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Comentarios (8)

Alejandro Pacheco | 04.01.2026
La preocupación expresada por el mundo científico no es ideológica ni exagerada, sino racional y fundada en señales políticas concretas emitidas por Kast, caracterizadas por: Indefinición programática persistente en ciencia, tecnología e innovación. Desconfianza explícita hacia instituciones académicas, a las que ha acusado de “ideologización”. Visión instrumental o secundaria del conocimiento científico, subordinado a criterios morales, religiosos o de orden fiscal. Afinidad declarada con liderazgos internacionales que han debilitado sistemas científicos (Trump, Milei). Cuestionamiento del rol del Estado, incluyendo ministerios y financiamiento público, pilares básicos de cualquier ecosistema científico moderno. La columna no “anticipa” un daño: advierte un riesgo estructural. Al cruzarlo con los discursos de Kast 1. Kast no ha ofrecido una visión positiva de la ciencia En sus intervenciones: No existe un relato de la ciencia como bien público estratégico. La ciencia aparece, cuando aparece, como algo subordinado al mercado, al “sentido común” o a valores morales conservadores. No hay compromisos claros sobre financiamiento, institucionalidad ni autonomía académica. La ausencia sistemática de señales es en sí misma una señal política. 2. El discurso sobre “ideologización” es clave Cuando Kast cuestiona universidades y centros de pensamiento por estar “capturados ideológicamente”: Introduce un marco de sospecha sobre la producción de conocimiento. Abre la puerta a intervención política indirecta: recortes, cambios de gobernanza, deslegitimación pública. Reproduce un patrón ya visto en otros gobiernos donde la ciencia se vuelve incómoda cuando contradice dogmas. Para la ciencia, la sospecha política es corrosiva, incluso sin censura explícita. El paralelismo internacional no es antojadizo. La columna es cuidadosa al decir que no se trata de analogías simplistas, pero el cruce es evidente: Trump → negacionismo, debilitamiento institucional. Milei → desmantelamiento explícito del sistema científico. Kast → admiración pública por ambos + agenda de austeridad + indefinición. No se acusa intención, pero sí trayectorias comparables cuando se combinan ideología, recorte fiscal y desprecio por el conocimiento experto. 4. La reacción de la academia es legítima y necesaria A la luz de: Cartas de Premios Nacionales, Artículos en Science y Nature, Antecedentes históricos en Chile y fuera de él, la conclusión es que callar sería irresponsable. La ciencia: No es neutral frente a políticas que afectan su existencia. No puede invocar nullius in verba y al mismo tiempo aceptar pasivamente dogmas políticos. Tiene no solo derecho, sino deber cívico, de alertar. La preocupación del mundo científico no surge de un rechazo ideológico al presidente electo, sino de la falta de garantías mínimas de que la ciencia, el conocimiento y la autonomía académica serán protegidos en su gobierno. La historia —Galileo, dictaduras, gobiernos negacionistas— muestra que la ciencia siempre paga el costo de la incertidumbre política, y la columna advierte precisamente eso: no que el daño sea inevitable, sino que el riesgo es real y está documentado. En ciencia, como bien recuerda nullius in verba, no se cree por fe: se evalúa la evidencia. Y hoy, la evidencia discursiva y programática no tranquiliza.
Alejandro Pacheco Garcia | 04.01.2026
La preocupación del mundo científico no es ideológica ni alarmista, sino racional y fundada en señales políticas concretas del presidente electo José Antonio Kast: una indefinición persistente en ciencia, tecnología e innovación; desconfianza explícita hacia las universidades, acusadas de “ideologización”; una visión secundaria del conocimiento, subordinada a criterios morales, religiosos o de austeridad fiscal; afinidad con liderazgos que han debilitado sistemas científicos; y el cuestionamiento del rol del Estado, incluidos ministerios y financiamiento público. La columna no anticipa un daño inevitable, sino que advierte un riesgo estructural real. En sus discursos, Kast no ha ofrecido una visión de la ciencia como bien público estratégico ni compromisos claros en financiamiento, institucionalidad o autonomía académica; esta ausencia sostenida de señales es, en sí misma, una señal política. El énfasis en la supuesta “ideologización” instala un marco de sospecha que habilita intervenciones indirectas —recortes, cambios de gobernanza, deslegitimación— y reproduce patrones observados en otros contextos donde la ciencia incomoda al poder. Los paralelos internacionales no son antojadizos: Trump → negacionismo, debilitamiento institucional. Milei → desmantelamiento explícito del sistema científico. Kast → admiración pública por ambos + agenda de austeridad + indefinición + ceguera religiosa. sin acusar intenciones, se observan trayectorias comparables cuando se combinan ideología, ajuste fiscal y desprecio por el conocimiento experto. Frente a ello, la reacción de la academia es legítima y necesaria. La ciencia no es neutral ante políticas que amenazan su existencia; no puede invocar nullius in verba y aceptar pasivamente dogmas políticos. Alertar es un deber cívico, respaldado por pronunciamientos de Premios Nacionales, revistas como Science y Nature, y lecciones históricas claras: la ciencia siempre paga el costo de la incertidumbre política. Hoy, la evidencia discursiva y programática no tranquiliza.
Eduardo Salinas Venegas | 30.12.2025
Todo depende del punto de vista que se asuma, pero percibo diversas deshonestidades intelectuales en el autor. Para una columna inspirada en la ciencia, camuflar cierto eventual desfinanciamiento del desarrollo de algunas teorías sociales y antropológicas como si fuera toda la ciencia (física, química, biología, matemáticas, etc.) es un pelín tramposo. Cómo me encantaría que se financiara muchísima más ciencia, pero incluso los gobiernos más pro-investigación no lo han hecho. La única forma que han inventado para poder decir que aumentaron el gasto "en ciencia" ha sido creando un ministerio (de ciencia), pero concedo que puedo estar siendo un poco osado en la afirmación. ¿Puede haber temores legítimos? Sí, pero el temor no es muy científico. Al final, la columna incurre en el mismo defecto que se imputa a Kast: aprovecharse del miedo. La legítima diferencia política con el gobierno electo no debe camuflarse en una supuesta neutralidad científica
Eduardo Salinas Venegas | 30.12.2025
Concuerdo con Aranda. La columna invoca la ciencia como objetivo, pero ya en el primer párrafo se manda 3 peticiones de principio. El desarrollo científico es necesario e importante para un país y para el mundo y requiere apoyo, de ello no cabe duda.. También es efectivo que los recursos públicos son escasos y deben efectuarse prioridades, y esas priorizaciones se hacen a través de la Ley anual de Presupuestos. Siendo así, la responsabilidad se comparte (o diluye), pero no es verdad que eso lo defina el Presidente por si y sólo ante sí
Claudio Acuña | 29.12.2025 | Socio/a poco
Patricio, debes distinguir, ciencia como el abstracto y científicos, es como decir la religión y los monjes, es más fácil de entender así. Por cierto, agradezco que mencionaras a Jara y desafortunadamente si votaste por JK, claramente lo hiciste por slogans, sin ni siquiera mirar los programas de los otros candidatos. EN el programa de Jara la ciencia era transversal a todos los ministerios.. pero bueno....
Roberto | 29.12.2025
Seguramente, cómo son tantos los especuladore, en algún momento los echos, les taparán la boca. Al menos, ya calmó al sr. Maza
Gonzalo Chávez | 29.12.2025
La presidencia del G-20 ha emitido un Informe encabezado por Joseph Stiglitz, denominado "emergencia de desigualdad", alertando los peligros para la paz social y mundial de los alarmantes indices de desigualdad, hoy el 1% de los más ricos se llevan el 50% del pib mundial y por el contrario el 50% de la población se lleva sólo el 1% de la riqueza de todos. Con mil millonarios iconos de ese 1% participando en gobiernos y tomando decisiones, como acostumbran, es decir, siguiendo sus propias prioridades. La ciencia nos ha indicado las causas de esa desigualdad (cambio climático, explotación no sustentable, mantención de energias fosiles como motor, extractivismo, ausencia de democracia real, etc.) y sus consecuencias, guerras aumento de la falta de cohesión social, áreas despobladas y desplazamiento humano, surgimiento con nuevos brios y muchos recursos financieros para posicionar al ultrismo de derecha, con su discurso negacionista y funcional, fuertemente anti ciencia, a la que mira con rabia porque le devela sus miserias. ¿Hay razones para temer del gobierno ultra de Kast un distanciamiento con la ciencia y con ello de centros de estudios, universidades y encuentros multilaterales por la ciencia y el desarrollo sostenible?, si por cierto, obvio y, sin duda alguna. Lo ejemplos de gobiernos que cita el artículo así lo demuestran meridianamente y ello no es un invento ni una posición ideológica, son hechos. Evoquemos a Galileo, y esperemos que "la ciencia igual se mueva".
Patricio Aranda | 29.12.2025
¿Y bajo un gobierno de Jara no había ningún temor de no financiar a la ciencia en Chile?. Leyendo el artículo, se ve más ideología política que ciencia y es una lástima que la segunda haya sido ensuciada con la primera.
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