El 40% DE LOS HABITANTES DE ESTOS ASENTAMIENTOS SON NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES
Estudio sobre niños y adolescentes que viven en campamentos: 24,8% no recibe alimentos en sus escuelas
10.03.2026
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El 40% DE LOS HABITANTES DE ESTOS ASENTAMIENTOS SON NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES
10.03.2026
La Fundación Recrea realizó un estudio de la niñez que vive en campamentos ubicados en las cinco regiones que concentran la mayor cantidad de familias en estos asentamientos. El trabajo constató que el 40% de quienes residen en campamentos son niños, niñas o adolescentes (NNA) y un 57% de ellos son niños chilenos. Entre los principales factores que los afectan, se cuenta la inseguridad de sus familias para acceder a alimentos, lo que se agrava debido a que casi un 25% de los niños no reciben comidas en sus escuelas, según los adultos que están a cargo de ellos. A eso se suma el rezago educativo. Todas estas cifras entregadas por Recrea superan los números que arrojó la última encuesta Casen, publicada en 2022.
A mediados de 2025 la Fundación Recrea realizó un estudio sobre la niñez en campamentos y las desigualdades que enfrentan, constatando que el 40% de las personas que viven estas condiciones son menores de edad y, de ellos, 57% son niños chilenos. El estudio se realizó en las cinco regiones que concentran la mayor cantidad de familias viviendo en campamentos: Metropolitana, Valparaíso, Tarapacá, Antofagasta y Biobío (lea el informe completo aquí).
El estudio analizó la complejidad territorial de los campamentos, considerando dimensiones como la seguridad del entorno, la organización social, la disponibilidad de bienes y servicios, además de la oferta de programas de apoyo y políticas públicas. Según los resultados de la investigación, la delincuencia, el bajo acceso a servicios básicos y los riesgos naturales, son factores que se repiten en todos los campamentos estudiados. Los más perjudicados por estos son los niños, niñas y adolescentes (NNA).
Uno de los principales análisis que hace el estudio es acerca del nivel de vida que tienen los NNA que viven en campamentos y el acceso a beneficios otorgados por el Estado. Según el artículo 27 de la Convención sobre los Derechos del Niño, el derecho al nivel de vida adecuado depende de que se cubran sus necesidades básicas como la alimentación, educación, vivienda, salud y vestimenta.
Según las últimas dos encuestas Casen, la inseguridad alimentaria en Chile ha empeorado. En 2017 un 13% de los hogares del país vivían con la incerteza de conseguir alimentos y en 2022 este grupo aumentó hasta alcanzar el 18%. Pero, la inseguridad alimentaria en los campamentos estudiados es mucho más grave, según los resultados obtenidos por Recrea. El 55% de las familias encuestadas tienen problemas financieros para comprar alimentos básicos. La política pública para los NNA que aborda este fenómeno es el Programa de Alimentación Escolar, ejecutado por la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb). A pesar de que existe este beneficio, casi un 25% de los niños que viven en campamentos no reciben alimentación en sus escuelas, según indicaron los adultos responsables de ellos que respondieron las consultas de Recrea.
CIPER conversó con Alejandra Stevenson, directora de la Fundación Recrea, quien explicó que las cifras obtenidas en el estudio son mayores a las que indican las encuestas Casen. Esto debido a que los niños de los campamentos viven una mayor complejidad territorial, rodeados de malas condiciones, basura, mucho calor o frío, viviendas precarias, enfermedades, etc. “Hay una falta de tejido social, una comunidad sin presencia del Estado (…). Entonces, todos estos son factores que amplifican muchísimo los resultados”.

Créditos de las imágenes: Glenn Arcos, Fundación Recrea.
En la fundación señalan que la niñez en estas condiciones se enfrenta con muchos obstáculos para desarrollarse. La educación, proceso esencial para desenvolverse en la sociedad, es otro de sus problemas. El estudio constató que un 4% de los niños declararon que no van a ningún establecimiento. Esta última cifra es mayor que la registrada por la Casen 2022, que indica que la tasa de desvinculación escolar fue de 1,57%.
Existen distintos factores que se asocian a la exclusión escolar, como los problemas de acceso físico, la repitencia y el rezago. El estudio de Recrea señala que un 15% de los encuestados presenta algún nivel de desfase entre su edad y el nivel educativo. Desde la fundación explican que la repitencia termina siendo una consecuencia del rezago, puesto que los niños dejan de ir al colegio y se retrasan. Añaden que las diferencias de edad con sus compañeros, les afecta la autoestima y dejan de asistir.
La inseguridad alimentaria se define como la falta de acceso físico y económico a una cantidad de alimentos suficientes para satisfacer las necesidades básicas y llevar una vida sana. Este fenómeno puede ser aún más perjudicial en la infancia, ya que dificulta el desarrollo cognitivo y el crecimiento físico.
Según la Casen 2022 la inseguridad alimentaria afectó al 18,9% de los hogares. El estudio de Recrea constató que un 55,5% de los hogares encuestados (395) declararon haber tenido problemas financieros para comprar alimentos. Este porcentaje representa al menos a 219 niños que no tienen un plato de comida seguro. Las regiones en las que hay mayores porcentajes de hogares en campamentos que tienen problemas de inseguridad alimentaria son Biobío (65%), Tarapacá (60%), Antofagasta (58%% y Metropolitana (54%).

Una de las políticas públicas que busca contrarrestar la falta de alimentos para menores de edad es el Programa de Alimentación Escolar y Parvularia (PAE), que administra la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb). Este beneficio entrega alimentos (desayuno, almuerzo, once, cena) a estudiantes en condiciones de vulnerabilidad. Sin embargo, no es universal, pues es proporcionado a los establecimientos adscritos al PAE y una vez que son entregadas las raciones, la escuela o jardín designa a los estudiantes que accederán al beneficio.
Según el estudio de Recrea, un 24,8% de los NNA escolarizados que viven en campamentos no reciben alimentos de la Junaeb. Esta cifra corresponde a 97 menores de edad.
La directora de Recrea indica que, si hay niños que vienen de campamentos y no reciben alimentos del PAE, se debe a que las escuelas no conocen sus situaciones y son invisibilizados. “Si los padres de estos niños tienen problemas para comprar alimentos o no tienen forma de asegurar su alimentación, y además en los colegios no se le está dando, entonces hay una doble vulneración”, recalca Stevenson.
CIPER consultó a la Junaeb sobre los criterios para establecer cómo se reparten los alimentos en los establecimientos educacionales. En el organismo indicaron que es a través del Índice de Vulnerabilidad Multidimensional. Al calcular este índice, que se hace a partir de variables socioeconómicas para cada estudiante, las escuelas estructuran las nóminas de beneficiarios. En todo caso, en la Junaeb señalaron que “se entrega alimentación a aproximadamente un 67% de los estudiantes matriculados en establecimientos educacionales adscritos al PAE”.
La Convención sobre los Derechos del Niño establece que, para todos los sectores de la sociedad, se debe asegurar el acceso y el derecho de educación. Para que un niño se desarrolle y además pueda conocer cuáles son sus derechos fundamentales, necesita educación. En los campamentos estudiados, un 90% de NNA asisten al sistema educativo y sólo un 4% no asiste a ningún establecimiento. Sin embargo, este número es mayor que el que reporta la Casen 2022, de 1,57%.
Vivir en un campamento trae consigo una serie de desventajas para asistir a la escuela: malas condiciones para llegar a los colegios sin transporte, enfermarse seguido o vivir lejos de los establecimientos. En la fundación dicen que este tipo de situaciones son las que llevan a la inasistencia o la exclusión escolar. Agregan que el rezago escolar es uno de los principales problemas que enfrentan los menores de edad, el que, además, es un factor de riesgo para la expulsión.
La encuesta Casen define el rezago escolar como el desfase entre la edad del estudiante y el curso en que debiera estar matriculado. Se considera rezago cuando se excede en dos o más años la edad correspondiente al nivel educativo que se cursa.
El rezago, la mayoría de las veces, se produce por la repitencia de un curso, fenómeno que está ligado a la vida en campamentos. Cuando un niño falta por un tiempo determinado, muchas veces queda repitiendo por no cumplir los requisitos de asistencia o por obtener malas notas al no alcanzar a nivelarse en el conocimiento de los contenidos que se expusieron durante su ausencia.
En el informe se relaciona la falta de asistencia con las dificultades que viven los menores en los campamentos, como cuando las familias pasan por procesos migratorios, buscando un lugar para asentarse. Las enfermedades también influyen en la asistencia de los niños, ya que según el informe de Recrea, las condiciones higiénicas no son las óptimas, ni tampoco tienen un buen acceso a la salud.
El 15% de los 135 NNA encuestados presentan rezago, es decir al menos 20 niños dicen estar atrasados respecto del nivel escolar que les corresponde. Esta cifra es superior a la que reportó la Casen 2022, que indicaba un 1,7% a nivel nacional. Según las cifras entregadas por la fundación Recrea, el rezago aumenta mientras más edad tienen los NNA.

La principal consecuencia del rezago escolar es que es un factor de riesgo para la exclusión. Muchos niños pueden dejar de ir al colegio porque sus compañeros son más chicos, y no se adaptan socialmente a sus cursos. Esto puede afectar la autoestima de los niños y la opción es dejar de asistir. “Tener rezago, más una familia con poco entorno educativo y con poco cuidado, hace que uno pueda prever que esto solo se va a acrecentar y que la situación va a empeorar”, explica la directora de Recrea.