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Comentarios (9)

Lientur | 05.04.2012
¿Será verdad que necesitamos educación de calidad?  A diferencia de Singapur, el modelo productivo que ha existido desde siempre en nuestro país se ha caracterizado por preferir la exportación de materias primas, de baja industrialización, y la importación de bienes de capital y tecnología. Mientras este modelo no cambie, las únicas habilidades necesarias serán las administrativas y las de producción minera y agrícola, ya que los países dominantes preferirán continuar vendiéndonos las chucherías que fabricaron o patentaron a partir de las materias primas que nos compraron barato. ¿Acaso cree que si eventualmente se llegase a desarrollar una tecnología en el país, podrían ser esos productos ingresar sin trabas en los países desarrollados?
Jorge Guzman | 03.04.2012
Alguno ha estado en Singapur?? JAJAJA Ellos tienen algo que debemos aprender.. si..! DISCIPLINA!! anda a ver un papel en la calle o que alguien tire un chicle... Esa disciplina también se aplica en la educación... Primero la disciplina... después podemos construir sobre esas bases la educación a lo "Singapur" 
Marcelo Soto | 03.04.2012
Me sorprende que no haya ni una sola mención al sistema político de Singapur, que -según varios analistas- tiene resabios autoritarios y está lejos de ser una democracia modelo. Las reformas que es necesario desarrollar en Chile deben pasar el examen de los representantes del electorado. No es lo mismo hacer cambios en dictadura que en democracia. Ese, para mí, es un concepto clave que no debería pasar inadvertido para ningún observador, menos para un científico.
Victor Rodriguez O. | 03.04.2012
HA OCURRIDO que el gobierno no ha hecho otra cosa que el ridículo al contraponer a la exigencia estudiantil de gratuidad general de la educación, el fútil argumento de que ello significaría favorecer al sector privilegiado que puede pagar por sus estudios. La falsedad ética de este argumento -además, de idiota- proviene de que no considera otras tres injusticias todavía mayores: Omite la injusticia de que exista un sector minoritario altamente pudiente y otro inmensamente mayor caracterizado por la precariedad y la pobreza; omite la obligación deliberada del perverso endeudamiento familiar y omite la aberración moral que significa que el conocimiento que el Estado debiera entregar gratuitamente a la ciudadanía joven, sea vendido onerosamente por entidades privadas. Ante tales deliberadas y graves omisiones, el sentido común nos ha advertido automáticamente que tal argumentación carece totalmente de substancia moral y sólo aspira a ocultar -inútilmente- la obtusa convicción ideológica que rechaza la existencia de la educación pública y su gratuidad, como derecho consubstancial a toda democracia.
Marcelo Trucco | 03.04.2012
Un buen artículo. Con la claridad y precisión de un destacado educador. La última oración es muy probablemente errada, una ilusión retórica.
Mauricio | 03.04.2012
Excelente columna. La verdad es que todas las potencias mundiales invirtieron mucho en educacion para ser paises desarollados. Yo creia que todos lo teniamos claro, pero ultimamente hay aun personas que no creen en lo empirico y se dejan llevar por un libro viejo o por ideologias. Gracias! @Mauricio_L_Vera
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