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Comentarios (14)

Gonzalo | 29.01.2017
Quizá el problema es que no hay un plan nacional de innovación, una marca-país que ayude a encauzar el esfuerzo conjunto de laboratorios, universidades y empresas en un objetivo nacional común. Por ejemplo, la NASA se creó como organismo estatal para responder a retos de seguridad nacional de la Guerra Fría, cuando la URSS puso en duda el prestigio técnico de EE.UU. La NASA creció con la carrera espacial y un apoyo popular que en Chile sólo ha logrado la selección de fútbol, y hoy es un motor de producción científica y tecnológica en una amplia variedad de áreas. Japón en su post-guerra definió objetivos nacionales de desarrollo a varias décadas a futuro. Empezó copiando autos y radios como hoy China, hasta posicionarse en el mercado a través de patentes, investigaciones y crear una marca-país de calidad y eficiencia. Taiwan logró su transición de país "arrocero" y pobre a economía emergente, a través de la creación de un ministerio de Ciencia y Tecnología, y a especializarse en investigación aplicada. El Estado subsidió a su industria naciente por varios años, hasta que lograron el momentum para poder competir contra los "perros grandes" del sector, y devolver la inversión con creces al Estado. El patrón común de estos países fue que definieron su identidad nacional científica, crearon prestigio, y lo capitalizaron a través de patentes y produccion cientifica e industrial. Chile puede proponerse una meta similar, convertirse en centro regional de investigación cientifica, empezar en áreas visibles en el Exterior como minería, tecnología anti-sísmica, astronomía, bioingeniería o software, crear una marca-país de innovación para atraer inversión a otras áreas. Nadie recuerda el nombre del autor de un paper, pero todo el mundo recuerda cuando una noticia dice "científicos Japoneses", "cientificos de la NASA", "los Chinos envían sonda al espacio", etc. Si pudimos sobresalir a nivel mundial en áreas donde estamos genéticamente limitados (fútbol), perfectamente podemos ser líderes mundiales en Ciencia, donde abundan talentos brillantes.
Rafa | 14.01.2017
Concuerdo con Jose (primer comentario). Los autores tienen conocimiento limitado de los procesos de generacion de conocimiento y come este fluye hacia la sociedad. Tienen razon eso si en que hay mucho por mejorar. Pero la dinamica de como interactua el conocimiento para crear prodcutos o innovaciones es complejo, va mas alla de coordinar esfuerzos por parte del gbno.
Ignacio | 23.12.2016
El citado "modelo no lineal" tiene un trafondo mucho más abstruso que eso. Ininteligiblemente, la necesidad imperiosa de un mecenas de renombre hace que hoy en día todos los jóvenes que quieran cursar su estudio de doctorado o maestría requieran de recomendadores para aplicar a estos procesos de selección y/o becas. Personas que funcionan como testigos de fe para la universidad que la requiera. Este sistema merma la oportunidad de generar nuevas líneas de investigación por poseer condición de "igual línea de investigación de su recomendador o director de tesis implica igual nivel de productividad en el alumno" lo que afecta directamente al alumno innovador en aplicar al mismo proceso de selección por no poseer recomendadores. Esto hace que la productividad científica se estanque en proyectos que han estado mucho tiempo postulándose a los mismos fondos, conycit por ejemplo, tanto para el alumno como para el docente a cargo, reduciendo la probabilidad de tener éxito en líneas propias de propuestas de investigación. Esto se traduce en un número ínfimo de potenciales trabajos laureados al completar sus estudios.
Daniel | 22.12.2016
CECILIA MONGE: no veo en que parte del articulo se caracteriza a FONDEF como algo sin enfoque publico. De hecho en la grafica muestran a FONDEF desplazado hacia la derecha. En otras palabras, como un FONDO que financia temáticas establecidas previamente y no como un fondo liberalizado. MYRIAM ECHEVERRIA: Los autores aparecen justo debajo del titulo del articulo y son: "Andrea Poch Plá y Felipe Villanelo Lizana", de hecho puedes cliquearlos y saber más acerca de ellos. Me parece un excelente articulo. Creo que se debe llegar a un equilibrio entre los intereses publico y la libertad de investigacion. Sin esto ultimo, se pierde la capacidad de explorar nuevas areas "sin ataduras", para que las ciencias se desarrollen tal como deben desarrollarse las artes.
Felipe Villanelo | 22.12.2016
Intentaré responder todos los comentarios: Ariel: Efectivamente muchas de las situaciones descritas ocurren también en otros países, sin embargo lo que intentamos argumentar es que el conjunto de esas situaciones obedece a que la política científica en su conjunto es neoliberal, así como la intencionalidad en la forma de financiar, evaluar, etc. Carlos (1). Estamos de acuerdo en que la ciencia es un aporte, pero si lo financiamos con plata de todos, tiene que ser útil. La cosa es no confundir utilidad con inmediatez o materialidad. Muchos piensan que la ciencia es importante solo por el conocimiento que genera, o sea están declarando que tiene que ser útil de alguna forma. Nuestra crítica es que bajo los mecanismos actuales de asignación y evaluación, entre otras, esa utilidad ocurrirá con muy baja probabilidad. De hecho los ejemplos que das (exploración espacial y innov industrial para medio ambiente) son ciencia orientada a una misión (o sea utilidad) bien concreta, lo que es un ejemplo de lo que se podría hacer, pero no ocurre en Chile. El caso de Arrhenius es más conocimiento básico que genero "sin querer" una utilidad como 100 años después, entonces como país debemos esperar pacientemente a que por azar los miles de millones invertidos generen algo útil? nos parece que se puede hacer algo mejor pensado, sin necesariamente obligar a que las investigaciones sean en cosas concretas (recuerda, utilidad no es igual a materialidad o a inmediatez). Paula: Yo nose en qué parte del artículo leíste que Corfo, Conicyt e ICM había comenzado en la misma fecha. Una motivación del artículo fue que la discusión hasta ahora era mucho palmoteo en la espalda diciendo "que secos que somos lxs científicxs, ahora dennos más plata". Explicar los vicios que existen y tratar de articular una teoría que integre esos vicios, nos parece que podría ser un aporte. En una segunda columna, vendrán propuestas en todo caso. Cecilia: En el artículo explica largamente que fondos como FONDEF obedecen a la lógica del desarrollo entendido como crecimiento económico. Por lo tanto FONDEF efectivamente tiene un interés público, pero entendido en este marco economicista, donde crear productos comerciales o alimentar el mercado, es un aporte, cosa que para nosotros no necesariamente es, cosa que argumentamos en el artículo. Lástima que no seguiste leyendo. Gracias por los comentarios Saludos a todos y todas
Cecilia Monge | 21.12.2016
Caracterizaron al FONDEF como un fondo que no tiene un enfoque público. Me parece que - al menos- este fondo debe considerarse mixto ya que financia proyectos de "interés público" que incluso eximen a la entidad beneficiaria del aporte pecuniario. Me cuesta confiar en el resto de la información del artículo cuando en su comienzo hay una inexactitud tan importante. Saludos, C
Paula | 21.12.2016
A lo largo de la historia de la humanidad, los investigadores siempre hemos tenido problemas, recuerdan el caso de Galileo Galilei?. En esta época no creo que en ningún país del mundo, los científicos no tengan que competir por fondos, los que afortunadamente existen y provienen, al menos en Chile, de organismos civiles y no militares. El texto, en mi opinión, no ayuda mucho a resolver los conflictos que todos sabemos que tenemos en la actualidad, y es más, posee errores, como por ejemplo, en lo relativo a las fechas: CORFO fue creada en 1938, CONICYT en 1967 y la ICM en 1999; esto está documentado, junto a otros datos de interés a nivel latinoamericano en un documento de la UNESCO que pueden encontrar en el siguiente link: "http://unesdoc.unesco.org/images/0018/001871/187122s.pdf. En mi opinión, el estado y los investigadores deberíamos reunirnos más y dialogar a favor del crecimiento de las ciencias (sociales y naturales) y de las humanidades y las artes, sin tanta crítica y con más ideas constructivas para salir adelante y fortalecer con más conocimiento a nuestro país.
Carlos | 21.12.2016
Muy buen articulo, personalmente he visto en el mundo académico, en el área de ingeniería específicamente, la gran desconexión con la sociedad y la investigación (de años) en temas que no le sirven ni a nadie (al menos directamente eb Chile), salvo a alguno que otro laboratorio de investigación en el extranjero. Me sorprende la poca participación de los mismos científicos en comentar esta publicación, incluso en redes sociales, siendo un tema tan importante que debemos resolver. Es un deber moral ocupar esas decenas de años de estudio en resolver problemas reales de la humanidad y no problemas inventados para mantener el status en base a mas y mas publicaciones ( realmente un vicio científico) que la sra. Juanita nunca leerá. Por otro lado, el problema comunicacional de la ciencia es comparable al del arte, donde artistas terminan creando para otros artiatas obras que solo ellos entienden. Bueno, por lo menos tenemos a natgeo y discovery. Gracoas por la publicación y esperando la continuación. Saludos.
felipe cuevas | 20.12.2016
Buena columna, bien descrito el estado en que se encuentra la ciencia en nuestro país. El problema de la ciencia en Chile (además de Educación, Arte entre otros) otras áreas se debe exactamente al miedo de definir un proyecto político país.
Carlos | 20.12.2016
Es difícil medir el impacto de la ciencia en la sociedad. Por ejemplo. ¿existe algo mas "inútil" que la exploración espacial, que enviar un hombre a la luna o una sonda a marte? . Aparentemente, no. Sin embargo, los beneficios para la sociedad derivados de la transferencia tecnológica hacia áreas como la salud y telecomunicaciones superan en 15 a 20 veces lo invertido en la exploración espacial, según la agencia espacial europea. Ejemplos como este existen muchos. Otro caso que se me viene a la cabeza es el de Arhenius, quien estudiaba la temperatura de la luna cuando predijo el calentamiento global en la tierra hace casi un siglo. Por esto siento, que es bastante sesgada la columna y que los autores aun no tienen mucha experiencia en el área para aquilatar los aportes de la ciencia a la vida cotidiana. .........Otro caso interesante, del área de experiencia de los autores de la columna es el Presidential Green Chemistry Challenge que busca potenciar innovaciones industriales que beneficien el medio ambiente y a la sociedad en general...vean los avances impresionantes que se han logrado. .........En Chile existen también aportes significativos, por cierto.
Ariel Avila | 20.12.2016
En el interés de la ciudadanía creo que se debe recalcar que la problemática que aquí se discute es un tema de debate a nivel mundial y muchos de los puntos en cuestión se discuten a menudo en muchos países más allá de Chile y Latinoamérica. Esto creo que es importante de recalcar porque al enfocarse tan extensamente en detallar la dinámica de la ciencia chilena junto con las fuentes de financiamiento disponibles para los investigadores chilenos se puede crear la impresión de que es el esquema chileno en particular el único que tiene falencias. La perspectiva global también se podría abordar analizando más en detalle las políticas universitarias en torno a la ciencia. Es un hecho que continuamente las editoriales y opiniones publicadas en las revistas científicas aceptadas como las más prestigiosas han dedicado atención a las prácticas con que operan las universidades mundialmente en torno a la ciencia. De todas formas, creo que el contenido de esta opinión captura muchos factores importantes que continuamente se omiten en las discusiones académicas.
Myriam Echeverria | 20.12.2016
¿Quién es el autor de este interesante artículo?
Jose | 20.12.2016
1) Naturalmente todo es culpa del neoliberalismo a pesar que se le achacan problemas prácticamente universales de la ciencia moderna, como es la papermanía. 2) Se habla de la ciencia privatizada y que el científico está cómodo en esa lógica, a pesar de los intentos de articular una investigación desde lo público a través de un ministerio de la ciencia (y que conicyt sea cualquier cosa menos un consejo científico asesor para las políticas públicas no es precisamente culpa de los científicos). 3) Solamente al servicio del mercado (Ese monstruo voraz que pareciera tener vida propia, siendo que al final somos todos nosotros)? Cito de la propia página de la iniciativa milenio: "Tiene como principal objetivo el fomento al desarrollo de investigación científica y tecnológica de excelencia en Chile, factor clave del desarrollo económico y social sostenible." Un desarrollo social sostenible se oye como lo que se patalea en la columna que no se hace 4) La lógica actual la logran presentar como algo feo y malo, desarticulado y aislado de todo lo demás (a pesar que reconocen que el científico es parte de un contexto, linda la contradicción), con este científico que no piensa nada más que en sí mismo. Le doy una vuelta a la tuerca: tenemos ciencia bottom-up, desde abajo, la propia gente (científico) percibe un vacío intelectual a llenar, que puede o no satisfacer alguna demanda social, productiva, etc; y el Estado subsidia exigiendo algunas métricas deseables en el mundo científico actual (perfectamente cuestionables por cierto, pero el cambio no pasa por Chile). La opción que parece proponer el articulo es un Top-Down; de arriba a abajo que se imponga qué investigar. ¿Por qué? No lo entiendo ni veo cómo puede ser bueno. Transformar la ciencia en caridad institucionalizada? Para eso está? 5) Alega que el Estado no exige ciertos requisitos como la cooperación internacional. Textualmente: "el aparato público no impone ninguna obligación de relacionarse con el resto del mundo, llámese país, sociedad, Estado, otras investigaciones, etc.". Considerando que la cooperación se da (en la medida que la hiper especialización lo permita), se ve la limitación de legislar sobre cosas que ya ocurren y esa fe ciega en que todo debe ser regularizado y controlado para que se cumpla. Que hay gente egoísta, autista y mala clase? Sin duda. Pero eso significa que le debemos cerrar las puertas a que investiguen? Y dentro de las exigencias para adjudicarse fondos, cada vez va tomando más peso el cómo se daría a conocer a la ciudadanía 6) Dejé de leer a 3/4. Y reconociendo que hay problemas (como que la precarización laboral en el rubro es impuesta desde el propio Estado), creo que la columna carga mucho más a escupir bilis del sistema (que puede ser revisado y actualizado) por promover iniciativas individuales, que para colmo, resultan Yo creo que hay una fuerte desintonía entre lo que la nota dice y lo que realmente pasa. Pongo un ejemplo simple: el científico al servicio el mercado. ¿Qué mercado? La industria chilena es lo menos innovadora y acaparadora de científicos que hay. Mientras en Alemania o EEUU abundan en el sector privado y existe una verdadera articulación, acá la única forma de sobrevivir es en el sector público. Y quizás sea lógico que así sea: extraer piedras no requiere exceso de innovación. Es difícil culpar a la industria privada de no hacer más por la ciencia cuando prácticamente sufrimos la enfermedad holandesa por culpa del cobre (aunque esto no sea impedimento para que termocéfalos pidan su completa nacionalización, pensando que con esos recursos pasamos de inmediato a ser país desarrollado) Finalmente, tenemos el eterno tema: hacer ciencia "para" algo. El artículo critica que se haga "para" el mercado y en cambio quiere que se haga "para" la sociedad (como si fueran opuestos y no parte de lo mismo). ¿Lo que quiere el científico? No importa. Receta perfecta para potenciar la fuga de talento
Rodrigo Calderón Astete | 20.12.2016
Las ciencias humanistas están peor, por qué son desde antes percibidas como inútiles al mercado. La semana pasada del 12 al 15 de diciembre se realizó en Santiago la 7ma. Conferencia Internacional en Derechos Humanos y educación, con representantes de al menos 15 países y de alto nivel expositivo. Dos notas: no salió nota alguna en ningún medio de prensa; de los chilenos que eran pocos participantes y ponentes solo dos personas éramos de provincia. Se reproducen los males, más cuando todas les experiencias mostraban que la inclusión no es solo un asunto de dinero pero que al final igual incide en su gasto, especialmente gasto público de políticas sociales que ayuda a crear ambientes de calidad humana que obviamente (aunque los regaladores de muñecas parecen no verlo) incide por ejemplo en productividad y rendimiento del trabajo. Esta es una discusión seria que se da poco o nada. Técnica sin ciencia es un curso sobre libros que son manuales y a eso se reduce además buena parte de la formación profesional.
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