada realizada por Migueles, en compañía de Ángela Vivanco, a Nelson Vera, un empleado del conservador de Puente Alto. Esa conversación es del 23 de octubre de 2025, pasadas las 21:00, y en ella interviene Vivanco gracias a que el teléfono de Migueles se encontraba en alta voz. Ese día el OS7 había hecho una primera incautación en el CBR de Puente Alto y la pareja quería enterarse de los pormenores de la diligencia. Hasta entonces, la investigación se encontraba en reserva y ellos todavía no sabían qué antecedentes había reunido el Ministerio Público. En esa conversación Vivanco le pide a Vera que le transmita a Yáber que su abogado, Carlos Mora, quería tomar contacto con el conservador.
En la otra escucha sucede algo similar: es una conversación entre el conservador Yamil Najle y una asistente suya, en la que mencionan que Migueles había estado llamando para ubicar a Najle con el fin de que este se comunicara con Vivanco. El diálogo data de agosto de 2025, también cuando Vivanco no tenía detalles sobre los hallazgos de la fiscalía.
CIPER contactó al abogado de Vivanco, Jorge Valladares, para saber si se concretaron los contactos de la exminsitra con los dos conservadores, pero respondió que no se pronunciaría sobre ese tema. Pero, sí lo hizo acerca de las cajas encontradas en el CBR de Puente Alto: “No hay nada que represente un elemento de convicción en contra de doña Ángela”. Según señaló, se trata de documentos tipo comprobantes de los que habitualmente las personas se desprenden después de un periodo: “Es bodegaje respecto de cuestiones que se desprenden después de un tiempo. Puede haber información contable que dice relación con elementos personales”.
EL DETALLE DE LAS LLAMADAS “PINCHADAS”
El 23 de octubre de 2025, mientras todavía la investigación de la arista bielorrusa se desarrollaba en reserva, el OS7 interceptó una llamada registrada a las 21:28. En ella se escucha a Gonzalo Migueles y Ángela Vivanco hablando con un empleado del CBR de Puente Alto, Nelson Vera, con quien se comunican con confianza y cercanía.
Ese mismo día, la fiscalía había concretado una importante diligencia en ese conservador, hasta donde llegaron los policías para tomar declaraciones e incautar algunas especies. Según le señala Migueles a Vera, la pareja creía que la diligencia no tenía que ver con él, sino con Vivanco, lo que explicaría porqué la llamada se efectúa desde el teléfono de Migueles y no del aparato de la exministra.
El interés de Vivanco y su pareja, era saber detalles de lo que preguntaron los carabineros al personal del conservador. Ninguno tenía antecedentes de los pasos del Ministerio Público sobre las causas donde por separado ambos estaban imputados. Migueles le señala a Vera que no saben los detalles de la causa y que se encuentran “a ciegas”. Le pregunta a quiénes habían interrogado y por detalles de lo que Sergio Yáber había dicho a los policías. También quiere saber sobre las preguntas que hicieron a Vera. Este le dijo que el OS7 consultó si Migueles vendía dólares.
Migueles, además, intentó dejar comprometido a Vera para que pudiera seguir informándole:
“Bueno, mira, si mañana después que hables con él en la tarde podemos hablar a través de este mismo teléfono, yo te lo agradecería, porque lo que no puedo es no saber lo que está pasando, porque esa causa está bajo secreto, entonces nosotros no tenemos acceso ni a la carpeta ni a lo que se está investigando ni a nada, cachai. O sea, nosotros como parte, no soy yo la parte, es Angela, estamos totalmente a ciegas. Entonces, si teni algo de información mañana me llamai por este mismo teléfono y yo te lo agradecería muchísimo, porque nos ayuda, nos ayuda a entender que es lo que están buscando”.
Ángela Vivanco estaba escuchando la conversación por altavoz e intervino para hacer una solicitud a Vera: que le pasara un recado a Yáber.
Escuche ese audio.
Vivanco: Oye, Nelson.
Vera: Si.
Vivanco: Nelson y pregúntale a Sergio si es posible que mi abogado lo llame, mi abogado Carlos Mora, se conocen.
Vera: Ah, ya. Ah, pero le incautaron el teléfono.
Migueles: ¿A Sergio?
Vera: Sí.
Migueles: ¿Hoy día?
Vera: Sí.
Migueles: Ahí sí que va a estar caliente.
El otro pinchazo fue efectuado el 6 de agosto de 2025. En él conversan la abogada Gloria Rivera con el conservador Najle. Ella le menciona que Migueles le había dicho que Vivanco quería contactarse con él
Escuche ese audio.
“Oye, Gonzalo me dijo que te preguntara si la Ángela te podía llamar”, le dice Rivera. El conservador responde: “Con todo gusto”.
Rivera: Pero, llámala tú, pues, Yamil. Porque hace días que se quiere comunicar contigo.
Najle: Pero ¿qué quieres? ¿Que la llame ahora?
Rivera: No sé, po. Por último, mándale tú un mensaje a Gonzalo, porque ya me ha dicho como dos veces o tres.
Najle: Pucha, es que me da lata. Lo voy a llamar a él mejor.
Rivera: Sí, por último, llámalo a él. Uno nunca sabe.
Najle: Oye, pero todos los comentarios que he recibido son desfavorables, fíjate.
Rivera: ¿Respecto de quién, de él?
Najle: De ella. Todos, todos, todos.
Rivera: Sí, me imagino.
Najle: Lo más lejos, lo más lejos por favor.
Rivera: Ya, pero tampoco puedes desentenderte.
Najle: Es que eso es lo que me están pidiendo, po.
Rivera: Por último, dile a Gonzalo, po, que por ahora no, no sé.
Najle: Ya, lo voy a hacer. Lo voy a llamar por Whatsapp.
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