En abril del año pasado fue reformada la ley sobre “trata de personas” para castigar con cárcel a quienes traen extranjeros para el lucrativo negocio del comercio sexual. Antes de esa modificación legal, Chile era un verdadero paraíso para los proxenetas, quienes arriesgaban penas irrisorias y volvían al negocio pocos días después de ser detenidos. CIPER investigó una banda que regentaba prostíbulos en un edificio residencial del exclusivo barrio El Golf -cuyos líderes fueron detenidos en la madrugada del jueves 6- y que explotaba a 21 mujeres, entre ellas 11 extranjeras procedentes de Argentina, Colombia, Venezuela y Ecuador.
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