Jara vs. Kast: lo que revela la psicología sobre los futuros estilos de gobierno
28.08.2025
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28.08.2025
La autora de esta columna escrita para CIPER analizó desde la psicología política los perfiles de liderazgo de los dos candidatos presidenciales que puntean en las encuestas y los comparó con una base de datos de 130 líderes mundiales. En las siguientes líneas muestra sus hallazgos y sostiene que “para los electores chilenos, esto implica una consideración adicional: no solo qué políticas implementará cada candidato, sino cómo las ejecutará y qué tipo de liderazgo presidencial ofrecerá al país. En un momento de alta polarización política, entender estas diferencias psicológicas podría ser tan relevante como evaluar sus propuestas programáticas”.
Créditos imagen de portada: Diego Martin / Agencia Uno
Mucho se habla en la discusión pública sobre las características psicológicas de los políticos: la personalidad errática de Trump, los rasgos provocadores de Milei, la capacidad de persuasión y carisma de diferentes líderes. Sin embargo, más allá de percepciones anecdóticas, la psicología política ofrece herramientas sistemáticas para analizar estas características. La investigación ha demostrado que ciertos rasgos psicológicos predicen decisiones cruciales: qué líderes tienden a escalar conflictos, cuáles son más propensos a errores en crisis, o qué los diferencia en su estilo de toma de decisiones.
Las próximas elecciones presidenciales en Chile ofrecen una oportunidad única para aplicar estas herramientas. Las encuestas muestran consistentemente que Jeanette Jara y José Antonio Kast serían los candidatos que llegarían a segunda vuelta en noviembre. Más allá de sus obvias diferencias ideológicas, ¿qué nos dice la psicología sobre cómo gobernarían? Un análisis psicológico sistemático de ambos candidatos revela perfiles bastante diferentes al promedio mundial de líderes políticos, con implicaciones concretas para entender qué tipo de presidencia podría ofrecer cada uno.
Para esta columna se aplicó el método de perfiles psicológicos de líderes desarrollado por Margaret Hermann, una de las técnicas más reconocidas en psicología política, que permite profundizar en estas características. Se analizaron entrevistas y declaraciones públicas de ambos candidatos durante los últimos meses de campaña, totalizando aproximadamente 60.000 palabras. La técnica evalúa siete rasgos de personalidad considerados clave para el liderazgo político y permite compararlos no solo entre ellos, sino también con una base de datos de 130 líderes mundiales.
El primer hallazgo es revelador: tanto Jara como Kast presentan perfiles psicológicos que se alejan significativamente del promedio de líderes mundiales. Kast muestra el perfil más extremo, diferenciándose en todas las características medidas: alta orientación hacia las personas, baja orientación hacia las tareas, alta complejidad conceptual, fuerte creencia en su capacidad de control y baja necesidad de poder. Jara también se distingue, pero en cuatro características específicas: alta autoconfianza, alta complejidad conceptual, bajo sesgo grupal y baja necesidad de poder.
A pesar de sus diferencias políticas, ambos candidatos comparten características psicológicas importantes que sugieren un estilo de liderazgo más colaborativo de lo que podría esperarse. Ambos muestran bajo sesgo grupal, alta complejidad conceptual y baja necesidad de poder. En la práctica, esto significa que líderes con estos rasgos tienden a ser capaces de trabajar de forma colaborativa, se sienten cómodos delegando responsabilidades, pueden considerar múltiples perspectivas y lidiar con la ambigüedad. También son capaces de trabajar con diferentes grupos políticos y construir coaliciones, características valiosas en un sistema democrático polarizado como el chileno.
Sin embargo, las diferencias entre ambos candidatos son significativas y podrían marcar estilos presidenciales muy distintos. José Antonio Kast emerge como un líder más desconfiado en sus relaciones, tendiendo a mantener control sobre la información y los procesos de decisión. Prefiere trabajar con personas conocidas y leales, y su suspicacia natural podría llevarlo a tomar decisiones que generen conflicto. Su alta percepción de control sobre los eventos, un perfil que se ha encontrado frecuentemente en los últimos primeros ministros del Reino Unido, incluyendo al actual Keir Starmer, sugiere que sería más propenso a tomar iniciativas arriesgadas y persistir ante obstáculos.
Además, Kast muestra mayor orientación hacia las relaciones que hacia las tareas, un patrón observable en líderes como Boris Johnson y Donald Trump. Esto sugiere que podría priorizar la armonía dentro de su círculo cercano por encima de la ejecución efectiva de políticas, por temor a molestar a quienes le son leales.
Jeanette Jara, por el contrario, presenta mayor confianza interpersonal y apertura a recibir consejos. Su perfil sugiere una mayor capacidad para distinguir entre quienes pueden intentar engañarla y quienes no, lo que facilitaría un estilo más consultivo. Sin embargo, su alta autoconfianza, superior a la de Kast, podría ser un arma de doble filo: mientras le permitiría mantenerse firme ante críticas, también podría llevarla a confiar excesivamente en sus instintos sin considerar suficientemente otras perspectivas.
Estos perfiles psicológicos sugieren dos estilos presidenciales muy diferentes. Un gobierno de Kast podría caracterizarse por un liderazgo más centralizado, con decisiones tomadas dentro de un círculo cerrado de confianza, pero con mayor propensión a tomar iniciativas audaces. Su enfoque en las relaciones podría generar lealtades fuertes, pero también podría crear tensiones si prioriza la armonía interna sobre la efectividad gubernamental.
Un gobierno de Jara, en cambio, podría ser más consultivo y abierto a diferentes perspectivas, con mayor capacidad para construir consensos amplios. Sin embargo, su alta autoconfianza requeriría mecanismos institucionales que aseguren que considere críticas constructivas y no se aísle en sus propias convicciones.
El análisis psicológico revela que, independientemente de sus diferencias ideológicas, ambos candidatos podrían ofrecer estilos de liderazgo más colaborativos y menos confrontacionales que el promedio mundial. Sin embargo, los riesgos son diferentes: Kast podría pecar de impulsos controladores y decisiones centralizadas, mientras que Jara podría caer en exceso de confianza en sus propios juicios.
Para los electores chilenos, esto implica una consideración adicional: no solo qué políticas implementará cada candidato, sino cómo las ejecutará y qué tipo de liderazgo presidencial ofrecerá al país. En un momento de alta polarización política, entender estas diferencias psicológicas podría ser tan relevante como evaluar sus propuestas programáticas.