Acceso a la ciencia para niñas y mujeres
25.02.2026
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25.02.2026
Señor Director:
El 11 de febrero se celebró el Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia. Desde el 2015, las Naciones Unidas aprobaron esta fecha para conmemorar el aporte y su importancia que realizan las niñas y mujeres en la ciencia y tecnología. Alrededor de estas semanas es que entonces existen varios eventos o personas que son entrevistadas durante esta temática; pero algo que me llama la atención, es que en general la discusión se suele concentrar más en sólo un aspecto: acceso.
La existencia de obstáculos para que niñas y mujeres puedan, no solo acceder, sino que también mantenerse a largo plazo en el quehacer científico, ha sido ampliamente estudiado en la literatura.
En el caso de las niñas, existen ciertos obstáculos ya identificados en variadas investigaciones. Las niñas desde los 6 años tienen una autopercepción de ser menos capaces e inteligentes, y menores niveles de autoconfianza en materias ligadas a STEM, en contraste con los niños. Además, sabemos que las niñas suelen imaginarse o proyectarse menos como científicas, en comparación con los niños. Ligado a ello, existe una baja representación de mujeres en carreras STEM (por ejemplo), lo que imposibilita más aún que las niñas se vean a sí mismas como parte de ese mundo.
Mientras que cuando revisamos la experiencia de mujeres científicas, también se han reconocido otro tipo de obstáculos. Existen hallazgos sobre cómo la vida familiar y los cuidados de otras personas, suele tensionarse con las labores de las mujeres científicas limitándose a veces en las oportunidades a las que pueden acceder, en contraste con hombres científicos de las mismas disciplinas. Por ejemplo, se ha visto que las mujeres suelen publicar entre 3 y 15 artículos menos que sus colegas hombres después de haber tenido al(a la) primer(a) hijo(a), o que ellas reciben menos reconocimiento en autorías (Ross et al., 2022). Se ha estudiado como las labores más ligadas a gestiones (o academic housekeeping en inglés) y con menor prestigio o reconocimiento, suelen estar a cargo de mujeres científicas; mientras que los hombres científicos suelen ser responsables de otras labores que le dan más visibilidad a sus trabajos y hallazgos, además de reconocimiento y opciones de promoción. Más aún, existe evidencia que apunta a la no existencia de un ambiente seguro, en donde está presente la violencia y acoso en contextos universitarios, lo que influye en la generación de un ambiente no propicio para la producción científica.
Espero que no se me malentienda. Garantizar el acceso a una carrera científica es esencial para todas las niñas y mujeres que tienen tal interés, y tenemos que seguir trabajando para avanzar en ello. Mi punto aquí planteado, es que el problema no se resuelve solo con ello.
La solución debería considerar todo un camino de parte de las científicas que tiene que ver con cómo promovemos un ambiente seguro y propicio para que ellas puedan desarrollar sus carreras, y mantenerse en ellas. Deberíamos estar viendo a las deserciones, a las razones por las cuales las mujeres desisten de seguir siendo científicas, y que podríamos hacer para fomentar su retención. Así, creo que la discusión no debería ser solo sobre el acceso; si no que, debería ser también sobre la retención, redes de apoyo, reconocimiento y promoción en áreas científicas.