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Comentarios (6)

John | 01.02.2013
Mientras la sociedad sea más cuantificada que considerada, con sus sujetos tenidos como consumidores en vez de como ciudadanos, es poco lo que se puede esperar. Lo que se puede hacer en tanto es EDUCAR y EMPODERAR a cada hombre y mujer de nuestras ciudades... y de nuestros campos! Necesitamos considerar nuestro territorio en su totalidad, aunque aparezcan los problemas urbanos como más urgentes que los no urbanos.  Porque suele ser en las periferias - esas zonas "grises", indiferenciadas - donde se cometen las mayores fechorías inmobiliarias y ambientales, casi irreparables después.
Matias Garreton | 19.01.2013
Andrea, En realidad solo tengo evidencia anecdotica al respecto, porque no se trataba de una politica definida ni sistematica de inclusion de vivienda social en proyectos mixtos. Entre 2003 y 2007 trabaje en Chile en oficinas de arquitectura dedicadas al diseño de edificios en altura. Entre otras cosas, participe en la evaluacion de unos quince anteproyectos. En la mayoria el negocio era buscar todos los aumentos de constructibilidad posibles. Junto a los gerentes de inmobiliarias y a revisores independientes analizabamos las interpretaciones mas favorables a las excepciones que hace la ordenanza. En esa epoca ademas habia circulares (DDUs) vigentes que abrian la posibilidad de construir mas si se incluían unidades de vivienda social, las que ademas serian subsidiadas. Plantee esta posibilidad en varias ocasiones, pero la respuesta de la inmobiliaria siempre fue que no era conveniente porque eso perjudicaria las ventas de los otros departamentos.  Este tema era conocido entre las oficinas de arquitectos, de revisores y en las direcciones de obras, y finalmente se hizo un intento por formalizar una politica. Incluir viviendas mixtas por decreto fue descartado desde el principio. El MINVU planteo el 2006 un proyecto de ley que exigiria la cesion de un 5% del terreno para vivienda social a proyectos inmobiliarios que superaran un cierto tamaño. El 2007 me vine a Francia y perdi la pista de esta iniciativa. No se si fue descartada o si todavia duerme en el congreso. 
Andrea | 18.01.2013 | Socio/a 3 años y 5 meses
Matias, dices que para promover la inclusion en barrios de un número mínimo de viviendas sociales (promoviendo barrios mixtos) se hicieron intentos en el pasado de ofrecer mayor constructibilidad (replicando la experiencia de Masachussets?) que no habrian prosperado...Fueron estas experiencias en Chile? Cuales y cuando? Existen estudios que profundicen en las causas de porque ello no habria funcionado?. Te agradeceria mucho si pudieras orientarme en esto.
andres F. | 17.01.2013
Estimado Matías, fué muy grata mi sorpresa al leer la columna que acabas de presentar. Mi experiencia en el tema es vivencial, ya que pertenezco a ese grupo de profesionales Santiaguinos, que "extrañamente" (muchas veces me veo como un bicho raro),prefieren optar por buscar fuera de Santiago otro lugar o alternativa donde desarrollar su profesión, tratando con ello de descentralizar en lo posible las capacidades profesionales que fácilmente se pueden encontrar en Santiago, o incluso en una capital regional, pero que no son tan fácil de encontrar en una localidad rural, ya sea al norte o sur de nuestro país. Si bien, al decidir tomar esta decisión con mi pareja supimos desde un principio que no iba a ser algo fácil, es desilusionante darse cuenta que el sistema en sí pareciera estar ideado para que el centralismo prospere (y con ello el aumento de población en Santiago, que en definitiva deriva en los problemas sociales que día a día se ven en las noticias sobre delincuencia, marginalidad, abusos, etc.). De acuerdo a tu comentario precedente, me sentí interpretado por él, en el sentido de que sí, como están las cosas y como socialmente estamos oprganizados hoy en Chile, es muy difícil tomar la decisión y salir de ese "mundo de oportunidades" que supuestamente se da en Santiago o en una ciudad medianamente grande, ya sea por las oportunidades de trabajo, la variedad de éste, o la compensación monetaria a la cual se puediese alcanzar (algo que va cobrando mayor importancia en la medida en que uno va tomando mayores responsabilidades como formar una familia). Esta última situación es en la que me encuentro actualmente, donde pareciese que llegué a un tope y que si quiero optar por un sueldo mejor (sin buscar hacerme millonario, sino que para poder vivir dignamente entregando a mi familia las mismas oportunidades que me fueron entregadas a mi), si o sí debo irme a una "ciudad mayor", osea se me obliga directa o indirectamente a vivir como "ellos quieren" y no como nosotros optamos a hacerlo. Vivir en un espacio rural para muchos es una delicia, pero ver que por ello se debe sacrificar cosas tan básicas como la educación y la salud entre otros servicios básicos, pareciera que es la herramienta que ocupa el negocio para mantenernos cautivos bajo SUS reglas, sin dispersarse mucho, cosa que sabemos todos, no es rentable para ellos. En fin, me despido de esta reflexión y les agradezco por la posibilidad de desahogarme.
Matias Garreton | 16.01.2013
Miguel, el tema de la concentracion de poblacion y actividades en Santiago es bastante complejo, por lo que solo esbozare las grandes lineas.  Las grandes ciudades crecen porque las personas deciden instalarse y permanecer en ellas, lo que no puede impedirse por decreto. Y si la poblacion aumenta hay que proveer vivienda digna y suficiente, sea en altura o extension. Otro tema es porque se toman estas decisiones, si los costos y calidad de vida son mas favorables en ciudades pequeñas. Basicamente porque en las grandes hay mejores salarios y mas oportunidades de empleo, asi la decision residencial se toma por diferencia entre beneficio y costo, no solo por ahorro. Hay muchisima evidencia para explicar como las ventajas de aglomeracion producen esto, tema que no abordare porque a mi juicio hay dos errores fundamentales previos que este tipo de analisis ignora.  El primero es la concentracion de funciones gerenciales en las grandes ciudades. Por ejemplo, las forestales, pesqueras y mineras explotan y agotan recursos en amplios territorios. Pero como estas empresas tienen sede en Santiago, las actividades de gestion de inversion y exportacion se autoimputan una parte exagerada del valor agregado. En otras palabras, los jefes se suben los sueldos y estimulan asi toda la cadena de servicios y consumo en la capital. En ausencia de mecanismos efectivos de negociacion sindical y de normativa ambiental adecuada, nada garantiza que los empleados en regiones reciban una retribucion justa ni mucho menos que la poblacion de estos territorios reciba compensacion por la apropiacion de recursos naturales locales.   Una segunda distorsion global es que la medicion del PIB es aberrante, ya que solo suma el valor agregado sin descontar el que es consumido. Por ejemplo, una mina produce contaminando un rio, lo que no se resta de sus ventas. Luego una estacion depuradora limpia el agua y cobra por el servicio. Y el valor agregado de ambas se suma integramente. En palabras del premio nobel de economia, Joseph Stiglitz: medir el desarrollo en PIB es como evaluar una empresa por el volumen de ventas sin considerar los costos de produccion. Receta segura para la quiebra y para una catastrofe ecologica. Esto es ampliamente aceptado por economistas imparciales del mas alto nivel, incluso la ONU y el Banco Mundial publicaron recientemente los resultados del Inclusive Wealth Index, un indicador que descuenta la destruccion del capital natural del desempeño total de la economia. Los resultados son claros: paises como China y Brasil, ejemplos de crecimiento, estan casi al mismo nivel de riqueza por habitante -humana, industrial y natural- que hace 20 años. Seguimos en este absurdo por otro tema de poder: el de los grandes intereses economicos que bloquean reformas que implicarian asumir costos ambientales y perder rentabilidad.  Volviendo a las ciudades, los salarios mas elevados de la capital estan directamente relacionados a la productividad y por lo tanto al PIB regional. Si este indicador se corrigiera descontando los costos urbanos en terminos de polucion, congestion, logistica, dependencia agricola y otros, claramente las ciudades pequeñas y medianas serian mucho mas competitivas. Esto equilibraria los salarios, seria asi un incentivo eficaz para la desconcentracion de la poblacion y contribuiria a reducir el impacto ambiental urbano.  En resumen, la disyuntiva de la concentracion metropolitana no es un problema de legitimidad de las decisiones individuales de localizacion. Si es un problema de incentivos perversos generados por una mala medicion global y por una peor distribucion interregional del valor agregado.
Miguel B. | 14.01.2013
Interesantísima columna: había leído muchas veces de la segregación y sus consecuencias, más nunca me había encontrado una explicación económica de sus causas. Agregaría algo que me parece muy importante: resulta indeseable seguir expandiendo la ciudad (horizontal o verticalmente, da lo mismo), cuando existen cientos de otras con potencial para crecer controlada y eficientemente. Seguir pagando caro el m2 para urbanizar sectores periféricos es un contrasentido si se piensa que -aunque la inversión sea mayor producto de los incentivos que deban hacerse-, ese mismo m2 será más eficiente en ciudades pequeñas, donde la construcción dinamizaría sus economías y las haría social y económicamente más rentables y autosustentables.
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