¿Quiénes son estos nuevos «Panteras Negras» en Estados Unidos?
27.01.2026
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27.01.2026
El autor de esta columna analiza la aparición durante los incidentes relacionados a la política de migración en Estados Unidos de un grupo que se presentó primero como los Panteras Negras, y luego como Black Lyon. Sostiene que no queda claro aún su origen, pero que “frente a un contexto de decadencia de la potencia hegemónica, de fuerte represión, explícitos discursos y políticas deshumanizadoras y de odio, donde uno de los gobiernos más poderosos del mundo utiliza el aparato estatal violentamente en contra de distintas comunidades de su propio pueblo, podríamos estar en presencia de una genuina expresión de lucha y resistencia contemporánea de la larga tradición radical negra. Un grupo de modernos cimarrones armados, en medio de un imperio que parece desplomarse”.
Créditos imagen de portada: reproducción de video oficial del Black Lyon Party
En las últimas semanas se han difundido y popularizado imágenes y videos a través de redes sociales y portales de noticias, de hombres y mujeres afrodescendientes civiles portando rifles AK-47 y subfusiles MP5, enfrentándose verbalmente a policías y oficiales del Immigration and Customs Enforcement (ICE), en el marco de las redadas de esta última institución y las fuertes protestas en contra de las detenciones de inmigrantes en Estados Unidos.
Estos civiles armados se identificaron inicialmente como miembros del Black Panther Party for Self-Defense, una organización que planteaba recoger el legado del histórico Black Panther Party sin ser su continuación legal. En este marco, Paul Birdsong, líder nacional de la nueva formación, señalaba que cuentan con el apoyo y entrenamiento de algunos militantes del Black Panther original, que desarrollan desde hace años programas de alimentación en Filadelfia y que reivindican el uso de la violencia como método de autodefensa.
¿Quiénes son estos nuevos Panteras Negras? ¿Qué relación tienen con el histórico partido fundado en la década de los sesenta? ¿Hasta dónde podrían llegar en el actual contexto de declive y decadencia de Estados Unidos?
A lo largo de las últimas décadas han existido distintos colectivos y personas que han tomado el nombre de Black Panther Party y se han señalado como sus continuadores. Lo cual no es ni inédito ni propio, aquello suele suceder frente al declive de algunas organizaciones políticas, más aún cuando han manifestado complejidad ideológica y han alcanzado cierta magnitud y repercusión. Así, es frecuente que algunos militantes insistan en mantener actividades con el nombre de tal organismo, o que pasados los años diferentes agrupaciones e individuos adopten los nombres de colectivos históricos.
En este caso, como también suele suceder, posterior a la difusión de los videos e imágenes, se ha generado una polémica entre militantes radicales negros en Estados Unidos. Hay quienes apoyan a este nuevo organismo, otros señalan lo indebido de utilizar el nombre y la estética del histórico Black Panther, o directamente especulan algún tipo de fraude o el riesgo de que se trate de una operación encubierta de los aparatos de seguridad del Estado. Tanto es así, que este grupo finalmente ha anunciado que dejará de utilizar el nombre de Black Panther, y en su lugar se denominará como Black Lion Party for International Solidarity.
A la luz de la historia, los fenómenos sociopolíticos deben procesarse siempre críticamente para conocerlos y entenderlos. En este caso, faltan muchos antecedentes para tener una mayor certeza respecto al origen y motivación de fondo de esta nueva agrupación.
Lo cierto es que Birdsong, su líder nacional, ya había alcanzado cierta notoriedad pública al liderar un conjunto de protestas en Lansing, Michigan, en el año 2020, como respuesta al asesinato de George Floyd por parte de la policía. Birdsong señala no provenir del mundo de la militancia, si no que cuenta con un pasado de calle, pandillas y gangsta rap. En ese marco, su involucramiento en la fuerte oleada de protestas del 2020 fue un punto de cambio en su vida. Contexto en el cual, habría sido contactado por otros militantes y habrían empezado a desplegar esta nueva organización. Si bien, a lo largo de los años lograron tener cierta presencia en ciudades grandes de algunos estados, es en el escenario actual de fuerte crisis social y represión a las comunidades inmigrantes, donde ganan notoriedad pública e inician un proceso consistente de expansión y apertura de espacios locales en distintas ciudades.
Frente a este escenario, el punto de análisis y evaluación para este nuevo organismo no debería ser si es que merecen llevar el nombre “Black Panther”, si no cuánto efectiva y coherentemente recogen en su marco ideológico y programático de la larga tradición radical negra, y cuánta fuerza logran acumular y desplegar frente el actual contexto histórico.
Por lo pronto, esta nueva agrupación, a lo menos discursivamente, recoge elementos claves que se articulan en la tradición radical negra y en el programa del original Black Panther. En este marco, el concepto de autodefensa se emparenta con el de autodeterminación, y surge a partir del convencimiento de que las comunidades negras deben organizarse por sí mismas para defenderse, liberarse y construir su propio progreso. Aquello encuentra antecedentes históricos desde los primeros quilombos o palenques de los siglos XVI y XVII, y ha ido adquiriendo nuevas formas específicas de acuerdo al contexto histórico. En este caso, Birdsong plantea que en Filadelfia llevan algunos años desarrollando planes de alimentación, entrega de ropas y medicamentos. Lo cual, pese a la diferencia en cuanto a magnitud, evoca parte del célebre “Community Survival Programs” del original Black Panther, que incluía desayunos gratuitos para miles de niños, clínicas de salud, pruebas de detección de anemia falciforme, escuelas propias, asistencia legal y distribución de ropa. Por supuesto, entregar suministros básicos a la comunidad no es lo mismo que promover la organización de la misma, en este sentido, es importante seguir de cerca la evolución del actual Black Lyon.
Asimismo, el concepto de autodefensa también contiene la perspectiva del radicalismo negro respecto al uso de la violencia como método legítimo de defensa. En este contexto, a lo largo de la historia, referentes clave del movimiento negro lo han planteado frontalmente. De este modo, en la segunda mitad de los sesenta, los originales panteras negras desarrollaron formalmente una política de uso de armas, la cual era visible no solo en su iconografía, si no que, entre otras cosas, en sus patrullajes armados por barrios negros, como medio de prevención y protección frente a abusos policiales o ataques de supremacistas blancos. Esto es retomado por el actual Black Lyon, quienes circulan por espacios públicos con sus AK-47, señalando que buscan proteger a las comunidades que corren riesgo frente al ICE y al abuso de poder.
Asimismo, el nuevo grupo presenta un discurso donde incluyen a otras comunidades históricamente subalternas además de la afrodescendiente. Lo cual tampoco es nuevo, sino que es algo que, por ejemplo, Malcolm X planteaba en los últimos años de su vida, desarrollando un internacionalismo tercermundista en el cual dialogaba con organizaciones y líderes latinoamericanos, asiáticos y africanos. Posteriormente, los panteras negras históricos, entre otras políticas, abrieron espacios dentro de su militancia para distintas comunidades además de la afroestadounidense. En este contexto, uno de sus principales líderes, Fred Hampton, fundó la Rainbow Coalition (Coalición Arcoiris), que establecía una alianza con Young Patriots, una organización compuesta por blancos pobres, y con Young Lords, un colectivo conformado por puertorriqueños. En la actualidad, la repentina popularidad de estos nuevos Black Lions llega en un contexto de rechazo a la fuerte represión a las comunidades de inmigrantes, en su mayoría latinoamericanos. Y en ese contexto, argumentan explícitamente una vocación internacionalista basada en la Coalición Arcoiris.
El actual contexto histórico es de una alta complejidad e incertidumbre. Estados Unidos vive desde hace décadas un proceso de declive como potencia hegemónica global. Esta se hace notoria, no solo en su contraste con la fuerte emergencia de China, o en su necesidad de recurrir a la fuerza para mantener o recuperar su histórica influencia geopolítica, sino que también en el deterioro de las condiciones materiales de vida al interior del país y la descomposición político institucional que vive. En este marco, un gobierno como el de Donald Trump es tanto producto como un acelerador de este proceso.
Es así como, las históricas tensiones sociales se agudizan, la institucionalidad político estatal se debilita progresivamente, Trump desarrolla un discurso antiinmigración que se traduce en los hechos en una política fuertemente represiva, xenófoba, racista, misógina y aporofóbica. En ese contexto, un grupo radical que se atreve a desafiar al Estado por las armas, aunque no sea para hacerlo caer, es una señal de debilitamiento del Estado. Más aún, si las masas reprimidas, en vez de intimidadas se sintieran protegidas por estos civiles armados, también sería una señal de fragilidad estatal.
Para tener una evaluación más seria y responsable de este nuevo Black Lion Party for International Solidarity, se requieren más antecedentes y certezas. Por lo pronto, podría tratarse de uno más de tantos reiterativos esfuerzos por levantar una organización política utilizando la imagen de algún colectivo histórico, o perfectamente podría ser también una operación encubierta de los aparatos de seguridad de Estados Unidos, como tantas veces ha ocurrido en la historia. Sin embargo, también, frente a un contexto de decadencia de la potencia hegemónica, de fuerte represión, explícitos discursos y políticas deshumanizadoras y de odio, donde uno de los gobiernos más poderosos del mundo utiliza el aparato estatal violentamente en contra de distintas comunidades de su propio pueblo, podríamos estar en presencia de una genuina expresión de lucha y resistencia contemporánea de la larga tradición radical negra. Un grupo de modernos cimarrones armados, en medio de un imperio que parece desplomarse.