RECLAMAN QUE LA COMPAÑÍA VENDE A SUPERMERCADOS A PRECIOS MUCHO MÁS BAJOS QUE A ELLOS
Empresas que trabajaban para Nestlé distribuyendo sus productos a pequeños comercios acusan que esa compañía las asfixió
20.01.2026
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RECLAMAN QUE LA COMPAÑÍA VENDE A SUPERMERCADOS A PRECIOS MUCHO MÁS BAJOS QUE A ELLOS
20.01.2026
Tres empresas que prestaban servicios a Nestlé distribuyendo sus productos a comercios minoristas, han acusado que esa compañía desarrolló prácticas que las asfixiaron financieramente. Esto, porque Nestlé entregaba sus productos a mayoristas, como supermercados, a precios más bajos que los que ellos podían ofrecer a los pequeños comercios. Así, los dueños de negocios de barrio preferían comprar en supermercados y no al distribuidor. Las tres empresas llevaron sus casos al Tribunal de la Libre Competencia (TDLC). Una de ellas ya cosechó un fallo adverso. Otra llegó a un acuerdo con Nestlé. La tercera acaba de presentar su demanda el pasado jueves 11 de diciembre. Nestlé descartó prácticas monopólicas y calificó estas situaciones como excepcionales.
Créditos imagen de portada: Sitio web de Nestlé
Al menos tres empresas que prestaban servicios a Nestlé distribuyendo sus productos entre pequeños comercios, como minimarkets y almacenes de barrio, han acusado que esa compañía las asfixió financieramente. Esto, porque la gigante alimentaria de origen suizo entregaría los mismos productos a un precio más bajo a supermercados. Así, los dueños de pequeños comercios terminaban comprando los productos en los supermercados y no a estos distribuidores de la marca.
Los tres operadores –Flor y Nata, Pérez y Benavente Cía. y N&T– han acusado a Nestlé por eventuales prácticas abusivas, relacionadas con la fijación de precios diferenciados que beneficiarían a los supermercados, perjudicando a distribuidores como ellos. Se trata de empresas de Representación Comercial Comisionista (RCC), que intermedian la venta de productos refrigerados de la multinacional a clientes minoristas, como pequeños supermercados, minimarkets y almacenes de barrio. En tanto, los clientes mayoristas, como las grandes cadenas de supermercados, son atendidos directamente por Nestlé.
Dado que la multinacional otorgaría un precio preferente a supermercados de cadena y otros mayoristas –más bajo que el que podían ofrecer estas RCC–, las tres operadoras terminaron perdiendo su clientela, ya que se veían obligados a cobrar un precio más alto. Esta situación generó que las tres demandaran a Nestlé ante el Tribunal de la Libre Competencia (TDLC) por eventuales prácticas asfixiantes. Respecto de uno de los casos –el de Flor y Nata–, el tribunal se declaró incompetente, ya que, a su juicio, el tema no tenía relación con libre competencia. El operador presentó un recurso en la Corte Suprema, pero fue rechazado por “extemporáneo”. La segunda empresa –Pérez y Benavente Cía.– llegó finalmente a un acuerdo con la multinacional. En tanto, la tercera empresa –N&T– recién presentó su demanda el pasado jueves 11 de diciembre.
Ante las consultas de CIPER, Nestlé descartó realizar prácticas monopólicas ni contrarias a la libre competencia y aseguró que los casos consultados son hechos excepcionales: “Nuestros estándares se ajustan a la normativa vigente. Hoy trabajamos con más de 30 distribuidores en distintas zonas de Chile, con quienes tenemos relaciones de trabajo estables y de largo plazo”, indica la respuesta de la compañía.
N&T SpA, que realizaba ventas a minimarket y almacenes de las regiones de Los Lagos y Aysén, indica en su demanda que Nestlé “fija los precios a los cuales N&T puede vender los productos, y estos precios son superiores a los ofrecidos a grandes supermercados y mayoristas directos a través de Nestlé”.
Silvana Gutiérrez, dueña de la empresa, explica que realizaba las ventas, con sus propios vendedores, y la distribución de los productos bajo la lista de precios que les indicaba Nestlé. Sin embargo, señala, “el cliente final, efectivamente, terminaba comprando el producto más caro al que lo estaban vendiendo a precio público en un supermercado”. También, agrega, Nestlé aseguraba entregar primero a los supermercados los productos más vendidos, lo que impedía a su empresa tener stock de manjar, pack de batidos y algunos postres. “Ese stock se le aseguraba exclusivamente a las grandes cadenas y a los grandes distribuidores mayoristas y se le negaba la venta a todo nuestro canal. El almacenero me pedía yogur y no le llevaba ninguno, porque estaban bloqueados. Te restringen los productos más vendidos”, explicó.
Carlos Muñoz, abogado representante de N&T, señaló que, incluso, clientes de esta empresa tuvieron que buscar mejores ofertas fuera de la región. “Hubo algunos [dueños de] pequeños negocios que incluso viajaban a Santiago, desde el sur de Chile, para buscar nuevos precios, porque de otra forma no los conseguían. En el territorio en que ellos estaban había supermercados vendiendo más barato, porque le compraban directamente a Nestlé a otro precio”, explicó Muñoz.
En el caso de Flor y Nata SpA, operaba en diversas comunas de la Región Metropolitana. En julio de 2024 presentó una demanda ante el TDLC. Según explica José Galaz, “a mis clientes principales yo no los podía atender”, porque, según señala, el precio al que accedían comprando como cualquier persona en un supermercado era “entre un 15%, 20% y hasta un 40% más económico que lo que ofrecíamos nosotros”.
En el recurso judicial acusó que Nestlé había “estrangulado sus márgenes, con el objeto de excluirla del mercado, tal como lo ha hecho antes con otras empresas dedicadas a la venta y distribución de productos” y, en consecuencia, “los compradores [clientes de Flor y Nata] veían más beneficios en comprar a mayoristas directos que en comprar a través de este canal”.
Además, señaló que la multinacional “siempre abastecía primero a supermercados y mayoristas y, luego de ellos, a los clientes atendidos por Flor y Nata, lo que la perjudicaba para con sus clientes, pues en varias ocasiones no se podían concretar pedidos por falta de stock”. Por último, el recurso también especificó que Nestlé otorgaba a supermercados “precios de sus productos más bajos de los que Flor y Nata podía ofrecer a sus clientes”, lo que según resume la demanda, generaba su exclusión del mercado.
Posteriormente, en noviembre de 2024 el TDLC se declaró incompetente para ver el caso de Flor y Nata, ya que, a su juicio, el tema no tenía relación con la libre competencia. La situación escaló hasta la Corte Suprema, con un recurso de queja para lograr que el TDLC pudiera dictaminar sobre el caso. Sin embargo, el máximo tribunal, el pasado 22 de agosto, rechazó el recurso, argumentando que: “Fue presentado de forma extemporánea, una vez expirado el lapso de cinco días hábiles”.
José Galaz señaló su disconformidad con el fallo. Según detalla, era evidente que las prácticas de Nestlé iban en beneficio de supermercados mayoristas por sobre la gestión que realizaban ellos, como intermediarios, a los comercios más pequeños. “El tribunal acogió una solicitud de Nestlé donde ellos dicen que es un problema comercial y no de libre competencia, sin siquiera haber ahondado en todas las pruebas que se entregaron, donde era manifiesto el abuso y el uso de mejores condiciones comerciales para la fuerza de venta directa [supermercados] en desmedro de los que estábamos representando a la fuerza de venta indirecta”, sostiene.
CIPER consultó a Nestlé por el caso de Flor y Nata. A través de su gerencia de comunicaciones, la empresa aseveró que los representantes de esa distribuidora “decidieron no llegar a un acuerdo y llevar el caso al TDLC, el cual fue claro al desestimar la denuncia, por no tratarse de una materia de libre competencia. Por lo anterior se derivó a un arbitraje comercial, que analizó el caso y también desestimó todas las acusaciones contra Nestlé, rechazando la demanda reconvencional de Flor y Nata en todas sus partes”.
En el caso de la empresa Pérez y Benavente Cía. Ltda, que realizaba sus labores en la Región del Biobío, CIPER encontró una demanda presentada por ella ante el TDLC en 2020. Según señaló la empresa en esa reclamación, Nestlé habría realizado “prácticas predatorias en relación a la integración vertical del negocio, pues dejaba a Pérez y Benavente sin stock para llevar productos encargados por sus clientes. Así los primeros en la cadena de abastecimiento eran las grandes cadenas de supermercados y supermercados mayoristas quienes siempre tenían stock de pedidos”. Lo anterior, acusa, perjudicaba al operador, ya que no llegaba con los pedidos encargados.
Posteriormente, según información pública del Poder Judicial, las partes llegaron a un acuerdo extrajudicial en 2022. A su vez, Nestlé señaló a CIPER que en este caso “se llegó a un acuerdo entre ambas partes que permitió cerrar la relación de buena forma”.