La real capacidad del Estado
24.02.2026
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24.02.2026
Señor Director:
Recientemente se ha revelado por parte de la Dirección de Presupuesto que el déficit fiscal ha superado en un monto no menor todas las proyecciones. Dicha información, como era de esperarse, ha generado reacciones negativas en los sectores que ven que dicha situación refuerza su tesis: el Estado de Chile se encuentra sobre endeudado, gastando más de lo que puede. El diagnóstico es uno sólo: recortes, recortes y recortes.
Sin embargo, y al mismo tiempo, menos conocida ha sido una pequeña publicación de la Dirección de Compras y Contratación pública, en la cual se da a conocer que, mediante compras coordinadas, durante el 2025 se logró concretar un ahorro de US $12,7 millones (según se puede leer en https://www.chilecompra.cl/2026/02/chilecompra-publica-nueva-directiva-con-recomendaciones-para-realizar-compras-coordinadas-para-mas-eficiencia-de-recursos-del-estado/). Es decir, solamente utilizando medios compartidos, los organismos de la Administración del Estado han logrado ahorrar una cifra que duplica los recortes ya tantas veces prometidos por el Gobierno entrante.
Este esfuerzo silencioso y diligente no requiere laureles ni espera ser reconocido. Se trata de un trabajo esperable de instituciones, que, aunque a veces se diga lo contrario, pueden, cuando se lo proponen, sorprendernos con una capacidad de gestión envidiable.
Soy un convencido de que aún existen muchos gastos que se podrían ahorrar si la coordinación fuese más profunda y duradera. Aún existe mucho espacio para Servicios compartidos entre organismos del Estado, distribución segmentada y verdadero alcance local en volumen que reduzca de forma efectiva los costos para el Estado, sin afectar, en principio, la calidad de los servicios asociados (y se echa de menos que, a ya casi un año de la implementación de la Ley sobre economía circular en las adquisiciones de los organismos del Estado, aún no se haya publicado ni siquiera un Decreto Supremo de uso obligatorio de servicios compartidos por organismos del Estado)
Es posible así, recortar gasto sin necesariamente cortar beneficios. Nuestro mantra debiese ser: ahorra, ahorra, ahorra. Y luego de eso, si descubrimos que ya no hay más que ahorrar, que realmente es necesario, sólo entonces, podremos decir: recorte, recorte, recorte.