Docente acusa adulteración de libros para ocultar la falta de profesor de filosofía
12.02.2015
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12.02.2015
Vea el comunicado que entregó la Superintendencia de Educación tras la publicación de esta carta
Cuando los principales actores de la Reforma Educacional, sean ellos alumnos, profesores o apoderados, no denuncian las irregularidades que afectan a los estudiantes, no podemos hablar de cambios profundos, con igualdad, equidad y calidad, para la gran población chilena.
En el sector municipal aún se da el fenómeno del miedo que se instaló en los colegios con la dictadura, por lo que no es raro encontrarse con profesores que son incapaces de denunciar las amenazas de directores que carecen de idoneidad para ejercer sus cargos y prefieren aceptar degradaciones y humillaciones por temor a perder su empleo ¿Dónde está la dignidad y el respeto a las personas?
En el liceo donde trabajo, el A Nº 80 Polivalente Presidente Balmaceda, de la comuna de Independencia, se ha incurrido en varios ilícitos. Uno de ellos es la falsificación de instrumento público a vista y paciencia del profesorado. Desde marzo a mayo del 2014 el establecimiento no tuvo profesor de filosofía y la mejor solución entregada por la directora fue que el Inspector General (profesor de filosofía) llenara los contenidos de los libros, como si él hubiese hecho las clases, además de firmarlas.
Me correspondió ser testigo de estas irregularidades, pues yo como profesor de matemáticas, debía cuidar el curso en las horas de filosofía y ver todo el fraude que continuó hasta septiembre, momento en que llegó una profesora a suplir el espacio. Las clases nunca fueron recuperadas. A pesar de que el Colegio de Profesores denunció la mala práctica.
¿Podemos hablar de equidad, cuando los alumnos del liceo no han cumplido con el horario que debería realizarse y las materias que dicta el Ministerio de Educación? Cuando nuestros alumnos deban competir con otros bien preparados, seremos, como siempre, los últimos. Todo por irregularidades como éstas, que quedan ocultas detrás de buenas palabras.
Fui a la Superintendencia de Educación y realicé la denuncia. Para mi sorpresa, la persona que supuestamente fiscalizó, Margarita Lineros, no respondió a lo que yo estaba denunciando. Su respuesta se refería a un caso de cancelación de matrícula de una alumna. Es decir, se obvió la denuncia y se dio por cerrado el caso con otra respuesta (vea el documento con la denuncia y la respuesta).
Algo no funciona bien. Me parece inconcebible que los alumnos tengan tan pocos derechos y que un organismo como la superintendencia haga la vista gorda frente a la falsificación de instrumento público.
Si en un colegio particular o subvencionado llegará a faltar un profesor, su puesto sería reemplazado inmediatamente. En el sistema municipal ocurren aberraciones tremendas, como llenar los libros de clases por otros profesores o inspectores generales, que nunca hicieron las clases que indican. En octubre pasado, los profesores y alumnos fueron parte de una movilización. Para esos días, los libros aparecen llenos, como si hubiera habido clases.
El establecimiento en el que trabajo fue calificado con letra C. Esto significa que tras las fiscalizaciones que se le han hecho, se han verificado alguno de los siguientes problemas:
– Discrepancias en la asistencia, es decir, no concuerda al número de alumnos en la sala con la asistencia del libro, lo cual es una falta grave a la ley de la subvención.
– Fiscalización curricular: Los contenidos puestos en el libro de clases no concuerdan con los de las planificaciones del nivel y del curso o no están las firmas en los libros clase a clase.
– Fiscalización en la planta de profesores: Que el staff de profesores que presenta, no corresponde con la plata docente.
– La falta prolongada de un docente durante el año académico sin haber tenido reemplazante, esto también se pide para un reemplazo por licencias medicas.
– Problemas de infraestructura no solucionados como vidrios rotos, muebles en mal estado y salubridad.
Así nunca caminaremos hacia la calidad de la educación, pues el sistema está maleado y son testigos muchos apoderados que saben que sus hijos no tienen en este tipo de colegios las horas de clases que el programa exige.
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(*) Milton Sánchez Aravena indica que es profesor de Estado en Física y Matemáticas, grado académico de Licenciado en Física y Matemáticas de la Universidad de Santiago (ex Universidad Técnica del Estado, UTE).