Paseo Bulnes: la demolición más cara de Temuco
15.01.2026
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15.01.2026
Señor Director:
Un proyecto con una mirada nostálgica, el paseo Bulnes fue presentado en el año 2023 como una obra emblemática del plan “Revive Temuco”. El presupuesto en total de este proyecto superaba los 500 millones de pesos, ya que contemplaba el mejoramiento del polígono que comprende las calles Lautaro por el norte, Avenida O’Higgins por el sur, Vicuña Mackenna por el oriente y Aldunate por el poniente, incluyendo puntos clave como plaza Manuel Recabarren y la plaza Teodoro Schmidt.
El objetivo final era conectar el Cerro Ñielol con el Parque Isla Cautín. Inicialmente fue dicho que sería “un urbanismo táctico”, una especie de prueba o bien de plan piloto que, con el tiempo, se transformó en un espacio urbano deteriorado. El eje que debía unir la ciudad con la naturaleza (cerro-río), terminó capturado por el comercio informal y la inseguridad.
A menos de un año de su reinauguración, bajo la promesa de una urbanización y de espacio de recreación, el Paseo Bulnes exhibía fachadas sucias, veredas en mal estado, toldos improvisados, y una alta presencia de comercio ambulante, que entorpecía el tránsito peatonal y afectaba al comercio establecido.
Hace unos días, inspectores municipales junto con carabineros despejaron espacios públicos en el centro de Temuco con el propósito de recuperarlos. A estas alturas, el objetivo de “revitalizar” estaba diluido y ya no quedaba más que simplemente recuperar el control de las calles.
Finalmente, la noche de este 12 de enero de 2026, el experimento llegó a su fin. Los mismos que instalaron con convicción los módulos de madera hoy los retiran bajo el amparo de la oscuridad, devolviendo el pavimento a los motores y dejando al centro de Temuco a la espera de un plan que esta vez sí sea capaz de armonizar el patrimonio con el orden.
¿Fue este el destino de los 295 millones de pesos invertidos? Lo que en 2023 se anunció como una revolución urbana bajo el sello de «urbanismo táctico», hoy se retira en camiones bajo el silencio de la noche. Una vez más, el dinero de todos terminó convertido en madera astillada y pintura descascarada sobre el asfalto. El Paseo Bulnes termina siendo, probablemente, la demolición más cara en la historia reciente de Temuco. Porque por más que se quiera disfrazar como plan piloto o minimizar, cualquiera que esté vinculado en el sector público o bien tenga formación en el área publica, sabe que la tasa de éxito no se mide con los montos totales, sino que con la tasa de retorno social.
El Paseo Bulnes no fue más que un experimento fallido que, en lugar de conectar el cerro con el río, terminó por desconectarse de la realidad: un centro capturado por la inseguridad que hoy, simplemente, vuelve a ser una calle más. La gran pregunta es: ¿quién asumirá las responsabilidades de estos tres años de inversión?