TAMBIÉN AFECTARÁ A OTRAS 85.996 PERSONAS YA PENSIONADAS A TRAVÉS DE RETIRO PROGRAMADO
Derrumbe de los fondos D y E de las AFP afectará proceso de jubilación de unas 360.000 personas en edad de pensionarse
03.11.2026
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TAMBIÉN AFECTARÁ A OTRAS 85.996 PERSONAS YA PENSIONADAS A TRAVÉS DE RETIRO PROGRAMADO
03.11.2026
Según cifras de la Superintendencia de Pensiones revisadas por CIPER, la caída de los fondos D y E afecta en especial a 359.707 personas que hoy están en edad de jubilarse. Además, otras 85.996 personas ya pensionadas por retiro programado enfrentarán un recálculo a la baja de sus pensiones a finales de año, debido a que la tasa de interés de Estados Unidos se mantendrá en sus niveles actuales. Entre enero y septiembre de 2026, el Fondo E perdió un 10,39% real y el Fondo D retrocedió un 6,38%, según cifras oficiales.
Créditos imagen de portada: Agencia Uno.
El derrumbe en la rentabilidad del sistema de pensiones afectará de forma directa e inmediata a un total de 359.707 personas en edad de jubilar que mantienen sus ahorros en los fondos D y E de las AFP, según se desprende de estadísticas elaboradas por la Superintendencia de Pensiones que fueron revisadas por CIPER. Estos afiliados son los más afectados por las inversiones que las AFP hicieron en instrumentos financieros, apostando a que las tasas de interés de Estados Unidos bajarían, pese a la alta inestabilidad política y económica actual, incluida la guerra que encabeza Donald Trump contra Irán .
También serán afectadas otras 85.996 personas ya jubiladas a través de la modalidad de retiro programado cuyas pensiones deberán ser recalculadas a la baja a fines de año, debido a la caída en sus ahorros y al hecho de que el Sistema de la Reserva Federal (FED) de Estados Unidos decidió mantener hasta diciembre la tasa de interés de ese país en su nivel presente, por lo que no hay posibilidad de recuperar la apuesta efectuada por las AFP en el corto plazo.
Pero ¿qué fue lo que sucedió? En pocas palabras, entre enero y septiembre de 2026 el sistema previsional chileno experimentó un derrumbe en la rentabilidad de los fondos supuestamente más conservadores, debido a que estos fueron expuestos a operaciones arriesgadas, inestables y de largo plazo con instrumentos financieros conocidos como swaps.
¿Qué es un swap? En términos simples, es un contrato en el que dos partes acuerdan intercambiar pagos. Por ejemplo, una de las partes acuerda hacer su pago con una tasa de interés fija y recibir de la otra parte un pago con una tasa de interés variable. Según cómo varíe la tasa de interés -al alza o a la baja- una parte ganará dinero y la otra, perderá. Básicamente, es una apuesta entre ambas partes. En este caso, las AFP acordaron con bancos nacionales y extranjeros pagarles una tasa de interés variable y recibir de ellos una tasa de interés fija, apostando a que las tasas de interés en Estados Unidos caerían por debajo de lo que ellas iban a pagar. Pero, sucedió lo contrario y las AFP debieron pagar la apuesta con los fondos de los cotizantes.

Créditos: Agencia Uno.
Las consecuencias de estas decisiones de las AFP fueron enormes. En cifras, el Fondo E, diseñado como un refugio conservador y de mínima fluctuación para afiliados próximos a jubilarse o ya pensionados, registró una contracción real acumulada de -10,39% (-7,39% en términos nominales), tras sufrir una caída mensual de -4,92% real en el mes de septiembre. En tanto, el Fondo C retrocedió -1,50% real y el Fondo D cayó -6,38% real.
En términos patrimoniales, los activos netos administrados por el Fondo E sufrieron una merma de US$4.825,84 millones entre diciembre de 2025 y septiembre de 2026, pasando de US$25.526,63 millones a US$20.700,79 millones al cierre del tercer trimestre.
Este derrumbe coincidió con que hasta junio de 2026 había en el Fondo D un número mayoritario de personas -331.529 afiliados- en edad de jubilar, según estadísticas de la Superintendencia de Pensiones. De estos, 231.490 eran mujeres de más de 60 años. También había 66.024 mayores de 70 años que ahora deberían esperar a que el fondo se recupere si no desean verse afectados por la pérdida.
Pero, además, había un total de 28.178 personas en edad de jubilación en el Fondo E -el más dañado- que aún no habían iniciado sus trámites de pensión. De ellas, un total de 5.057 corresponden a mayores de 70 años y otras 20.030 a mujeres, el grupo más afectado por la caída en la rentabilidad de las AFP, según la base de datos de la Superintendencia de Pensiones.
El impacto en la jubilación no es homogéneo y depende de cada caso. Por ejemplo, si la persona estaba en uno o más fondos, o desde cuándo estaba en cada uno de ellos. También es relevante saber si al momento de jubilar estaba en las AFP con más pérdidas o no.
No obstante, los expertos comentan que un punto clave es que el sistema no cumplió su promesa a los trabajadores, pues los fondos que debían ser más conservadores terminaron siendo lo más riesgosos, como señala el doctor en Economía de la Universidad de Boston, Roberto Bonifaz, un hombre con décadas de experiencia en el mercado de inversiones.
“Mi hipótesis es que el Fondo E se gestionó, durante al menos dos años, con un riesgo distinto del que se les comunicó a quienes lo eligieron”, dice. Asimismo, sostiene que con la información hoy disponible no es posible saber si lo sucedido fue una decisión deliberada, un efecto de manada o la falta de visión de largo plazo.
Sobre lo mismo, Bonifaz se refirió al volumen de los contratos swaps del Fondo E: “Los datos muestran que la posición (en swaps) del E se abultó más que la del C y la del D, sobre todo desde 2025, y que nadie la detuvo a tiempo”.
Por su parte, el vicedecano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, José Luis Ruiz, puso el énfasis en que el mandato legal de las AFP es invertir en instrumentos que garanticen una adecuada seguridad y rentabilidad y que, a su juicio, el error radicó en concentrar la gestión en maximizar los retornos esperados, descuidando el control de los riesgos.
“Las AFP también fallaron en gestionar la graduación de riesgo entre los distintos multifondos, la cual debería decrecer de manera ordenada desde el Fondo A (mayor riesgo) hasta el Fondo E (menor riesgo). No basta con limitar la inversión en renta variable del Fondo E a un máximo del 5% para catalogarlo como el menos expuesto a la volatilidad accionaria; es imprescindible gestionar el riesgo interno del fondo”, dijo Ruiz. Es decir, el académico enfatiza la necesidad de establecer límites: “La principal falla radicó en perder de vista el objetivo esencial del sistema: garantizar la mejor tasa de reemplazo [el porcentaje del salario que tenía una persona cuando era un trabajador activo que después recibe como pensión]”. Para lograrlo, sostuvo, “es indispensable generar condiciones de mayor estabilidad en las inversiones, respaldadas por controles de riesgo rigurosos y adecuados por parte de las administradoras”.

Créditos: José Humberto Campos / Agencia Uno.
Para comprender el origen de esta caída, es necesario entender qué hechos la hicieron posible. En un inicio, las operaciones con instrumentos derivados —forwards y swaps— fueron autorizadas para mejorar la cobertura de riesgos de los fondos de pensiones, por ejemplo, para reducir el efecto de las fluctuaciones, a veces bruscas, del tipo de cambio.
Sin embargo, sucesivos cambios normativos ampliaron las opciones de inversión y permitieron a las AFP aumentar la exposición al riesgo de los fondos de pensiones.
En específico, en la reforma introducida por la Ley N° 20.255 en marzo de 2008 y la dictación del primer Régimen de Inversión, se autorizó expresamente el uso de forwards y permutas financieras (swaps) de monedas y tasas de interés con fines de inversión. Sin embargo, en junio de 2013 se produjo un cambio crítico, cuando se permitió que el control del riesgo quedara determinado por la política interna de cada AFP, sin un tope regulatorio para la pérdida.