Prevención en salud bucal: del diagnóstico a la acción
21.02.2026
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21.02.2026
El autor de este texto complementa la columna «Prevención en salud bucal: la política pública más costo-efectiva que Chile sigue ignorando», asegurando que «la prevención es gestión sanitaria inteligente. Pero para salir del diagnóstico, el país debe mantener y escalar las estrategias preventivas ya instaladas como el programa Sembrando Sonrisas y el programa CERO y al mismo tiempo, intervenir los determinantes sociales y comerciales que ‘producen’ enfermedad todos los días».
Crédito imagen de portada: Karl Changa / Agencia Uno
La reciente columna publicada en CIPER Chile titulada “Prevención en salud bucal: la política pública más costo-efectiva que Chile sigue ignorando” acierta en el diagnóstico que postergar la prevención en salud bucal termina encareciendo el sistema y profundizando desigualdades, porque seguimos priorizando la reparación del daño por sobre la continuidad del cuidado.
La magnitud de la brecha confirma ese punto. Con corte al 31 de diciembre de 2025, el informe oficial de listas de espera No GES reporta cientos de miles de personas esperando una consulta nueva de especialidad odontológica, con más de 500 mil registros en esa categoría. En este contexto, es importante entender que se necesita más capacidad resolutiva, que debe dar cuenta del daño acumulado con los años de un enfoque netamente restaurador/rehabilitador y revisar la estrategia de creer que la salida está solo en “más sillones” o “más derivaciones”.
Si entendemos a la caries dental y otras condiciones orales frecuentes como enfermedades crónicas de “transmisión social”, la solución debe ser coherente con esa naturaleza, ya que no basta con apelar al autocuidado individual, porque las decisiones de higiene, alimentación o asistencia a controles están fuertemente condicionadas por determinantes sociales, culturales, laborales y experiencias previas.
Además, los determinantes comerciales, en especial la disponibilidad permanente de azúcares libres, vuelven insuficiente cualquier estrategia preventiva “al lado del sillón”.
Por lo mismo, reducir listas de espera y enfermedad futura requiere una doble vía:
En síntesis, la columna de CIPER tiene razón en que la prevención es gestión sanitaria inteligente. Pero para salir del diagnóstico, el país debe mantener y escalar las estrategias preventivas ya instaladas como el programa Sembrando Sonrisas y el programa CERO y al mismo tiempo, intervenir los determinantes sociales y comerciales que “producen” enfermedad todos los días.
Ese es el camino realista para disminuir la carga futura, reducir inequidades y finalmente, hacer que las listas de espera dejen de ser el signo permanente de un modelo que llega tarde.