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Comentarios (5)

José M | 27.04.2023
Hola René! Primero que todo muchas gracias por la columna. Pero tengo dudas con respecto a las barreras: se plantea que el SIMCE, según los profesores, es una barrera a la inclusividad. La verdad es que me nace una duda: 1. El SIMCE es un instrumento de medición de resultados académicos y su progresión en el tiempo. 2. Entiendo que para los profesores y directivos la importancia del SIMCE es necesaria para captar el impacto de su trabajo. 3. Debido a 2, se sobre entiende que la barrera está en que los profesores y directivos privilegian los resultados del SIMCE en lugar de fomentar una educación más inclusiva. 4. Los profesores son evaluados más allá de los resultados del SIMCE. Considerando los 4 puntos anteriores, ¿qué relación tiene el instrumento de medición (SIMCE) en función a la percepción del instrumento en el trabajo docente? O, en otras palabras, ¿cómo un instrumento de medición puede generar menos fomento a la educación inclusiva? Hago estas preguntas, por lo siguiente: solo en el caso que los establecimientos educaciones (profesores y docentes) prioricen altos resultados académicos en relación a la inclusividad, se puede justificar el dato que un instrumento de medición merme el fomento de la inclusión educativa. Sin embargo, y en este punto especulo, no creo que los apoderados de los estudiantes, tengan la misma prioridad que los profesores y docentes. Es decir, que opten por alto rendimiento académico en lugar que por la inclusión. En otras palabras, acá creo que hay un juego de mascaras. O sea, los directivos y el profesorado cree, mas no sabe, que los apoderados optan por alto rendimiento académico en lugar de la inclusión, y los apoderados no tienen por qué creer que se alcanza al alto rendimiento en desmedro de la inclusión. En definitiva, este juego no tiene nada que ver con el SIMCE, sino que más bien con los supuestos con los que juega el sistema. Pues, resulta evidente que el bajo rendimiento académico no se debe solo a factores laborales de los profesores, sino que a otras infinitas variables que, quizá, sean mas determinantes para explicar el fenómeno. Por lo tanto, de ahí la importancia de la medición a los profesores, pues estos, si les va bien, se pueden lavar las manos si el establecimiento no genera buenos resultados académicos. Para terminar, y en palabras simples, la barrera no es el SIMCE, sino que las creencias instaladas por parte de toda la comunidad educativa de él. Quizá, solo sea cosa de desmitificar dentro de la comunidad educativa que es la inclusión un factor determinante en el bajo rendimiento académico. Pues, podría apostar que eso a todas luces es falso. No así su contrario, es decir, aumentar el rendimiento académico seleccionando. Pero aquí la pregunta cae de cajón: ¿es necesario que todos los colegios posean alto rendimiento académico cuando solo algunos padres aspiran a eso? o bien, ¿Por qué no luchar para que todos los establecimiento alcancen un rendimiento mínimo y aceptable siempre priorizando la inclusión? En fin... No sé... En los subtítulo de "barreras" creo que hay un enredo que no viene al caso. Un cordial saludo y muchas gracias por la columna.
José | 27.04.2023
Hola René! Primero que todo muchas gracias por la columna. Pero tengo dudas con respecto a las barreras: se plantea que el SIMCE, según los profesores, es una barrera a la inclusividad. La verdad es que me nace una duda: 1. El SIMCE es un instrumento de medición de resultados académicos y su progresión en el tiempo. 2. Entiendo que para los profesores y directivos la importancia del SIMCE es necesaria para captar el impacto de su trabajo. 3. Debido a 2, se sobre entiende que la barrera está en que los profesores y directivos privilegian los resultados del SIMCE en lugar de fomentar una educación más inclusiva. 4. Los profesores son evaluados más allá de los resultados del SIMCE. Considerando los 4 puntos anteriores, ¿qué relación tiene el instrumento de medición (SIMCE) en función a la percepción del instrumento en el trabajo docente? O, en otras palabras, ¿cómo un instrumento de medición puede generar menos fomento a la educación inclusiva? Hago estas preguntas, por lo siguiente: solo en el caso que los establecimientos educaciones (profesores y docentes) prioricen altos resultados académicos en relación a la inclusividad, se puede justificar el dato que un instrumento de medición merme el fomento de la inclusión educativa. Sin embargo, y en este punto especulo, no creo que los apoderados de los estudiantes, tengan la misma prioridad que los profesores y docentes. Es decir, que opten por alto rendimiento académico en lugar que por la inclusión. En otras palabras, acá creo que hay un juego de mascaras. O sea, los directivos y el profesorado cree, mas no sabe, que los apoderados optan por alto rendimiento académico en lugar de la inclusión, y los apoderados no tienen por qué creer que se alcanza al alto rendimiento en desmedro de la inclusión. En definitiva, este juego no tiene nada que ver con el SIMCE, sino que más bien con los supuestos con los que juega el sistema. Pues, resulta evidente que el bajo rendimiento académico no se debe solo a factores laborales de los profesores, sino que a otras infinitas variables que, quizá, sean mas determinantes para explicar el fenómeno. Por lo tanto, de ahí la importancia de la medición a los profesores, pues estos, si les va bien, se pueden lavar las manos si el establecimiento no genera buenos resultados académicos. Para terminar, y en palabras simples, la barrera no es el SIMCE, sino que las creencias instaladas por parte de toda la comunidad educativa de él. Quizá, solo sea cosa de desmitificar dentro de la comunidad educativa que es la inclusión un factor determinante en el bajo rendimiento académico. Pues, podría apostar que eso a todas luces es falso. No así su contrario, es decir, aumentar el rendimiento académico seleccionando. Pero aquí la pregunta cae de cajón: ¿es necesario que todos los colegios posean alto rendimiento académico cuando solo algunos padres aspiran a eso? o bien, ¿Por qué no luchar para que todos los establecimiento alcancen un rendimiento mínimo y aceptable siempre priorizando la inclusión? En fin... No sé... En los subtítulo de "barreras" creo que hay un enredo que no viene al caso. Un cordial saludo y muchas gracias por la columna.
Pedro | 22.04.2023 | Socio/a 4 años y 5 meses
Educar es plantar semillas. Así de simple. Ahora los profesores, directores de colegios, autoridades regionales y nacionales saben hacer eso? Disponen de los recursos para hacer eso?, por ejemplo, pagar bien al profesorado? Honetamente, que prioridad tiene la educacion publica en el marketing nacional de los gobiernos y sociedad para promover eso? Por otro lado, el trinomio: pobreza, demagogia y falta de competencia, empeora esta siembra?
Interesante estudio sobre la inclusión en chile, también es cierto que muchos colegios lo ven como solo un ingreso adicional por la ley SEP, por qué estos últimos años no se supervisa en profundidad hasta que punto son gastados esos dineros.. Un sistema escolar con tremenda desorientación.. | 21.04.2023
Excelente trabajo de investigación..
Felipe Fuentealba | 19.04.2023
Interesante propuesta de análisis. Efectivamente, es un problema de inclusión esta mirada académica e inclusiva en los procesos de enseñanza, pues genera dobles intenciones que colocan en duda si se busca el aprendizaje de los estudiantes o rendir cuentas al sistema escolar.
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