Nueva Educación Pública: evidencia para los desafíos de futuro
20.01.2026
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20.01.2026
Los autores de esta columna detallan los principales resultados obtenidos de un trabajo realizado por casi 50 investigadores e investigadoras sobre la implementación de la Nueva Educación Pública, y que se plasmó en el libro «Nueva Educación Pública: Evidencia para los desafíos de futuro». Sostienen que «las claves que se han descrito dan cuenta de los importantes avances que ha tenido la NEP y, al mismo tiempo, de la necesidad de profundizar en ellos, de manera de empezar a observar, en el corto y mediano plazo, logros que ayuden a posicionarla más allá que como una reforma estructural administrativa, sino concretando la visión de lo que la sociedad chilena demanda y espera de su educación pública en aprendizajes y formación integral».
Créditos imagen de portada: Salvador Pedrini / Agencia Uno
La Nueva Educación Pública (NEP) es una de las políticas públicas más relevantes de las últimas décadas en Chile. Sus objetivos son exigentes: formar personas integrales (espiritual, social, ética, intelectual, artística y físicamente), fomentando la creatividad, participación ciudadana y valores democráticos fundamentales asegurando una educación de calidad en todos los niveles y territorios. Para avanzar en el logro de estos propósitos se propone una reforma estructural inédita que, en régimen, contará con 70 Servicios Locales de Educación Pública distribuidos en todo el país. Su operación, además, implica la puesta en práctica de un conjunto de innovaciones en materia de gestión y gobernanza en diferentes niveles del sistema: se trata de una reforma altamente compleja y desafiante. Esto se preveía con anterioridad al inicio de la desmunicipalización, pero la realidad de los primeros años dio importantes lecciones de que las proyecciones al respecto se habían quedado cortas.
Al inicio del proceso, se estimó que el traspaso de la administración de la educación desde las municipalidades a los nuevos Servicios Locales de Educación (SLEP), sería algo que podría realizarse en solo unos meses. Asimismo, la norma original subestimó la cantidad de factores que había que considerar para que los SLEP pudieran operar de manera normal, así como también que una buena parte de los procesos a implementar no dependían de su gestión directa, sino que eran de carácter estructural, vale decir, son parte de la arquitectura del sistema educativo, por ejemplo, el financiamiento o el sistema de aseguramiento de la calidad.
Desde su inicio -y previo a ello- la NEP ha sido una reforma que ha capturado la atención pública y política. Con municipios y sectores más y menos proclives al traspaso de la educación, cada avance y cada polémica (sobre todo lo último) ha sido puesto bajo la lupa de múltiples miradas. Un aspecto positivo que ha resultado de esto es que la Nueva Educación Pública ha sido objeto de diferentes evaluaciones, especialmente de carácter externo, las que han ayudado a pavimentar la toma de decisiones para su mejora. Sin embargo, la evidencia se ha puesto especialmente en el proceso de traspaso, más que en los desafíos propios del trabajo educativo y en sus proyecciones de logro.
Desde el 1 de enero de 2026 la mitad del sistema ya está en alguna de las etapas del régimen de esta reforma, lo que implica un hito en el proceso de implementación. Por esta razón, se ha publicado el libro “Nueva Educación Pública: Evidencia para los desafíos de futuro”, trabajo conjunto entre la Universidad Diego Portales y la Universidad de Chile, cuyos editores somos quienes firmamos esta columna. El libro cuenta con 21 capítulos, que fueron escritos en base a investigaciones realizadas por casi 50 investigadoras e investigadores, las que abordan datos actuales, reflexiones y proyecciones sobre un amplio espectro de temas de interés sobre la implementación de la NEP.
¿Qué resultados son relevantes de destacar de los presentados por este libro? A nuestro juicio es posible identificar cinco grandes claves.
El tema del bienestar general de nuestras escuelas parece ser el siguiente paso (convivencia y autocuidado de docentes, directivos y estudiantes) que debiera ser una prioridad fundamental. No es posible buenos resultados académicos (prioridad permanente) en ambientes que no cuidan su bienestar socioemocional. Es necesario poner el foco en este propósito, mientras se sigue avanzando en la regularización de los aspectos administrativos que acompañan el día a día de esta reforma.
Las claves que se han descrito dan cuenta de los importantes avances que ha tenido la Nueva Educación Pública y, al mismo tiempo, de la necesidad de profundizar en ellos, de manera de empezar a observar, en el corto y mediano plazo, logros que ayuden a posicionarla más allá que como una reforma estructural administrativa, sino concretando la visión de lo que la sociedad chilena demanda y espera de su educación pública en aprendizajes y formación integral. Para que ello ocurra es necesario atender las debilidades y desafíos identificados y, además, dotarla de un respaldo institucional y político que le permita trabajar en función de dichas expectativas.