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Comentarios (26)

Maira | 14.07.2022
Todos los extremos son malos. Sin embargo, en la última parte donde supone que todos los niños nacidos se les dan las mismas oportunidades y al final cuestiona que pasaría con los que se embarazan a los 15 años. Eliminando cualquier desigualdad de discapacidad física o mental. Entonces la desigualdad (oportunidad) las decidimos cada quien con nuestras decisiones día a día. Lo que me queda claro es que sin importar donde te encuentres el esfuerzo siempre es recompensado de una u otra forma. Con esto no quiero decir que el pobre es pobre porque quiere. Pero, ¿hasta que punto es válido un argumento u otro? Que tanto influye nuestro libre albedrío, nuestra forma de pensar, nuestra personalidad, nuestra definición de éxito. ¿ que tanto somos responsables nosotros mismos de hacer más grande esa brecha de desigualdad y que tanto la sociedad misma?
Abraham | 10.12.2021
Interesante tu articulo, ahora que ya has expuesto el problema de la meritocracia le pregunto. ¿Que solucion alterna existe?. Por que a como lo veo en cualquier sistema siempre existira una cancha de juego desnivelado pero peor aun los gobiernos usan ese argumento de la igualdad y la justicia para promover su propia agenda. Entonces aunque la meritocracia sea un error los ideales de igualdad y justicia que sostienes sirven para causar mas daño a la sociedad, daño que es igual o mayor al riesgo presentado. entonces cual de los dos lados es peor?
Antonio | 08.12.2020
En cuanto al problema 5, la solución es evidente. La única forma de garantizar la absoluta igualdad de oportunidades sin eliminar la desigualdad entre núcleos familiares es por medio de la eliminación de la institución de la familia. Como tal una meritocracia funcional requeriría de una crianza masiva en condiciones conservadas iguales, para conservar la premisa. Así la única forma de evitar crear castas que se sostengan generacionalmente es por medio de una casta única, criada por el estado, en condiciones que nos recuerden a Brave New World, pero con diferencias en la práctica por razones evidentes
Roberto Solito | 29.10.2020
Hola, nada más agregando un conocido sonónimo, el mérito posee la virtud la cual implica la disposición individual para hacer el bién. Por lo tanto todo esfuerzo en tal dirección es aplaudible y lejos de atacar dicho sistema. No es escusa las fallas externas, para no hacer nada. A título personal, cada persona merece algo más si se lo gana, de manera contraria obtendrá siempre lo mínimo. Como dijo Milton Friedman "No existe almuerzo gratis"... Saludos!
Gustavo Franco | 13.06.2020
Un artículo muy bien estructurado bajo los parametros del socialismo siglo 21, en la verborrea son expertos, lo admito. Pero le hago algunas preguntas al autor... cómo se puede redistribuir equitativamente la riqueza en un país?, con deciones justas, acertadas e inteligentes. Quienes tienen mayor capacidad profesional de tomar decisiones justas e inteligentes, los que ocupan un sillón como pago de cuota polìtica o un profesional que ocupa un sillón por méritos en la materia?. El artículo busca justificar un modelo que desean implementar creando una división de clases, para llegar, en primer lugar, a una igualdad de la pobreza y no de la riqueza, en segundo lugar, crear una nueva clase muy reducida de nuevos ricos que se benefician del estado y olvidando a quienes confiaron en ellos para aspirar a un mejor nivel de vida y mejores oportunidades, el pueblo.
Arturo | 01.01.2020
Aunque Edison, Cristian y Faustino ya se refirieron a las fallas fundamentales de tu tesis, y las equivocaciones argumentativas en que incurres repetidamente, solamente quiero agregar que tu artículo contra la meritocracia parte del grave error de considerarla como moralmente condenable por "producir" desigualdad de ingresos o de riqueza, lo cual, en tu concepto de justicia, es injusto. Injusto es despojar al que ha logrado mejorar sus ingresos en base al mérito -ojo que hablo exclusivamente de mérito, no de ventajas por conexiones ni menos por corrupción- para darlo a otro solamente por el criterio de que se le considera pobre. Sin embargo, aunque injusto para el despojado, en el sentido estricto de justicia, eso es lo que han hecho todos los gobiernos con los impuestos progresivos desde cien años atrás y es lo que aceptamos y vemos como normal en nombre de la "justicia social" porque nos han hecho creer que los impuestos serán muy bien utilizados para ayudar a los discapacitados, los enfermos, los niños de familias pobres, etc., lo cual estaría bien si no fuera porque es una mentira. La mayor parte de los impuestos y las deudas que adquiere el Estado se gastan en muchas otras cosas, pero –aún peor- se gastan de manera ineficiente y otra parte acaba en los bolsillos de políticos y funcionarios corruptos y de empresarios también corruptos que medran en las conexiones con el poder. Esto no es un invento mío. Lo dijo el BID en un informe del año pasado donde calculó que los Estados en Latinoamérica despilfarran los recursos en un equivalente al promedio del PIB de Chile y Perú. Debido a eso, los países latinoamericanos están entre los que tienen mayor desigualdad. Hay países desarrollados con muy bajo nivel de corrupción y alto nivel educativo que han logrado ser eficientes en el uso de los impuestos para llevar bienestar a las mayorías y tener un menor grado de desigualdad. Sin embargo, no ha sido a costa de reprimir el mérito, sino al contrario. Tampoco han eliminado la desigualdad ni es una meta para ellos, ya que esta es inherente al proceso de desarrollo económico. El igualitarismo solamente conduce a la repartición de la pobreza, como lo han demostrado los países donde se implantó el “socialismo real”. Dejo el enlace a mi blog con artículos relacionados: https://www.caftabusiness.com/forumeconomicus/blog/
Faustino | 15.12.2019
Totalmente en desacuerdo pues el hilo conductor del texto es desacreditar un "sistema" que no tiene como norte adjudicar premios o castigos sino el de otorgar un protocolo que te permite, tal vez, el ascenso social y con ello la mejora de calidad de vida o uno de los dos. No todos tenemos que ser de la elite, no todos queremos ser de la elite. Es un error asociar la meritocracia con el propósito de alcanzar un estatus social que te emparente con aquellos que gozan de un cierto capital simbólico. No es así. Doy un ejemplo para tener la chance de exponer mi opinión de forma asequible: Un padre puede ser un excelente carpintero, pero un mal comerciante al no saber darle justo valor a su trabajo. Tal vez el hijo de éste sea un mal carpintero pero un buen vendedor. Entonces ni el padre tiene su mérito en la venta, ni el hijo en la producción, el mérito es combinar ambas habilidades para alcanzar, tal vez, un ascenso social o la captación de nuevos símbolos que se agreguen al capital con que ya cuentan y les otorgue nuevas posibilidades. Por último, la meritocracia es una falacia improbable pues no existe como forma de gobierno en ninguna parte del planeta. Meritocracia es un eufemismo que utilizan algunos para intentar igual hacia abajo, al menos desde el discurso, y dar a entender que da lo mismo una cosa que otra. Que la cultura del esfuerzo es solo un pretexto para crear discriminación social. La justicia social se representa en la igualdad de condiciones, es decir, el acceso a los medios de educación, salud y seguridad que todo Estado está obligado a prestar. Todo lo demás es y debe ser aporte de aquellos que utilizan esas condiciones para, indirectamente, desarrollar las mismas condiciones a las futuras generaciones, que por supuesto tendrán contextos distintos para poner en práctica ese protocolo que indica, no como revolucionar sino re-evolucionar.
Cristian | 17.03.2017
Muy interesante tu informe aunque tengo algunas críticas: el 1° argumento que das justifica por sí solo a una sociedad meritocrática ya que ésta se basa precisamente en la igualdad de oportunidades (algo que vos adjudicas a la meritocracia); tu error radica en postular que la sociedad meritocratica debería terminar con la desigualdad social, acción que no incumbe a esta teoría porque no es lo que pretende, la idea es que en un Estado meritocrático todos tenemos la posibilidad de superar la barrera de la desigualdad pero por iniciativa propia, no esperando que los demas lo hagan por nosotros. En cuanto al 2° argumento, las decisiones en relación a prioridaes (que profesiones son mejor pagas que otras) o recompensas (abultadas remuneraciones a artistas, deportistas, exeden al alcance de la meritocracia ya que las primeras se manejan a traves de políticas de Estado (nuestras sociedades no son meritocráticas y en ellas se aplica la desigualdad salarial); y las segundas son consecuencia de las preferencias culturales y gustos personales de la misma sociedad en si. En el 3° punto te limitas a creer que las personas tienen una sola oportunidad en la vida y esto no es así ya que la meritocracia se basa en generar oportunidades durante toda tu existencia terrenal. De ésta manera el/la que de joven cometió un error o quedó embarazada, el que tuvo bajo promedio en la escuela o el rebelde inadaptado, todos tienen la posibilidad de esforzarse y superarse ilimitadamente. Estas oportunidades se dan en un marco de igualdad de condiciones, sin nadie que "embarre la cancha" o ponga reglas imparciales. En el 4° punto, definiste claramente el mayor engaño de la democracia, que funciona de igual manera en todo el mundo, haciendo creer al pueblo que es el que gobierna y claramente los gobernantes no son elegidos por sus méritos, sino que llegan al poder a traves de mentiras (promesas electorales), acomodo (politicos que les facilitan puestos de trabajo a sus allegados o cómplices sin importar sus méritos)o por medio de recursos inmorales o desleales. En el 5° y último argumento hay que tener en cuenta que la sociedad meritocrática lo que propone es precisamente eso "emparejar la cancha" una y otra vez generando igualdad de condiciones para todos, sin importar si tus padres tienen un gran poder adquisitivo (ganado o no por méritos) o si son eminencias en cultura porque el hijo de un padre ignorante puede superarlo y superarse si tiene acceso a educación y se esfuerza para no repetir los errores de sus padres que los llevaron a estar en esa situación. Hay algo que te limita mucho al concebir la meritocracia: ésta no tiene en cuenta el capital que poseas, seas rico o pobre se te garantiza la educación y se te estimula para que te esfuerces por lograr metas que no deben ser confundidas con premios, al contario, el mérito no es una recompensa, es un logro fundado en un marco de equidad. De igual manera, en el artículo se denosta mas al sistema imperante en Chile que a la meritocracia en sí
sergio donoso | 21.03.2016
No comparto el fondo del articulo que es igualdad a todo evento. Sabemos que la diferencia es parte fundamental del ser humano. Alternativas a la meritocracka es la dedocracia y la pitutocracia. Esas son las alternativas reales, y no una utopia sin base en la esencia humana
edison | 08.12.2015
1.- La meritocracia no es la visión utópica de un sistema de mercado.- Porque el sistema de mercado determina la retribución por el precio, no por el mérito.- El mérito se determina por otros factores, distintos de la escasez o demanda por el bien o servicio. El mérito es un valor, no un precio. Perdóneme, pero como dice Machado, sólo el necio confunde valor y precio.- Izquierdistas y derechistas obstusos y presos de radicalismo no son muy distintos al fin y al cabo.- Los extremos se juntan.- 2.- Le recomiendo investigar los estatutos administrativos y de carrera funcionaria y se va a dar cuenta que allí hay igualdad, mucha igualdad, pero poco o nulo reconocimiento por el mérito. Eso hace sociedades o instituciones conservadores, poco colaborativas, rutinarias, burocráticas, que terminan sacando poco y nada de la capacidad de sus funcionarios.-
ALVARO | 01.04.2015
Este articulo me ha dado una visión mas amplia. También pensemos en los muchos niños en condiciones como por ejemplo: familia monoparental, apoyo de un solo padre, pobres en extremo, que se esfuerzan, son becados, promedian buenas notas, logran estudiar alguna profesión, tiene buen desempeño, sin que la sociedad los haya apoyado en un solo momento ¿acaso no tienen mas merito que sus pares de barrio, escuela, familia, que no quisieron hacer el esfuerzo? Existen estudios que respaldan que todos somos iguales al nacer, entonces todos tenemos las mismas capacidades, y solo algunos deciden aprovecharlas.
WILLIAM | 07.07.2013
Sin duda que esta publicación hoy resulta de innegable connotación social-política, porque se atreve a desentrañar lo que el poder imperante en estas latitudes, pugna para evitar sus frustraciones, el neoliberalismo está reviviendo doctrinas basadas en la meritocracia que ya fracasaron en la historia, obviamente que ahora le impregnan matices para "actualizarla". No podemos dejar de mencionar que para sociólogos europeos está forma de "concepción natural" llamada meritocracia sirvió de fundamento para la insurgencia del nazismo y otras corrientes fascistas en el mundo. Un inmenso saludo por este valioso documento, aquí en Perú prácticamente es cero la discusión y debate sobre este tema y ya están imponiendo dictatorialmente leyes basándose en la desvencijada meritocracia.
Walter | 12.06.2013
Hace unos años venia reflexionado y leyendo opiniones al respecto (si mucha disciplina), pues no es difícil encontrar las contradicciones en la práctica cotidiana (sobre todo si te toca administrar un granito del sistema basado en la meritocracia) pero este articulo es por lejos el más claro que he leído.
Andres | 12.06.2013
El ejercicio intelectual está interesante. Sin embargo, como han mencionado un par de personas: Chile no es un país meritocrático. Basta mirar en la esfera pública: la composición de la administración pública y los partidos políticos. Importan los lazos y el pituto más que cualquier determinación de mérito en cuanto al valor. Creo que aplastar la meritocracia como si en Chile la hubiese es peligroso, sobretodo cuando se le impone como contrario a un ideal de "justicia social". Que en Chile la élite política utilice un discurso que enfatiza la meritocracia es una cosa distinta. Pero basta escarbar un poquito para darse cuenta de tan distorsionada es el principio meritocrático de la élite.
Mauricio | 12.06.2013
Excelente articulo. Provocador y realista. Te felicito Matias por tu trabajo. Se requieren de estos ejercicios para la natural discusion.
Moz | 12.06.2013
Creo que el articulo no explicitaba que Chile era realmente un país "meritocratico". Solo deseo dejar en claro que en Chile NO existe la meritocracia. NUNCA ha existido y dudo mucho que este tipo de ordenamiento social pueda ser viable en Chile. Hay un control total por los grandes y poderosos...hasta en ámbitos tan poco relevantes como son los puestos de trabajo en reparticiones de segunda categoría. Seguimos esperando que las cosas cambien por aquí, aunque lo dudo mucho...
Lorena | 11.06.2013
Qué maravilla de artículo ! Bien escrito, buenas referencias, reflexión... Gracias Matías Cociña, se necesitan mas voces como la tuya en Chile. 
Buckminster Fuller | 11.06.2013
Cada sistema cumple su función en su contexto, luego queda obsoleto y da paso a otro. Interesante que alguien haga esta reflexión, primera vez que se la escucho a otra persona. Yo ya había pensado en eso hace tiempo. Les dejo otra cosa en que pensar a futuro.... Prioridades de la vida (en orden): 1) Estar vivo (salud), 2) Alimentación, 3)Refugio, 4) educación, etc Por que se comienza por querer garantizar la educación y no por la prioridad, que es la alimentación? ah???
gerardo | 10.06.2013
Felicitaciones a los autores por el artículo. Gracias por tan buena síntesis que clarifica ciertos mecanismos que los "mas meritocráticos" van construyendo para perpetuarse en el poder, perdón, en los frutos del esfuerzo
marcela | 10.06.2013
El problema que tenemos en Chile se llama "pituto". Si uno tiene pitutos, importa un cuerno sus cualificaciones. Lo vemos todos los dias, desde el gobierno hasta en un negocio de barrio. Y eso es lo que nos ha traido problemas, porque resulta que metemos a un sociologo a hacer el trabajo de un historiador, a un matematico a hacer el trabajo de un profesor, etc. lo que luego redunda en que el analisis es equivocado o la educacion es mediocre, o ponemos a un hombre por sobre una mujer aun cuando los dos tengan las mismas cualificaciones y experiencia similar, y si contratamos a una mujer le pagamos menos, sin una explicacion real de por qué le pagamos menos cuando cumple con las mismas funciones que su par masculino. A eso apunta la meritocracia, a que si alguien tiene los "meritos", o sea, si alguien prueba que se ha esforzado para prepararse y cumple con los requisitos que se requieren en un cargo o en un puesto de trabajo, los pitutos no deberian valer, sino la persona. Ahora ¿que hacemos con los tontos, lisiados, flojos.... etc? Es que resulta que le estamos diciendo a esa gente, ahora, en este momento, que no sirven. Que no importan cuanto se esfuercen, no sirven, porque ahora, en este momento, ellos no cumplen con el standar que se cree "merito", o sea, el ser sanos, perfectos, rubios (teñidos, natural hay poquisimos) y de un barrio que no sea la Pintana. Toda la columna es una critica a qué se ha hecho con el concepto de merito, no en que el problema de fondo que tenemos en Chile es que te puedes sacar la cresta estudiando y no vale si no tienes pitutos. La meritocracia supone que cuando contratemos a alguien veamos a la persona que tenemos enfrente y que ha hecho para estar postulando a ese cargo, no de donde viene, no su sexo, no si es el primo o el hijo de. Y el Estado tiene que ofrecer las mismas oportunidades de desarrollo a todos, pero para impedir que haya gente que las desperdicie tenemos que decirle a esa gente que su esfuerzo vale la pena, que tendra sentido. Ahora, en esta porqueria llamada "meritocracia" que en realidad es "apitutamiento", le decimos a todos, los que estudian y los que no, que si no tienen apellido o son del Santiago College, estan perdidos.
anysur | 09.06.2013
no es meritorio que borren los comentarios, a su vez seria consecuente que el que evalue los meritos sea un par que ejerza o alla ejercido en el cargo, ya que en muchos concursos publicos de cargos y proyectos queda gente que claramente no tiene las competencias que se pide o indican tener, como ejemplo la falsificacion de titulos por parte de la gente de medicina en la universidad del mar, entre otros.
marcela leiva | 08.06.2013
Agradecida : una columna como esta aclara con palabras, lo que uno ha vivido en la practica tantos años, las preguntas de la vida y de tanto esfuerzo que ponemos para cambiar la desigualdad social. Nos queda seguir organizando movimiento ciudadano e imponernos a la meritocracia.-
Moz | 08.06.2013
La meritocracia es util. En especial en areas como los negocios, para dar pruebas de aptitud, para concursos de puestos publicos, en fin para transparentar ciertas areas de la maquinaria estatal como tambien en areas de los negocios entre particulares. Para lo que no debe ser usado es para hacer filosofia o para tomar decisiones politicas. Esto parece ser lo medular de este articulo. Un articulo interesante.
Grrrr | 08.06.2013
Mario, ¿eso vendría a significar que para no desaparecer dominados por otras sociedades más competitivas (los chinos?) trendremos que sentarnos en la democracia (no esta que tenemos sino la que podríamos tener? ). Creo que es un pensamiento un poco facista.
Mario | 07.06.2013
Este articulo esta totalmente equivocado. La razón por la que la meritocracia es importante es por cuanto genera los incentivos correctos para la creacion de valor. Se puede tener una sociedad justa y sin meritocracia, pero estará condenada a ser pobre y probablemente a desaparecer o ser dominada por otras sociedades mas competitivas y creativas.
Sergio | 07.06.2013
Excelente artículo, felicitaciones al autor y a Ciper. Ahora, a la luz de lo expuesto, creo que es interesante pensar en la justicia tras la demanda de educación universitaria gratuita. La universidad -creo que en la mayoría de los países, no estoy seguro- es selectiva, y selecciona, con mayor o menor sesgo, a los que considera con más mérito (entendiéndolo como inteligencia+esfuerzo). Ahora, qué tan justo es un sistema donde la comunidad toda financia los estudios superiores de "todos", cuando sabemos que ese "todos" es solo nominal y refiere, en realidad, solo a aquellos con más mérito
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