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Comentarios (6)

Antonio Casalduero Recuero | 09.08.2020
En relación a los contubernios periodísticos tramados sólo entre poderosos, ahora ya nadie se acuerda de la llamada "Deuda Subordinada". Hagamos memoria. El año 1981 los cuatro principales bancos de Chile estuvieron al borde de la quiebra, particularmente el Banco de Chile y el Banco de Santiago. El gobierno de la época, para evitar esa quiebra, les lanzó un salvavidas de 4.500 millones de dólares, a la vez que les daba un plazo de 100 años para pagar al estado. Durante el gobierno de Aylwin, el ministro de Hacienda era Alejandro Foxley, el que renegoció esa antigua deuda con el estado y ambas partes acordaron que el plazo se reducía a 50 años. Y desde entonces que esa noticia ha quedado guardada en el armario y parece que ya nadie se acuerda de ella. Yo no he sabido de noticias que se refieran en qué estado se encuentra esa deuda actualmente, ahora en agosto de 2020...
Hernán Fuentes Aguirre | 22.11.2013
.Le faltó decir que el diario "Clarín" fue considerado por todos los chilenos de corazón bien puesto y limpios de mente y espíritu como una verdadera cloaca inmunda donde se insultaba y agredía salvaje y constantemente a aquellas personalidades políticas y cívicas del país, como don Jorge Alessandri Rodríguez, calificándolo de "la Señora",como el Senador radical Humberto Aguirre Doolan, como el Senador radical, Humberto Alvarez Suarez, como el Senador del Partido Nacional, Sergio Onofre Jarpa, como el Senador del Partido Nacional , Víctor García Garcena, como el Senador del Partido Nacional , Francisco Bulnes Sanfuentes , como el Senador demócrata cristiano Juan de Dios Carmona, etc. Todas estas personalidades eran atacadas constantemente por el Clarín porque eran peligrosas para los planes totalitarios y marxistas de Darío Saint Marie y Salvador Allende. No pasaba día en que el Clarín no estuviese repartiendo odio marxista, lucha de clase, veneno e inquina en contra de cualquiera que se pusiera en su camino. Diario "Clarín" fue sinónimo de un pasquín inmundo y asqueroso que denigraba el limpio debate político que debe existir en una democracia sana de mente y espíritu como la que queremos establecer en Chile.
Carolina Behrens pellegrino | 05.04.2009
Estimado Jean PAul perdi tu telefono y queria pedirte si me hacias una mesas para el comedor gracias carolina
andres donoso | 28.05.2008
me gusto es ilustrativo y nos cuenta una realidad bien por la cronica y el articulo en general.
Rafael Cárdenas | 24.05.2008
Un toque de Clarín Cuando finalmente y después de 10 años de litigio se ha dictado el fallo del tribunal de CIADI que reconoce el reclamo de Victor Pey contra el Estado de Chile por la requisición del diario El Clarín tras el golpe de 11 de septiembre de1973, se les ha acabado el tiempo a nuestros actores políticos para hacerse los lesos. Durante todo el tiempo intermedio, este ha sido uno de tantos temas silenciados por nuestra prensa duopólica, así como por la clase política, con especial desvergúenza en el caso concertacionista. Tan silenciado como los millones de dólares con que se benefició a El Mercurio y COPESA -ambos quebrados y endeudados en cifras astronómicas al término del Gobierno Militar- por la complacencia de la Administración Aylwin y con Alvaro Bardón en la presidencia sucesiva del Banco Central y el Banco del Estado, acreedor de ambos grupos (cf. Dermota, Ken, “Chile Inédito”, Ediciones B Chile S.A., 2002). La misma complacencia, hay que agregar, que mostró dicho gobierno concertacionista con el desaparecimiento de los medios independientes que habían logrado surgir en plena dictadura, como las revistas Análisis, Apsi, Cauce, Hoy, el Fortín Mapocho y el diario La Epoca. El sábado 10 de este mes, El Mercurio editorializaba afirmando que con el fallo de CIADI se estaría exigiendo el pago de una doble indemnización, en virtud de la indemnización -extrajudicial e inconsulta- que otorgó el Estado bajo el Gobierno de Lagos a los descendientes de Dario Saint Marie y otros personajes, mientras se desconocían los derechos de Victor Pey al respecto. Todos sabemos que, "el que paga mal, paga dos veces". Ya veremos si se puede hacer algo respecto de aquello mal pagado, pero ese es otro asunto, que no empece en nada los derechos reconocidos al actor de esta demanda. Ahora, si el tribunal, sus miembros o su actuar, suscita suspicacias al editorialista mercurial, como muestra su texto, entonces, explicítelas y argumente al respecto. Debemos ser claros y responsabilizarnos de nuestros dichos. Si no, es mejor callar. Pero, sin duda, lo más escandaloso y vergonzante ha sido el actuar de la propia Concertación, de ausencia y complicidad, durante todo el desarrollo de este caso, que representa una batalla en pos de un mínimo grado de pluralismo en nuestros medios. No me cabe duda que este año marcará el punto de quiebre para poner fin a la transición y alcanzar por fin la dermocracia -lo que pasa por poner fin a la institucionalidad legada por la dictadura y por la aprobación de una nueva Constitución, que modifique el régimen político, como lo aprobó unánimemente el último Congreso Ideológico de la DC-, pero ello requiere de la libertad de prensa y el pluralismo del que carecemos. Lo más desilucionante de toda nuestra historia reciente post dictadura, ha sido la actitud de nuestros políticos en relación al logro de los valores democráticos. La verdad es que todos los avances en tal sentido nos han llegado de afuera (Comisión Church, detención de Pinochet en Londres, las cuentas en el Banco Riggs, fallos de la Corte Inteamericana de Derechos Humanos, etc.), con nuestros representantes sorprendidos y llegando siempre atrasados a poner caras circunspectas. Somos un país de tranco lento, como nos comentaba Agustín Squella hace algunas semanas en su columna en El Mercurio, pero lo triste de mi generación es que, tras la derrota cívica de la dictadura hace veinte años, en el plebiscito de 1988, aún no alcanzamos el nivel de democracia que teniamos antes de nuestro 11 de septiembre, la que percibimos y recordamos, pero no tuvimos edad para ser sus actores. La verdad es que los demócratas estamos hastiados y venimos aguardando desde hace tiempo este toque de clarín, porque sabemos que quien ganará con ello será la prensa nacional, la ciudadanía en general y, en definitiva, nuestra impostada, falsa y desprestigiada democracia. Es cosa de rememorar cómo cambió, para bien, El Mercurio, hace ya más de 20 años, en visperas de la aparición del diario La Época, recién autorizado, en plena dictadura, por la Corte Suprema: aumentó notablemente el espacio para cartas, se dio cabida a opiniones divergentes, mejoró sustancialmente el nivel de la crónica, nacional e internacional, multiplicándose varias veces el tamaño de esta última, etc., etc.. Finalmente, el surgimiento de El Clarín nos liberará del desagrado semanal de los miércoles de tener que desayunar con las chapucerías pinochetistas de Pérez de Arce. Ya lo leeremos más tarde. Rafael Enrique Cárdenas Ortega.
antonia | 13.05.2008
Que bueno que esa casa tan especial haya sido devuelta a sus legítimos dueños. Yo me pregunto si esa casa de piedra es la misma "Casa piedra", en donde tambien siempre hacen eventos, especialmente benéficos. Que bueno tambien que los herederos del señor Sainte Marie, puedan mantenerse unidos al amparo de la memoria de su padre y de lo que significó para ellos ese lugar, y que después de tantos años aun quieran seguir unidos, cuando fueron capaces de conformar una sociedad para conservar su amada casa y devolverle la dignidad perdida.
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