“Ello es un error”: El Mercurio, la Encuesta Casen y la prensa indolente
01.02.2026
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01.02.2026
Una lectura equivocada de El Mercurio sobre la Encuesta Casen 2024 desató una cadena de desinformación que llegó hasta los mesones de la prensa chilena. El autor de esta columna sostiene que entre la confusión de datos y la pereza de contrastar con las fuentes primarias, este hecho desnudó la dependencia de los medios locales con el «Decano» y el debilitamiento de la ética y el rigor periodísticos en tiempos de desinformación.
Créditos imagen de portada: Sebastián Brogca / Agencia Uno
En el patrimonial barrio Matta Sur, en Santiago, hay una iglesia cuyos apóstoles debiesen ser periodistas. Este humilde templo se llama “Cita con la verdad”. Para los feligreses cristianos la máxima es la fe y, si existiera un equivalente para el periodismo, ésta sería la confianza y la credibilidad.
En la mayoría de las escuelas de periodismo en Chile se imparte la cátedra de Ética Periodística. No se profundiza en Immanuel Kant ni en Humberto Maturana, sino en cómo la deontología de esta profesión se construye a partir de la búsqueda de la verdad y, en particular, de la epistemología para ello: es decir, cómo el periodismo conoce lo que conoce (y lo publica). Esto implica informar con la mayor certeza, agudeza y perspicacia posibles. Por eso, hablamos de veracidad y no verdad porque —aunque se repite como otro tipo de fe — la objetividad no existe.
En los mesones de los programas informativos, las aparatosas páginas de El Mercurio predominan por sobre los otros matutinos, informes, comunicados de prensa, estudios y, a ratos, el pensamiento crítico. Por tradición, credibilidad o pereza por buscar fuentes primarias, el “Decano” pautea a toda la prensa chilena sin importar que en los tiempos de la inteligencia artificial, TikTok y el brain rot el papel imprenta está en riesgo vital. Uno de esos mesones era el del programa “Ciudadano ADN” de radio ADN, parte del grupo Prisa Media Chile, que concentra un 30 por ciento de las estaciones radiales chilenas, además de otros formatos. El viernes 9 de enero, como todos los programas informativos del día, esa cadena debatió sobre las cifras de la Encuesta Casen 2024, difundida la jornada anterior.
“Ya hemos enfatizado que son cifras positivas para el país (…) pero, a pesar de eso, hay unos subgrupos que sí han visto aumentados sus niveles de pobreza; tenemos adultos mayores que pasaron de 15,3 a 16,4, también pueblos indígenas de 13,1 a 14,1 y personas en situación de discapacidad del 13,6 a 16,5 por ciento. En esos grupos, ¿qué se debe hacer?, ¿potenciar el gasto social?”, pregunta con seguridad el médico Óscar Barrera, quien junto a Pamela Cordero condujeron esa edición de “Ciudadano ADN”.
La interpelada es Javiera Toro, ministra de Desarrollo Social y Familia. “Quiero aclarar ahí. Ningún grupo ha aumentado la pobreza”, responde, sorprendida, la secretaria de Estado. Barrera leyó los datos que publicó esa jornada una nota del Cuerpo C de El Mercurio titulada “Pobreza multidimensional sube en grupo de adultos mayores, personas con discapacidad y pueblos indígenas”. Cordero, la compañera del médico Barrera, con el matutino en mano, lo exhibe ante la cámara de la transmisión multimedial en un intento por exculparse de la controversia. “La información que publica ahí el Cuerpo C de El Mercurio es falsa”, refrenda Toro con un tono taxativo. Toro reiteró la corrección en otros espacios informativos en los que fue entrevistada a propósito de la Casen.
Un día después, el “Decano” incluyó una timorata enmienda en la portada del Cuerpo C: “Si bien la portada de este viernes de El Mercurio destacó que ‘casi 600 mil personas salen de la pobreza en dos años, aunque expertos advierten dependencia de subsidios estatales’ (…) en el Cuerpo C se informó que dentro de la pobreza multidimensional —que abarca educación, salud, vivienda y entorno, trabajo y seguridad social, y redes y cohesión social— hubo alzas en tres grupos específicos (…) ello es un error, pues se confundió un aumento en la participación de esos segmentos dentro del grupo de personas más pobres con un incremento en el número de ellas, lo que no es efectivo”. Sin embargo, en el editorial de esa misma edición, los catones que redactan esta sección vomitaron moralina sobre la interpretación positiva del Gobierno de Gabriel Boric sobre los resultados de la Encuesta Casen 2024, sin sincerar o rectificar que un día antes, el mismo medio donde editorializaban, interpretó erróneamente las cifras del estudio.
Este exabrupto periodístico nos desnuda dos luctuosas realidades de los medios chilenos: el aumento de las desprolijidades informativas de El Mercurio durante el mandato de Boric y la hegemonía conseguida por este diario en las redacciones de prensa, que ha logrado que editores, productores, conductores, locutores y periodistas locales descansen sobre las notas del «Decano» por sobre —ir— a la fuente primaria.
Sobre las desprolijidades de El Mercurio, recordemos, por ejemplo, la que publicó el domingo 12 de noviembre de 2023: en el cuerpo de Reportajes se publicó una entrevista a la diputada comunista Karol Cariola titulada en la portada del suplemento: “Habrá que pensar, con tiempo, en un nuevo proceso que el pueblo determinará, desde las movilizaciones en las calles”, en el marco del rechazo a la primera propuesta constitucional. La frase soliviantó a la clase política activa como cada mañana de domingo para acusar al Partido Comunista de incitar a una nueva revuelta social o desacatar la voluntad popular, entre otras frases manidas.
Ese mismo día, Cariola publicó en su cuenta de “X” extractos del audio de la entrevista con las que acusó que el periódico “manipuló maliciosamente” sus palabras. Sobre lo citado en la portada de Reportajes, en el audio se escucha “habrá que pensarlo con tiempo y el pueblo de Chile será quien determinará cuales son los tiempos para eso. En eso no nos perdemos. En todos los procesos, el pueblo de Chile es el que los ha abierto, desde la movilización, desde el proceso plebiscitario que se abrió para abrir el proceso constitucional”. Cariola acusó que El Mercurio agregó una palabra que no pronunció (calle) y que, al reducir la respuesta, quedó como resultado “una distorsión de la idea expresada”. La oración con la que titulan la entrevista en el interior de la sección del diario (“sigo creyendo que el camino de la Convención era el correcto”), con las comillas respectivas en el papel, Cariola tampoco las dijo.
En tiempos de desinformación y entre tanta fragilidad informativa, los medios de comunicación cumplen el rol fundamental de contribuir a sostener la veracidad porque se mueven en un marco ético y son posibles de caracterizar al momento de consumirlos, es decir, identificar su tendencia política o intereses. Sin embargo, si no cumplen con los criterios mínimos para lograr esa veracidad, la información queda a la intemperie de las redes sociales y amplificada con megáfonos en los medios tradicionales, como sucedió con lo que no dijo la diputada Cariola y la interpretación errónea de la Encuesta Casen 2024.
Los ejemplos citados revelan que no siempre la veracidad ha primado en el periodismo. Por eso, el estudiante de periodismo construye su masa crítica a partir de ejemplos históricos y análisis de casos en las aulas.
En el caso de la Encuesta Casen 2024, los datos también permitían interpretar que la desigualdad en ingresos del trabajo entre el 10 por ciento más rico y el 10 por ciento más pobre, entre 2017 y 2024, más que se duplicó y pasó de 31,6 a 77,8 veces, según planteó la Fundación Sol. Sin embargo, algunos medios prefirieron repetir como loros la “interpretación” de El Mercurio.
El segundo informe de la Comisión Asesora contra la Desinformación del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e innovación aporta sobre este punto que “la proliferación de espacios de desinformación plantea preocupaciones significativas, ya que pueden socavar la confianza en las fuentes tradicionales de información, influir en la toma de decisiones de las personas e incluso tener impactos negativos en la estabilidad social y política”. Si los medios tradicionales caen en este pozo, el futuro será sombrío. Por eso, en la actualidad, la salud de la democracia depende de los apóstoles de la iglesia “Cita con la verdad”.