Tecnocracia y nuevo gabinete: una reflexión necesaria
21.01.2026
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21.01.2026
Señor Director:
Como aclaración, este texto no busca cuestionar a ministros en particular, sino reflexionar críticamente sobre la lógica política que se expresa en la conformación del gabinete del presidente José Antonio Kast.
Tomando en cuenta lo ocurrido recientemente, quisiera compartir una reflexión sobre la presentación del nuevo gabinete y un patrón que vuelve a aparecer con claridad: la tecnocracia como forma dominante de hacer política en Chile, no solo en el ámbito económico, sino también en lo social y cultural.
Pero ¿por qué esto puede resultar problemático?
La tecnocracia puede entenderse como una forma de gobernar basada en códigos: reglas, protocolos, indicadores y modelos. No es casual que muchas de las personas presentadas en el gabinete provengan del mundo de la ingeniería o de la gestión. Para algunos, esto puede parecer positivo o incluso necesario. Sin embargo, el problema no radica en la capacidad técnica de quienes asumen cargos públicos, sino en el criterio que orienta las decisiones.
Una lógica tecnocrática no se pregunta principalmente qué es justo, necesario o socialmente adecuado, sino si una decisión es eficiente. Este desplazamiento provoca una despolitización profunda: los conflictos sociales dejan de ser comprendidos como problemas colectivos y pasan a ser tratados como fallas de diseño o de implementación.
Cuando esta lógica se traslada a las políticas sociales, se instala una visión casi empresarial del Estado y de la sociedad. En ese escenario, quienes logran adaptarse a los cambios estructurales tienden a beneficiarse, mientras que quienes viven en condiciones de inestabilidad —principalmente sectores medios y populares— terminan siendo castigados, de forma directa o indirecta.
Chile ya ha atravesado procesos similares. Durante décadas se exhibieron cifras de crecimiento y estabilidad, pero a un costo significativo: la desigualdad se normalizó y la frustración cotidiana se volvió parte del paisaje social. El malestar no desapareció; fue administrado.
Por ello, lo preocupante del gabinete que se anuncia no es únicamente su composición técnica, sino la posible desconexión con los problemas sociales actuales. Gobernar bajo una lógica de emergencia puede parecer razonable desde un punto de vista técnico, pero omite un elemento central: la necesidad sociopolítica de legitimación. Sin ella, ninguna eficiencia resulta suficiente.
Para cerrar, queda una pregunta abierta a la reflexión pública:
¿es realmente positivo que Chile, después de todo lo vivido en las últimas décadas, vuelva a refugiarse casi exclusivamente en la técnica como forma de gobernar?