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Comentarios (3)

Andres | 19.01.2021
Vemos desplegados por internet y TV a utopistas de ultraderecha, como Axel Kairser y cia., haciendole respiracion boca a boca al mito de la 'libertad' (se refieren solo a una supuesta libertad económica, pero sin definirla), y comprobando con eso precisamente la paradoja que cita este artículo: ..."no obstante subrayar el valor de la libertad individual, Hayek incurriría en la paradoja de, por un lado, dejar a las personas en una situación de dependencia respecto de la historia y de, por otra, aspirar a la construcción de una utopía, a la manera del socialismo (Mansuy, 2018)."
Gabriel Kejaya | 18.01.2021
He aquí un esfuerzo de blanquear los roles de la élite política chilena en pleno, no sólo de su posicionamiento económico, siempre parasitario del poder armado y fáctico del régimen militar, sino tristemente ideológico. No sin propaganda de un flaco desarrollo intelectual del Sr. J. Guzmán, a quién se le vinculan posiciones ideológicas con F. Hayek, el artículo señala: "cuando Guzmán tuvo la oportunidad de reunirse con Hayek, en 1981, las diferencias entre ambos saltan a la vista. Cuando en la revista Realidad, creada por el propio Guzmán, se le pregunta a Hayek, si el Estado debería redistribuir la riqueza, éste último responde que no. Sin embargo, y frente a una contrapregunta asociada a los más necesitados, Hayek insiste en su negativa, ya que la pobreza “no se soluciona con la redistribución”, sino más bien con la desigualdad de ingresos que permite una mayor producción, etc....". Casi exánime frente al embate del austríaco, la élite diestra chilena no halló mejor opción que fortalecer su precario acervo ideológico en la siniestra materialista, por entonces, socióloga, algo más pertrechada de fuste mental o, cuando menos, verbal. Y entonces cabe recordar aquel plácido "encuentro" en Isla Negra, acontecido hacia Septiembre de 1989, entre el gurú, Alain Touraine, y los sociólogos y vates del neomaterialismo criollo, Manuel Garretón, Guillermo Campero, Eugenio Tironi, entre otros veinte o más capos del seso. Pues bien, los fieles rindieron pleitesía al gurú y acordaron para sí mismos cómo generar una buena "sociedad", desde las forzadas bases estructurales posmodernas citas en la Constitución de 1980 y la nueva sociedad llamada desde ahora "acuerdo para la sociedad en transición". Y entonces, luego de un profundo silencio, dijo el gurú: "la única solución que aparece es la participación de sectores de cada país en el sistema mundial, sinónimo de modernidad, dejando de lado el resto de la población. El futuro de América Latina es el empobrecimiento masivo y con formación de núcleos duros, empresarios nacionales o extranjeros, en general extranjeros y un estado dedicado a eliminar la presión de los excluidos, que hablarían un lenguaje populista autodestructivo. La otra solución es el caos; se trata de la aparición de un Estado como instrumento de vinculación entre la economía internacional y la sociedad nacional. Poco a poco se creará un mundo empresarial y, de cierta manera, un actor dirigente que ciertamente ya no es una oligarquía"(1) Se pensó y se hizo... No se reflexionó ni se tuvo en cuenta que las oposiciones son abstractas, ni se tuvo reparo de la ideología cita en cada girón de las palabras. Simplemente se hizo y ahora, se padece... Breve digresión: Lo anterior nos lleva a preguntarnos cuál es la diferencia entre la tragedia clásica griega y la chilena; Y vemos que aquella, a diferencia de la nuestra, es vital y sublime; en cambio, la de Chile, sin éxtasis, no vive, sino que se la padece. ¿En qué recóndito vericueto de la memoria ciudadana aspira lo trágico a convertirse en sublime éxtasis? (1) Convergencia. Revista del Socialismo Chileno y Latinoamericano, N. 17. pp., 30-35.
Francisco Pavez | 17.01.2021
La columna es básicamente: no hay evidencia para decir que Guzmán leyó a Hayek antes de la Constitución de los 80. Sin embargo, podemos aceptar que no hay una influencia directa ¿Pero indirecta? Y es que hay elementos como bien señaló el citado Góngora y Cristi para sostener tal cuestión, pues, como estos autores mencionan, la idea de un orden espontáneo le permitió a Guzmán articular la idea de un orden dado y heredado del pensamiento conservador con la libertad individual que se manifiesta en ese espontaneismo. Lo que puede dar cuenta que Guzmán pudo llegar a acercarse al pensamientonde Hayek sin Hayek. Resulta irrelevante mencionar q las mismas ideas aparecen en pensadores diversos, pero la acusación entorno a la influencia de Hayek sobre el modelo chileno es en tanto pensador neoliberal, el pensamiento neoliberal influyó el modelo y es a partir de ahi que se asocia a Hayek en tanto mayor expositor del neoliberalismo. Ciertamente si hay algo de trivial en lo que acusa la autora sobre Mansuy en su critica a Hayek, pero no es por los motivos dados por la autora y a pesar de su trivialidad resulta efectivamente en una contradicción (aunque a medias). Y es que ambos, la autora como Mansuy confunden niveles. No es lo mismo un nivel global que un nivel local; un fenómeno puede estar determinado localmente pero no ser determinista (es decir que de sus condiciones iniciales se pueda deducir el resultado final.) Esto es algo que habla Maturana a proposito de la evolución (que por cierto los vínculos entre biologia y teoria económica no es ni necesario mencionar); si bien en el proceso evolutivo de un dinosaurio hasta su llegada a convertirse en pato localmente se pueden identificar las determinantes que le afectaron, en terminos globales, es decir a lo largo del proceso, no se puede asegurar q todos los dinosaurios se convertirán en patos. ¿Y qué tiene que ver esto con la autora? Que su ejemplo de la trivialidad del ensayo y error es un argumento local para criticar un argumento q refiero a lo global. Es cierto, no es historia lo que describe Mansuy, pero es un proceso global que esta por fuera de las determinaciones locales (la libertad individual), Ahora bien, en terminos ontologicos los que propone Hayek si se sostiene, que de practicas locales y espontáneas surja un orden global natural, pero el problema que confunde la ontología con la justificación de ese orden y es ahí donde la critica trivial de Mansuy tiene sentido, pues Hayek deja de justificar el orden en la libertad individual y lo pasa a justificar en un proceso más grande que no solo incluye la libertad individual sino otras determinaciones a lo largo de un desarrollo en el que también influye una dimensión temporal. Y esto resulta en cierta medida poco liberal. O en otras palabras, Hayek es partidario de una cosmovision local, pero que a la hora de plantear el orden social salta a un nivel global donde esa cosmovision pierde fuerza. La critica de Mansuy, si bien se equivoca en llamar a eso historia o atribuirle planificación, en terminos epistemológicos no es trivial.
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