La pérdida de credibilidad del MEPCO
26.05.2026
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26.05.2026
Señor Director:
El shock de oferta global provocado por el conflicto en Medio Oriente ha tensionado fuertemente la operación del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO), diseñado para suavizar las fluctuaciones de precios hacia consumidores y productores.
Como resultado de la fuerte alza del precio del petróleo en el mercado internacional y la depreciación del tipo de cambio, desde principios de marzo, el MEPCO permitió mantener el precio mayorista durante las dos primeras semanas, de acuerdo con la normatividad del funcionamiento del sistema, la cual estipula que el precio mayorista se modifique cada 21 días. Sin embargo, hacia fines de ese mes, el Ejecutivo optó por reducir el costo fiscal del mecanismo, forzando el traspaso del alza del precio base al precio mayorista.
La decisión derivó en un alza histórica del precio al consumidor final de la gasolina y el diésel, con efectos directos e indirectos sobre el IPC y sobre la trayectoria inflacionaria proyectada para 2026. A cambio, permitió reducir en más de US$1.000 millones el costo fiscal respecto de un escenario de suavizamiento habitual, según cifras del propio Ejecutivo.
Posteriormente, ante un leve repunte del precio mayorista en abril, el Gobierno volvió a modificar los parámetros del precio de referencia durante la primera semana de mayo para mantener estables las gasolinas. Así, el MEPCO ha dejado de operar como un mecanismo previsible de suavizamiento y pasó a utilizarse, según el contexto, ya sea para contener el costo fiscal o para evitar variaciones en el precio mayorista cada tres semanas.
Durante el estallido social de 2019 el precio mayorista permaneció fijo por cuatro semanas, pese a que entonces las variaciones eran semanales. Hoy, con ajustes cada 21 días, el precio de las gasolinas se ha mantenido de facto estable por ocho semanas, desvirtuando el objetivo original del mecanismo.
En este escenario, resulta cada vez más difícil anticipar si el MEPCO volverá a utilizarse para contener el precio de las gasolinas o si permitirá fluctuaciones al alza o a la baja. Aunque el sistema ha contribuido históricamente a reducir la volatilidad de los combustibles, las intervenciones recientes avanzan en sentido contrario y deterioran su credibilidad. Por lo tanto, los incentivos para forzar transitoriamente la mantención del precio serán mayores a futuro, a la luz de las acciones recientes.