Caso Karadima
Raúl Claro, ex sacerdote de El Bosque, rechaza acusaciones en su contra
05.04.2011
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Caso Karadima
05.04.2011
Raúl Claro Hunneus fue seminarista de El Bosque y perteneció a la Pía Unión sacerdotal entre 1955 y 1962. Según el arquitecto Juan Pablo Zañartu, fue justamente en ese último año que lo invitó a abrazarse en la cama de su pieza de religioso. Zañartu relata que cuando le contó a su madre, ésta acudió con él a la parroquia e hizo un escándalo. (Ver entrevista)
El testimonio de Zañartu, quien ya declaró en mayo del año pasado ante el fiscal Xavier Armendáriz, ha sido citado varias veces por los acusadores de Karadima para mostrar que lo que les ocurrió a ellos no fue una serie de incidentes aislados, sino que forma parte de una lógica abusiva que operó en El Bosque durante 50 años y que perduró en total impunidad mientras Karadima mantuvo con mano férrea el control de la parroquia.
Juan Pablo Zañartu concurrió esta tarde a declarar ante la ministra Jessica González y habría reafirmado sus dichos contra Claro y también los relatos de otros episodios ocurridos en el entorno más cerrado de la parroquia. Por ejemplo, la forma en que Karadima lo confesaba cuando él tenía 12 años. Un ritual que, como lo han relatado a CIPER otros jóvenes y también sacerdotes, el ex párroco utilizaba para confesar a los jóvenes que asistían asiduamente a la parroquia.
Raúl Claro envió a CIPER una carta refutando la acusación de Zañartu. En ella afirma que lo que éste dice “nunca ocurrió”: nunca lo invitó a su pieza y nunca quiso abusarlo.
Esta es la misiva que nos envió:
-**-
4 de abril, 2011
Señora Mónica González
Directora
Estimada Sra. González:
Ciper Chile publicó el 1 de abril en su sitio en internet una entrevista que le hizo Juan Andrés Guzmán al señor Juan Pablo Zañartu. Aparecen allí graves acusaciones sobre mi persona que no corresponden a la realidad.
Es efectivo que yo pertenecí desde 1955 hasta 1962 a la Unión Sacerdotal en la Parroquia del Sagrado Corazón, Avenida El Bosque. Hice allí como seminarista estudios para el sacerdocio, y fui durante ese tiempo compañero de estudios del padre Fernando Karadima. Pero lo que el Sr. Zañartu afirma recordar respecto de proposiciones de carácter sexual mías hacia él (entonces un niño de 12 años) con visitas a mi pieza, tengo que decirlo en honor a la verdad, no sucedió. También es falso que Karadima me hubiera contado algo sobre el contenido de las confesiones de Zañartu, o que hubiera algún “rito de iniciación” de carácter sexual, como Zañartu supone. Francamente no tengo la menor idea de qué lo lleva a formular estas acusaciones.
Las suposiciones del Sr. Zañartu sobre una posible relación homosexual mía con Karadima u otras personas son gratuitas y no corresponden a realidad alguna.
Poco después de la época a la que dice referirse el Sr. Zañartu, 1961-1962, abandoné la Unión Sacerdotal para asumir un cargo de profesor de filosofía en el Seminario Pontificio, y desde esa fecha (1962) ya no tuve más contacto con la Parroquia El Bosque. Dos años más tarde, ya en Alemania con una beca, abandoné el sacerdocio con la correspondiente dispensa pontificia. Mi vida en Alemania siguió un curso muy diverso al que hasta ese momento había llevado en Chile, el golpe militar me impidió volver a Chile, formé acá una familia y trabajé hasta mi jubilación hace unos años en instituciones de educación de adultos.
El trabajo de Ciper es importante y es necesario que acciones culpables sean conocidas y castigadas. Es algo que se les debe a las víctimas y que puede impedir su repetición en el futuro, en este y en otros campos. Pero por mucho que esté de acuerdo con eso, desde luego no puedo asumir una serie de imputaciones falsas.
Raúl Claro